Jacob regresa a su casa
Meditación sobre Génesis 32:1-21 por el A.I. José Antonio Velázquez
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
Génesis 32:1-21 Jacob siguió su camino, y le salieron al encuentro ángeles de Dios. Y dijo Jacob cuando los vio: Campamento de Dios es este; y llamó el nombre de aquel lugar Mahanaim. Y envió Jacob mensajeros delante de sí a Esaú su hermano, a la tierra de Seir, campo de Edom. Y les mandó diciendo: Así diréis a mi señor Esaú: Así dice tu siervo Jacob: Con Labán he morado, y me he detenido hasta ahora; y tengo vacas, asnos, ovejas, y siervos y siervas; y envío a decirlo a mi señor, para hallar gracia en tus ojos. Y los mensajeros volvieron a Jacob, diciendo: Vinimos a tu hermano Esaú, y él también viene a recibirte, y cuatrocientos hombres con él. Entonces Jacob tuvo gran temor, y se angustió; y distribuyó el pueblo que tenía consigo, y las ovejas y las vacas y los camellos, en dos campamentos. Y dijo: Si viene Esaú contra un campamento y lo ataca, el otro campamento escapará. Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien; menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos. Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú, porque le temo; no venga acaso y me hiera la madre con los hijos. Y tú has dicho: Yo te haré bien, y tu descendencia será como la arena del mar, que no se puede contar por la multitud. Y durmió allí aquella noche, y tomó de lo que le vino a la mano un presente para su hermano Esaú: doscientas cabras y veinte machos cabríos, doscientas ovejas y veinte carneros, treinta camellas paridas con sus crías, cuarenta vacas y diez novillos, veinte asnas y diez borricos. Y lo entregó a sus siervos, cada manada de por sí; y dijo a sus siervos: Pasad delante de mí, y poned espacio entre manada y manada. Y mandó al primero, diciendo: Si Esaú mi hermano te encontrare, y te preguntare, diciendo: ¿De quién eres? ¿y adónde vas? ¿y para quién es esto que llevas delante de ti? entonces dirás: Es un presente de tu siervo Jacob, que envía a mi señor Esaú; y he aquí también él viene tras nosotros. Mandó también al segundo, y al tercero, y a todos los que iban tras aquellas manadas, diciendo: Conforme a esto hablaréis a Esaú, cuando le hallareis. Y diréis también: He aquí tu siervo Jacob viene tras nosotros. Porque dijo: Apaciguaré su ira con el presente que va delante de mí, y después veré su rostro; quizá le seré acepto. Pasó, pues, el presente delante de él; y él durmió aquella noche en el campamento.
Es el tiempo de Dios en la vida de Jacob y le ordena regresar a su tierra, por lo que Jacob después de arreglar sus diferencias con su suegro Labán y hacer un pacto de paz, hacen un majano, esto es un montículo de piedras, el cual ninguno pasará para hacerle daño al otro; y emprende la marcha hacia su tierra y aun cuando confía en Dios, en el fondo de su corazón le teme a su hermano Esaú, ya que hoy en día su hermano ha crecido en poder.
Era un mercenario, su negocio era la guerra, es un hombre temible; o será que Jacob, más que temor su conciencia le acusa, pues todos sabemos que le robó la primogenitura a Esaú por lo que tuvo que salir huyendo pues su hermano juró matarlo.
Con todo el temor que lleva sobre su espalda obedece a Dios y confía en Él, puesto que le ha dado bastantes pruebas de estar a su lado y lo ve una vez más cuando el Señor de los Ejércitos acampa alrededor de él, como bien lo dice el Salmo 34:7 “El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen, y los salva.”
En su camino a la tierra prometida se encontró con un ejército de ángeles, los cuales le habían de custodiar por lo que llama a este lugar Mahanaim, esto significa dos campamentos, es decir, se encontraba rodeado, protegido por los ángeles de Dios.
Podemos ver qué Dios se manifiesta de una manera visible ante los ojos de Jacob dándole pruebas una vez más de cuánto le ama y que siempre está con él, así como siempre está en la vida de cada uno de nosotros, «sus hijos”.
Con todos sus temores está decidido a seguir el mandato de Dios y hace una bella oración:
Y dijo Jacob: Dios de mi padre Abraham, y Dios de mi padre Isaac, Jehová, que me dijiste: Vuélvete a tu tierra y a tu parentela, y yo te haré bien; menor soy que todas las misericordias y que toda la verdad que has usado para con tu siervo; pues con mi cayado pasé este Jordán, y ahora estoy sobre dos campamentos.
Líbrame ahora de la mano de mi hermano, de la mano de Esaú… Génesis 32: 9- 11
Es de notarse y resaltar que en esta bella oración a pesar de depositar toda su confianza en Dios no la hace en su nombre, sino que ora al Dios de sus padres. Muchas veces como creyentes nos olvidamos de los beneficios recibidos de la mano de Dios y así Jacob siendo visible la protección de Dios al manifestar físicamente su ejército de ángeles para protegerlo su oración la dirige al Dios de su padre Abraham y al Dios de su padre Isaac, más no dice a mi Dios.
Sin embargo también podemos observar en la oración que reconoce a Dios como el autor de todo el éxito que a lo largo de 20 años ha conseguido en una tierra ajena a él, pues mención que salió de su casa sin nada y ahora vuelve como un hombre rico y con muchos hijos, se reconoce “menor que todo” no fue vanidoso ni altivo, sabe bien cuál es su condición ante Dios y de esa manera manifiesta su decisión de obedecer la orden de Dios de volver a la tierra de su padre, tal vez como una manera de fortalecer su fe le dice al Señor que le ha prometido hacerle bien y que su descendencia será inmensa, no es un reclamo, más bien parece un recordatorio para sí mismo de Quien va con él y recurre a Dios para pedir protección de su hermano, sabe que solo el Señor puede hacerlo.
Como ya mencionamos Jacob no ha olvidado en 20 años su mal comportamiento y teme a las consecuencias que este pudiera tener aún, trata de en contentar y ablandar el corazón de su hermano con presentes, no sabe que ha pasado todo este tiempo con Esaú, si lo ha perdonado o no, si si corazón sigue enardecido o si ya halló paz, divide su campamento pretendiendo proteger a su familia y pertenencias, toma precauciones
El Señor sigue trabajando en Jacob, siendo fiel a su promesa y en el formará su pueblo a través de su descendencia y está será incontable como la arena del mar.
Mientras que a Esaú su ambición de poder y riqueza lo han sacado de la casa de su padre no interesándole para nada la primogenitura que tanto peleó ni mucho menos la promesa de Dios.
Por lo pronto Jacob manda presentes para su hermano, acompañado de un discurso muy elocuente y pacificador lleno de buena diplomacia y de alguna manera podemos ver que tiene cierta confianza pues dice el relato bíblico que durmió; ya hizo lo que le pareció apropiado y ahora solo descansa en Dios.
¿Qué sucederá al encontrarse con su hermano?