Iglesia Nacional Presbiteriana
En una sociedad que premia el talento y el espectáculo religioso, es fácil confundir éxito ministerial con madurez espiritual. Sin embargo, la Biblia distingue entre los dones que nos hacen visibles y el fruto que transforma silenciosamente nuestro interior. Los dones pueden ser variados, pero el fruto espiritual es uno solo e integrado. Sin una verdadera renovación del carácter, los dones no demuestran una vida regenerada. Romanos 12 nos invita a una transformación profunda, movida por la misericordia y no por el miedo, donde la obediencia nace de la gratitud y el culto rechaza las ceremonias vacías. Dios no se impresiona por lo que proyectamos, sino por lo que Él forma en lo secreto. ¿En qué basas tu vida espiritual: en lo que otros ven o en la obra silenciosa del Espíritu en tu corazón?
El evangelio no es solo para que los incrédulos puedan llegar a Cristo, sino que es para toda la vida, llevándonos a obedecer y caminar en santidad, en dependencia del Espíritu Santo. Necesitamos, entonces, definir claramente el evangelio, si queremos entender su centralidad e impacto en nuestra vida. La proclamación nos ayudará a conocer mejor este evangelio que amamos y predicamos, y cómo se aplica en nuestra vida diaria.
ORDEN DE CULTOCulto Familiar Vespertino 17 de Mayo, 2026 – 18:30 hrs Preludio *Himno #63 «¡Alabad al gran Rey!»*Llamamiento a
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