Muerte y sepultura de Jacob

Meditación sobre Génesis 49:29-50:14 por el A.I. José Antonio Velázquez
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

Lectura:

Les mandó luego, y les dijo: Yo voy a ser reunido con mi pueblo. Sepultadme con mis padres en la cueva que está en el campo de Efrón el heteo, en la cueva que está en el campo de Macpela, al oriente de Mamre en la tierra de Canaán, la cual compró Abraham con el mismo campo de Efrón el heteo, para heredad de sepultura.
Allí sepultaron a Abraham y a Sara su mujer; allí sepultaron a Isaac y a Rebeca su mujer; allí también sepulté yo a Lea. La compra del campo y de la cueva que está en él, fue de los hijos de Het.
Y cuando acabó Jacob de dar mandamientos a sus hijos, encogió sus pies en la cama, y expiró, y fue reunido con sus padres.Entonces se echó José sobre el rostro de su padre, y lloró sobre él, y lo besó.
Y mandó José a sus siervos los médicos que embalsamasen a su padre; y los médicos embalsamaron a Israel. Y le cumplieron cuarenta días, porque así cumplían los días de los embalsamados, y lo lloraron los egipcios setenta días.
Y pasados los días de su luto, habló José a los de la casa de Faraón, diciendo: Si he hallado ahora gracia en vuestros ojos, os ruego que habléis en oídos de Faraón, diciendo: Mi padre me hizo jurar, diciendo: He aquí que voy a morir; en el sepulcro que cavé para mí en la tierra de Canaán, allí me sepultarás; ruego, pues, que vaya yo ahora y sepulte a mi padre, y volveré.
Y Faraón dijo: Ve, y sepulta a tu padre, como él te hizo jurar. Entonces José subió para sepultar a su padre; y subieron con él todos los siervos de Faraón, los ancianos de su casa, y todos los ancianos de la tierra de Egipto, y toda la casa de José, y sus hermanos, y la casa de su padre; solamente dejaron en la tierra de Gosén sus niños, y sus ovejas y sus vacas.
Subieron también con él carros y gente de a caballo, y se hizo un escuadrón muy grande. Y llegaron hasta la era de Atad, que está al otro lado del Jordán, y endecharon allí con grande y muy triste lamentación; y José hizo a su padre duelo por siete días.
Y viendo los moradores de la tierra, los cananeos, el llanto en la era de Atad, dijeron: Llanto grande es este de los egipcios; por eso fue llamado su nombre Abel-mizraim, que está al otro lado del Jordán.
Hicieron, pues, sus hijos con él según les había mandado; pues lo llevaron sus hijos a la tierra de Canaán, y lo sepultaron en la cueva del campo de Macpela, la que había comprado Abraham con el mismo campo, para heredad de sepultura, de Efrón el heteo, al oriente de Mamre. Y volvió José a Egipto, él y sus hermanos, y todos los que subieron con él a sepultar a su padre, después que lo hubo sepultado.

Jacob demostró a sus hijos lo convencido que estaba del cumplimiento de las promesas de Dios cuando les ordenó que lo sepultasen en las tierra de Canaán, en la cueva de Macpela, donde Abraham, Sara , Isaac, Rebeca y Lea ya habían sido sepultados.

En su muerte quiso estar reunidos con los suyos. Al mismo tiempo, su sepulcro en Canaán sería ese lazo entrañable para el pueblo de Israel y un recordatorio de que esa era la tierra que el Señor su Dios les había dado por heredad perpetua.
Y así Jacob murió en paz creyendo las promesas de Dios, como todo cristiano debe morir, confiando plenamente en las promesas de nuestro Padre Dios.

José hizo embalsamar a su padre, tal vez para que su cuerpo soportará el viaje, después de 70 días de duele, él y toda la casa de su padre fueron a la tierra de Canaán a sepultar al patriarca.

Y fue de tan grande trascendencia que un grupo numeroso e importante de egipcios formaron parte del séquito, pues veían en Jacob las bendiciones de Dios, y llegando al Jordán, hicieron una gran fogata en señal de duelo, y para que todos los pueblos se enterarán, después de esto, cruzaron el Jordán y en la cueva de Macpela sepultaron a Jacob, logrando que todos sus hijos estuvieran alrededor del sepulcro, reconciliados y unidos.

Así nuevamente estaban todos comprometidos y ligados a la tierra de Canaán, el Señor había dado frutos a la fe de Jacob, y el futuro de su desendencia había quedado muy claro, debían de salir de Egipto, ni aún los hijos de José de madre egipcia podían quedar fuera, pues Jacob, hoy Israel los había bendecido, llevados a su presencia por el propio José, así tal cual como todo creyente debe presentar a sus hijos ante la Iglesia y así formar parte del pueblo del pacto.
Dios es fiel y sus hijos debemos creer en Él y creerle a Él, así como Jacob y sus padres lo hicieron y aunque las situaciones parecían adversas o contrarias sus miradas, por la gracia de Dios, siempre fueron puestas en su Señor y Él los bendijo.

Y Judá no sería removido del trono, hasta la llegada de Siloh…
Hoy nosotros día a día debemos esperar pacientemente la llegada de nuestro Señor Jesucristo.

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