Con un mismo sentir

Meditación sobre 2 Corintios 6:11-18 por el A.I. Nelson Daniel Miranda Giles
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

Transcripción…

CDMX, viernes 2 de julio de 2021

Desde que niños en la escuela o en la iglesia tenemos amigos y nos damos cuenta de los valores que tienen en el tiempo que pasamos con ellos, nos gusta convivir y relacionarnos con las personas con las que coincidimos y tienen preferencias similares a las nuestras.

En Sn. Juan 15: 13 y 14 la biblia nos dice:

13 Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos.
14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Hermanos, tenemos un gran amigo que dio su vida por nosotros y en el que podemos confiar, sigamos su ejemplo haciendo la voluntad de nuestro Dios.

En los versículos 11 al 13 de nuestro pasaje en 2ª Corintios 6 dice:

11 Nuestra boca se ha abierto a vosotros, oh corintios; nuestro corazón se ha ensanchado.
12 No estáis estrechos en nosotros, pero sí sois estrechos en vuestro propio corazón.
13 Pues, para corresponder del mismo modo (como a hijos hablo), ensanchaos también vosotros.

El Apóstol Pablo les pide a los Corintios que, así como él les ha abierto su corazón y nada les ha escondido o encubierto, su amor por el mensaje de Cristo y su trabajo lo demuestran, Pablo ha sido franco al hablarles, su comportamiento con ellos, su ejemplo y sus enseñanzas.

Ellos lo saben y lo conocen, los Corintios a su vez también deben abrir completamente su corazón, empezando por ellos mismos, por los hermanos de la propia iglesia.

Los cristianos de Corinto amaban muchas cosas del mundo que los rodeaba, como a nosotros en la actualidad, hay muchas cosas que nos distraen de nuestros buenos propósitos.

Cuando habla de estreches se refería a que ellos mismos se las ponían, se auto limitaban por sus afectos o preferencias mundanas.

El Apóstol Pablo en este versículo les habla cómo a hijos, para mostrar el afecto paterno y la preocupación que siente por los cristianos de Corinto. E l llamado de Pablo a los cristianos de Corinto y a nosotros también es para que abran sus afectos entre ellos y el Apóstol.

Y nosotros, para que busquemos conocernos, más allá de un simple buenos días hermano, el saber que les agrada o afecta, las necesidades de nuestros hermanos de la iglesia, buscar relacionarnos, hacernos amigos de nuestros hermanos.

En los versículos 14 al 16 de nuestro pasaje leemos:

14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?
15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el incrédulo?
16 ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo.

En Corinto había mucha influencia de la cultura politeísta griega y Romana, en la iglesia se habían introducido falsos apóstoles, con una apariencia religiosa podrían desviar a los creyentes de su devoción a Cristo. El Apóstol Pablo los consideraba incrédulos, igual que los idolatras, buscadores de ganancias deshonestas.

El Apóstol les habla a los creyentes en Corinto y a nosotros en este tiempo, y Él dijo que el creyente no debía unirse a un incrédulo, pues no pensaban de la misma manera.

Pero en general ¿cómo se unen las personas? Se unen por medio de relaciones tales como matrimonio, empresas comerciales, sociedades o asociaciones a largo plazo.

En los tiempos del antiguo testamento, un animal puro y uno impuro no debían ser unidos por un yugo para arar el campo. En Deuteronomio 11:10 dice: “No ararás con buey y con asno juntamente”.
Esta disparidad hará que no se cumpla con el trabajo o la tarea encomendada, pues uno seguirá el surco u el otro no caminara o tal vez tirara para otro lado o en sentido opuesto.

El matrimonio es la unión de dos personas. Un creyente y un no creyente o incrédulo, tienen diferentes puntos de vista sobre Dios, el Señor Jesucristo, la Palabra de Dios, el Espíritu Santo, la iglesia, la vida cristiana en esta tierra, la resurrección y la vida eterna.

Esto hace que sea imposible tener una convivencia armónica y a no tener un mismo punto de vista acerca de la educación cristiana de los hijos.

Estas discrepancias aflorarán, tarde o temprano, sus valores opuestos generarán conflictos,
influenciando decisivamente en las vidas de los miembros de la pareja, distinguiendo las metas de cada uno de ellos.

Lo mismo sucederá con las sociedades comerciales, los objetivos y los medios para lograr las metas de negocio, pues sus valores opuestos generarán conflictos entre los miembros de la sociedad comercial, distinguiendo las metas de cada uno de ellos.

En estos versículos el apóstol nos plantea 5 preguntas en las que se nos presenta el gran abismo que existe entre el reino de Cristo y el del satanás.

1 ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? 2 ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? 3 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? 4 ¿O qué parte el creyente con el incrédulo? 5.- ¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos?

Hermanos, la conclusión es contundente ¡nada tiene que ver!, no existe alguna compatibilidad.
Somos templo del Dios viviente. Él habita en nuestro corazón, ahí está presente, a nuestro lado, acompañándonos en todo momento.

En los versículos 17 y 18 del pasaje dice:

17 Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré,
18 Y seré para vosotros por Padre, Y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

El Apóstol nos llama a ser prudentes y apartarnos de todo aquello que no esté de acuerdo a la voluntad de Dios.

En este mundo como seres humanos no podemos evitar por completo relacionarnos con personas incrédulas, no obstante, no deberíamos elegirlos como amigos.

El Apóstol nos llama a buscar relacionarnos con nuestros hermanos, con quienes compartimos una misma fe, un mismo sentir.

No debemos corrompernos juntándonos con quienes se contaminan a sí mismos con pecado.

O tal vez pensemos que podemos estar en ciertos lugares donde se reúnen personas pecadoras tanto como queramos, y que somos lo suficientemente fuertes para defendernos de su influencia pecaminosa y que no caigamos. Pero debemos de tomar en serio las palabras de la Escritura en 1ª Corintios 15: 33 que dice:

“No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”.

Se nos llama a ser santos apartados para Dios, entendiendo que Dios el soberano del cielo, el todo poderoso es quien nos ofrece la adopción como sus hijos.

Aclarando que sólo pueden llamarle Padre aquellos que han establecido una relación con Él. Solo se convierten en sus hijos los que han confiado en el Señor Jesucristo como su Salvador, aceptando que Él ocupo su lugar en la cruz, llevando sus pecados y recibiendo el castigo que todos merecíamos.

En Romanos 12: 2 dice:

2 No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Cristo desea que seamos la clase de hijos que traigan honor y honra a su Padre celestial. Dios quiere tratarnos como hijos, con todo lo que ello implica.

Hermanos, no nos conformemos, seamos de un mismo sentir y estemos dispuestos a renovarnos día a día, por medio de la gracia que es en Cristo Jesús nuestro salvador.

A. I. Nelson Daniel Miranda Giles.

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