No nos ha dado Dios espíritu de cobardía

Meditación sobre 2 Timoteo 1:7 por el A.I. Saulo Murguía A.
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

Transcripción…

El Apóstol Pablo escribe su segunda y última carta a un joven ministro en Éfeso llamado Timoteo. Su propósito era animarlo a continuar fielmente en la obra de Dios.

1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, según la promesa de la vida que es en Cristo Jesús,
2 a Timoteo, amado hijo: Gracia, misericordia y paz, de Dios Padre y de Jesucristo nuestro Señor.
Testificando de Cristo
3 Doy gracias a Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, de que sin cesar me acuerdo de ti en mis oraciones noche y día;
4 deseando verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de gozo;
5 trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también.
6 Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
7 Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Timoteo se enfrentaba a diversos desafíos.
Tenía que argumentar en contra de falsas enseñanzas, falsos maestros y estaba en constante peligro de persecución por predicar el evangelio.
Aparentemente -quizás debido a la timidez- Timoteo se veía impedido para cumplir parte de su trabajo como ministro del evangelio.

Pablo le dice que avive las llamas de los dones espirituales que Dios le dio, que no se avergüence del evangelio y que seguramente habrá sufrimientos en la proclamación del Evangelio:

"Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio." 2 Timoteo 1:7

Pablo le estaba recordando a Timoteo que Dios le había dado poder para enfrentarse a todos sus enemigos y a todas su dificultades.

Porque Jesús prometió que el Espíritu Santo vendría y llenaría a todos los creyentes, dándoles poder: «He aquí, yo enviaré la promesa de mi Padre sobre vosotros; pero quedaos vosotros en la ciudad de Jerusalén, hasta que seáis investidos de poder desde lo alto.» Lucas 24:49

Además, el amor y el dominio propio nos llenan de valor y autoridad

1 Corintios 2:4,5
"y ni mi palabra ni mi predicación fue con palabras persuasivas de humana sabiduría, sino con demostración del Espíritu y de poder,
para que vuestra fe no esté fundada en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios."

Hay que notar que Pablo no consuela y anima a Timoteo diciéndole que la situación externa va a cambiar o que va a mejorar, sino que paradójicamente lo anima y exhorta diciéndole que vendrían días peores (2 Timoteo 3: 1–9).

1 También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos.
2 Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos,
3 sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno,
4 traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios,
5 que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita.
6 Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias.
7 Estas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad.
8 Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe.
9 Mas no irán más adelante; porque su insensatez será manifiesta a todos, como también lo fue la de aquéllos.

Pero a pesar de todo, Pablo le encarga a Timoteo una cosa: permanecer fiel a las cosas que le fueron enseñadas.
Para mantener el rumbo sin temor, le dice:

“Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.” (2 Timoteo 2:1).

Y en el 4:1,2 le dice:

"Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino,
que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina."

Seguramente tenía presente la promesa que hizo Dios a Jacob:

"No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia." Isaías 41:10

2 Timoteo 1:7 nos exhorta a permanecer firmes en el poder de Dios, exhibiendo Su amor y ejerciendo un verdadero carácter cristiano.
No es una esperanza en que las cosas van a mejorar o que se van a hacer más fáciles, sino en que Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para hacer frente a toda situación: poder, amor y domino propio.

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