Iglesia Nacional Presbiteriana
En Hechos 26:9-11, Pablo relata ante el rey Agripa cómo su fervor y convicciones lo llevaron a perseguir a los cristianos, creyendo que defendía la fe judía. Sin embargo, reconoce que estaba espiritualmente ciego, incapaz de comprender quién era verdaderamente Jesús y el significado del Mesías prometido. Tras su conversión, Pablo entiende que quienes testifican de Cristo han sido apartados por Dios y llamados a compartir el Evangelio con valor y decisión, recordando que solo en Cristo se quita el velo del entendimiento y se alcanza la verdadera salvación.
El evangelio no es solo para que los incrédulos puedan llegar a Cristo, sino que es para toda la vida, llevándonos a obedecer y caminar en santidad, en dependencia del Espíritu Santo. Necesitamos, entonces, definir claramente el evangelio, si queremos entender su centralidad e impacto en nuestra vida. La proclamación nos ayudará a conocer mejor este evangelio que amamos y predicamos, y cómo se aplica en nuestra vida diaria.
En Hechos 26:9-11, Pablo relata ante el rey Agripa cómo su fervor y convicciones lo llevaron a perseguir a los cristianos, creyendo que defendía la fe judía. Sin embargo, reconoce que estaba espiritualmente ciego, incapaz de comprender quién era verdaderamente Jesús y el significado del Mesías prometido. Tras su conversión, Pablo entiende que quienes testifican de Cristo han sido apartados por Dios y llamados a compartir el Evangelio con valor y decisión, recordando que solo en Cristo se quita el velo del entendimiento y se alcanza la verdadera salvación.
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