Sociedad Femenil Lidia – 9 de noviembre, 2022

Miércoles 9 Nov 2022

Sesión 24

El Diluvio

Génesis 7

Dijo luego Jehová a Noé: Entra tú y toda tu casa en el arca; porque a ti he visto justo delante de mí en esta generación. De todo animal limpio tomarás siete parejas, macho y su hembra; mas de los animales que no son limpios, una pareja, el macho y su hembra. También de las aves de los cielos, siete parejas, macho y hembra, para conservar viva la especie sobre la faz de la tierra. Porque pasados aún siete días, yo haré llover sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches; y raeré de sobre la faz de la tierra a todo ser viviente que hice. E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová.
Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra. Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos. De los animales limpios, y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra, de dos en dos entraron con Noé en el arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé. 10 Y sucedió que al séptimo día las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.
11 El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas, 12 y hubo lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches. 13 En este mismo día entraron Noé, y Sem, Cam y Jafet hijos de Noé, la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos, con él en el arca; 14 ellos, y todos los animales silvestres según sus especies, y todos los animales domesticados según sus especies, y todo reptil que se arrastra sobre la tierra según su especie, y toda ave según su especie, y todo pájaro de toda especie. 15 Vinieron, pues, con Noé al arca, de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida. 16 Y los que vinieron, macho y hembra de toda carne vinieron, como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.
17 Y fue el diluvio cuarenta días sobre la tierra; y las aguas crecieron, y alzaron el arca, y se elevó sobre la tierra. 18 Y subieron las aguas y crecieron en gran manera sobre la tierra; y flotaba el arca sobre la superficie de las aguas. 19 Y las aguas subieron mucho sobre la tierra; y todos los montes altos que había debajo de todos los cielos, fueron cubiertos. 20 Quince codos más alto subieron las aguas, después que fueron cubiertos los montes. 21 Y murió toda carne que se mueve sobre la tierra, así de aves como de ganado y de bestias, y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, y todo hombre. 22 Todo lo que tenía aliento de espíritu de vida en sus narices, todo lo que había en la tierra, murió. 23 Así fue destruido todo ser que vivía sobre la faz de la tierra, desde el hombre hasta la bestia, los reptiles, y las aves del cielo; y fueron raídos de la tierra, y quedó solamente Noé, y los que con él estaban en el arca. 24 Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días.

La semana pasada vimos que Noé; hizo conforme a todo lo que Dios le mandó. (v.22 Génesis 7) y que El autor de Hebreos nos explica qué Noé por fe hizo conforme a todo lo que Dios le mandó y fue heredero de la justicia que viene por la fe. He. 11:7.

Y ahora en el capítulo 8, versículo 5 también leemos: “E hizo Noé conforme a todo lo que le mandó Jehová“

Cuando el arca estuvo construida y el periodo de gracia mencionado en Génesis 6:3 había concluido “Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el Hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; más serán sus días ciento veinte años.”  Noé recibió instrucciones del Señor de entrar en el arca con su familia y los animales, siete de cada especie de los animales limpios, y dos de los no limpios.

También Dios le hizo saber a Noé, que en un plazo de siete días, haría llover sobre la faz de la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y se da la fecha del diluvio en el Versículo 6 de este capítulo 7 leemos: “Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra.”, y en el versículo 11 se precisa: “El año seiscientos de la vida de Noé, en el mes segundo, a los diecisiete días del mes, aquel día fueron rotas todas las fuentes del grande abismo, y las cataratas de los cielos fueron abiertas,”

La ejecución del mandato divino se describe en los versículos 7 a 9:

“Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.  De los animales limpios y de los animales que no eran limpios, y de las aves, y de todo lo que se arrastra sobre la tierra, de dos en dos entraron con Noé al arca; macho y hembra, como mandó Dios a Noé.”

Cabe señalar que en el versículo 15 que dice en RVR1960 “Vinieron pues con Noé al arca de dos en dos de toda carne en que había espíritu de vida”, en hebreo dice “vinieron a Noé”, es decir los animales vinieron a Noé, él no tuvo que traerlos; lo cual se confirma de la lectura de los versículos 16 y 17: “Y los que vinieron (los animales vinieron, no los trajo Noé) macho y hembra de toda carne vinieron como le había mandado Dios; y Jehová le cerró la puerta.”

