¡Cristo mora en mí!

Meditación sobre Juan 14:13-19 y 23-24 por el A.I. Nelson Daniel Miranda Giles
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

Transcripción…

CDMX, viernes 28 de mayo de 2021

Todos queremos ser un buen ejemplo para las demás personas, absolutamente nadie creo que desea ser señalado como una mala persona. Así que cuando escuchamos que alguien es una buena persona. podríamos pensar o decir creo tal vez sí, yo lo soy, soy amable, me porto bien, demuestro más o menos amor por las demás personas, a veces soy compasivo, etc.

Pero el apóstol Pablo en Efesios 5: 1 y 2 nos dice:

1 Sed, pues, imitadores de Dios como hijos amados.
2 Y andad en amor, como también Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros, ofrenda y sacrificio a Dios en olor fragante.

El Apóstol nos invita a ser imitadores de Cristo, que se humillo a si mismo hasta la muerte y entrego su vida para librarnos del pecado.

En nuestro pasaje encontramos cinco promesas de nuestro señor Jesucristo:

En los versículos 13 y 14 del pasaje en Sn. Juan 14 leemos:

13 Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
14 Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré.

El señor Jesús nos invita a orar, a confiar en él, venimos ante Dios con nuestras inquietudes, nuestras necesidades orando en el nombre de Jesús y para la gloria de Dios, Y él promete que hará lo que esté en su mano. Esta es la primera promesa.

Nuestra oración es muestra de nuestra obediencia a Cristo. Esta es una promesa dada a aquellos que le aman, y guardan su palabra.

En los versículos 15 al 17 de nuestro pasaje en Sn. Juan 14 leemos:

15 Si me amáis, guardad mis mandamientos. 
16 Y yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre:
17 el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.

Nuestro amor a Cristo se demuestra por medio de la fe y la obediencia a sus mandatos.

Hermanos, a veces sentimos Que Dios nos ha abandonado y estamos solos, en medio de problemas y enfermedades, como este pasaje, los discípulos sentían que Jesús se estaba despidiendo, sentían que los está abandonando, pensaban, si se va no sabremos qué hacer.

Jesús les dice que no estarían solos y que tendrían más ayuda porque el Padre enviaría otro Consolador. Esta es la segunda promesa.

Hermanos, el Espíritu Santo fue enviado para ayudarnos y fortalecernos y estará con nosotros para siempre.
El mundo no entiende las cosas del Espíritu, porque el Espíritu Santo es verdadero, en esta época en que muchos ocultan la verdad porque no les conviene, el Espíritu de verdad no tiene cabida.
El Apóstol Pablo nos dice que somos templo del Espíritu Santo, en1ª Corintios 6:9.

Hermanos, debemos como cristianos tener en cuenta tres cosas:

  1. Sabemos que el Espíritu Santo es verdadero.
  2. Sabemos que el Espíritu Santo está en nosotros, mora en nuestros corazones.
  3. Sabemos que el Espíritu Santo está con nosotros en todo momento.

En los versículos 18 y 19 de nuestro pasaje dice:

18 No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros.
19 Todavía un poco, y el mundo no me verá más; pero vosotros me veréis; porque yo vivo, vosotros también viviréis.

La tercera promesa del señor es que no estaremos solos, como huérfanos, porque el vendrá a nosotros. Un huérfano no tiene a sus padres, un discípulo sin su maestro se dice que esta huérfano y queda indefenso ante la vida y tiene pocas posibilidades de seguir su educación.

Al tener al Espíritu Santo no estamos huérfanos porque el Espíritu nos da la certeza de que Jesús está vivo y está en la presencia de Dios intercediendo por nosotros, nos provee de lo necesario, nos enseña, nos protege y está con nosotros.

Cuando Jesús resucito se mostró a los que le amaban, a sus discípulos, por siete semanas de una manera real y poderosa que transformo sus vidas, aquí nos hace una cuarta promesa “porque yo vivo, vosotros también viviréis”, Hermanos, estemos seguros de nuestro señor cumple sus promesas y que somos salvos por la gracia de Dios que es en Cristo Jesús.

En los versículos 23 y 24 de nuestro pasaje en Sn. Juan 14 dice:

23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
24 El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió.

Hermanos, Cristo nos invita a guardar su palabra y hacerla realidad en nuestras vidas, sabemos que hay personas que no quieren guardarla porque no les conviene y no quieren venir a la verdad. Pero si amamos a Cristo hay una quinta promesa, que dice que El Padre nos amará y los dos vendrán a morar en nuestro corazón.

Esta es una gran promesa, si le amamos y guardamos su palabra Jesús nos promete un lugar donde amamos y somos amados, un hogar, aquí en la tierra y en el cielo. Es una gran promesa. estamos con el Señor ahora y estaremos con el Señor para siempre.

El Apóstol Pablo en Romanos 8: 10 y 11 nos dice:

10 Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu vive a causa de la justicia.
11 Y si el Espíritu de aquel que levantó de los muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su Espíritu que mora en vosotros.

Hermanos, si amamos a Cristo y guardamos su palabra, sabemos que el mora en nuestro corazón, cuando le mostramos amor y obediencia a su palabra, la presencia de nuestro Dios y Cristo se manifiesta en nuestras vidas y podemos decir que él mora en nuestro corazón.

A. I. Nelson Daniel Miranda Giles.

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