Estas dos frases finales del versículo 16 son importantes: “como le había mandado Dios”, todo sucede como Dios lo mandó, tanto con Noé y su familia como con los animales, Dios es soberano y su Palabra se cumple; “y Jehová le cerró la puerta”, esta frase contrasta con la que encontramos al terminar el diluvio en 8:13 dice: “y quitó Noé la cubierta del arca y he aquí que la faz de la tierra estaba seca.”  Es decir, Dios cerró el arca, símbolo del cuidado que Dios tiene de sus hijos, y del cumplimiento de su promesa de preservar la vida de Noé, su familia y los animales que con él estaban.  Así mismo Dios permite que Noé quite la cubierta del arca al concluir el diluvio y da una instrucción, es un nuevo comienzo, la instrucción es similar a la que dió cuando hubo creado todo lo que existe al principio de los tiempos (Gen 8:15 a 17) “Entonces habló Dios a Noé, diciendo: sal del arca tu, y tu mujer, y tus hijos, y las mujeres de tus hijos contigo.  Todos los animales que están contigo de toda carne, de aves y de bestias y de todo reptil que se arrastra sobre la tierra, sacarás contigo y vayan por la tierra y fructifiquen y multiplíquense sobre la tierra.”

Los versículos 17 al 24 contienen una descripción del diluvio, cómo aumentaba el agua más y más, hasta que estaba 15 codos, más o menos 7 metros, por encima de las montañas más altas de la tierra; y también describe cómo murió todo ser viviente, seres humanos, ganado, los animales que se arrastran e incluso las aves, pero el arca flotó.

Por otro lado, se señala un periodo de 150 días en el versículo 24 “Y prevalecieron las aguas sobre la tierra ciento cincuenta días”, esta frase se repite en Génesis 8:3 “Y las aguas decrecían gradualmente de sobre la tierra, y se retiraron las aguas al cabo de ciento cincuenta días.”  Es decir, después del diluvio prevalecieron las aguas 150 días (5 meses) y después tardaron en decrecer las aguas otros cinco meses; este periodo, es un periodo de juicio de Dios, en Apocalipsis 9 encontramos un periodo similar, que también apunta al juicio de Dios, y una descripción similar a la del diluvio:

“1 El quinto ángel tocó la trompeta, y vi una estrella que cayó del cielo a la tierra; y se le dio la llave del pozo del abismo. 2 Y abrió el pozo del abismo, y subió humo del pozo como humo de un gran horno; y se oscureció el sol y el aire por el humo del pozo. 3 Y del humo salieron langostas sobre la tierra; y se les dio poder, como tienen poder los escorpiones de la tierra. 4 Y se les mandó que no dañasen a la hierba de la tierra, ni a cosa verde alguna, ni a ningún árbol, sino solamente a los hombres que no tuviesen el sello de Dios en sus frentes. 5 Y les fue dado, no que los matasen, sino que los atormentasen cinco meses; y su tormento era como tormento de escorpión cuando hiere al hombre. 

En el relato de Apocalipsis vemos la gracia de Dios para los que tienen el sello de Dios en sus frentes, los creyentes, su pueblo; y en el relato del diluvio, vemos la gracia de Dios para los escogidos, lo que sería su pueblo posteriormente, Noé y su familia.

En el capítulo 8 se señala: “Y se acordó Dios de Noé, y de todos los animales, y de todas las bestias que estaban con él en el arca; e hizo pasar Dios un viento (ruaj) sobre la tierra, y disminuyeron las aguas.”  Por supuesto no significa que Dios se haya olvidado de Noé, sino más bien que Dios se manifiesta nuevamente e interviene nuevamente en su creación, el viento que seca la tierra es una manifestación de Dios; en hebreo la palabra que se traduce como viento “ruaj” es la misma que se traduce como “espíritu de Dios”, como en Génesis 1:2 “Y la tierra estaba desordenada y vacía, y las tinieblas estaban sobre la faz del abismo, y el

Espíritu (ruaj) de Dios se movía sobre la faz de las aguas.”

En Génesis 3:8 “Y oyeron la voz de Jehová Dios que se paseaba en el huerto, al aire (ruaj) del día; y el hombre y su mujer se escondieron de la presencia de Jehová Dios entre los árboles del huerto.”

En Génesis 6:3 Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu (ruaj) con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.”

Dios se manifiesta en su creación a través de su Espíritu, su poder, Nuestro Señor Jesús dijo a sus discípulos:

Juan 16:7 “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el consolador (Espíritu Santo) no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré”.

Sabemos que el consolador es el Espíritu de Dios, porque Juan mismo nos lo revela en:

Juan 14:16 y 25-26

“16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: 17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis porque mora con vosotros y estará en vosotros.”

Juan 14;25 y 26

Os he dicho estas cosas estando con vosotros.  Más el consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”

Dios se manifestó en el viento (ruaj) después del juicio por el pecado, a través del diluvio, para iniciar una nueva creación.  Dios se manifiesta en nosotros a través de su Espíritu (ruaj), que es el que mora con nosotros y nos enseña todas las cosas y nos recuerda lo que Dios ha dicho.

Hasta la próxima…

Noemí Mendoza

INP Berith

 

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