Fe, paciencia y oración – Santiago 5:13-18
Meditación sobre Santiago 5:13-18 por el A.I. Nelson Daniel Miranda Giles
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
CDMX, viernes 22 de abril de 2022
Buen día hermanos, reciban un fraternal saludo en el nombre de nuestro señor Jesucristo a nombre de La Iglesia Nacional Presbiteriana Berith.
Nuestra vida se ve afectada por diversas situaciones en estos tiempos de incertidumbre, por las guerras, las situaciones económicas cambiantes en el mundo y en el país, que llegan a afectar a nuestra economía familiar, por enfermedad o porque nuestros planes están estancados, no salieron los negocios y nos decaemos.
En la Biblia en la carta a los Filipenses 4: 6 y 7 encontramos estas palabras:
6 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
Aquí el Apóstol Pablo nos exhorta a no angustiarnos a tener fe, paciencia y a orar a nuestro Dios por medio de nuestro señor Jesucristo.
En los versículos 13 al 14 en nuestro pasaje en Santiago 5 leemos:
13 ¿Está alguno entre vosotros afligido? Haga oración. ¿Está alguno alegre? Cante alabanzas.
14 ¿Está alguno enfermo entre vosotros? Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole con aceite en el nombre del Señor.
Santiago nos hace reflexionar en situaciones que vivimos en nuestra vida como cristianos, nos llama a orar a nuestro Dios en todo tiempo, cuando estemos angustiados, cuando estemos contentos, alegres, o por problemas y enfermedad.
Santiago nos invita a orar a nuestro Dios con fe, contándole todo lo que nos inquieta, nuestros problemas o necesidades, sabiendo que él nos dará la solución de acuerdo a su voluntad.
Si estamos contentos hermanos, reconozcamos que todo lo que tenemos es por su misericordia, por su providencia y por su gran amor, demos gracias y alabemos su nombre.
Santiago dice que si alguno esta enfermo, oremos a nuestro Dios, estemos en comunión con nuestros hermanos y debemos llamar a los ancianos de la iglesia para que oren a nuestro Dios en el nombre de nuestro señor Jesucristo pidiendo si es su voluntad dar la salud al enfermo.
En aquellos tiempos era muy usado el ungir a los enfermos con aceites o ungüentos a base de hierbas medicinales, para tratar dolencias corporales o malestares y dar a los enfermos salud y que se sientan mejor y tengan una mejor calidad de vida en su enfermedad.
En 2ª Reyes 20: 7, encontramos una de estas situaciones, el profeta Isaías ordeno poner masa de higos en la llaga del rey Ezequías que estaba muy enfermo.
Santiago pide que, al aplicar el medicamento o el aceite, se haga en el nombre del señor, por eso dice ungir al enfermo en nombre de nuestro señor Jesús.
Sabemos que nuestro Dios es el señor de todos y de todo, su poder obra a través de todas las cosas, a través de la mano de los doctores y de las medicinas para traer salud al enfermo de acuerdo a su voluntad.
En los versículos 15 y 16 del pasaje en Santiago dice:
15 Y la oración de fe salvará al enfermo, y el Señor lo levantará; y si hubiere cometido pecados, le serán perdonados.
16 Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.
El orar con fe significa tener absoluta confianza en nuestro Dios, si es la voluntad de Él nuestras oraciones serán escuchadas y el enfermo sanara.
Santiago nos invita a que oremos unos por otros, por cada uno de nuestros hermanos, pero también a estar al pendiente de saber cómo están nuestros hermanos y si hemos cometido alguna falta, reconocer nuestros errores y pedir perdón cuando estemos equivocados, sí quitamos estas barreras que impiden una buena comunicación con nuestro Dios y estaremos cumpliendo sus mandamientos.
En el evangelio de Marcos 2: 4 y 5 leemos:
4 Y como no podían acercarse a él a causa de la multitud, descubrieron el techo de donde estaba, y haciendo una abertura, bajaron el lecho en que yacía el paralítico.
5 Al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Hijo, tus pecados te son perdonados.
Los amigos que llevaban a este paralitico, tenían fe en que Jesús sanaría a su amigo e hicieron todo lo que estaba en sus manos para que su amigo estuviera cerca del señor, Jesús reconoció la fe de estas personas, perdono los pecados del paralitico y lo sano.
Hermanos, no nos olvidemos de orar a nuestro Dios en el nombre de nuestro señor Jesucristo intercediendo por cada uno de nuestros hermanos y por la salud de los que están enfermos.
En los versículos 17 y 18 del pasaje leemos:
17 Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses.
18 Y otra vez oró, y el cielo dio lluvia, y la tierra produjo su fruto.
Santiago pone de ejemplo la oración de Elías, haciendo énfasis en que era un ser humano como nosotros, Elías pidió con fe, fervientemente, con la certeza de que Dios lo escuchaba.
También en el evangelio de Sn. Mateo 6: 6 al 8 leemos:
6 Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.
7 Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos.
8 No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.
Estas son palabras de nuestro señor Jesús, que nos invita a orar con fe, a pedir por lo que nos inquieta o por aquella necesidad que tenemos, sabiendo que Dios conoce todas las cosas y si es su voluntad, él nos contestara.
Hermanos, estemos firmes en nuestra fe, Cristo es nuestro escudo en esta vida, seamos pacientes y oremos a nuestro Dios, pues el contestara nuestras oraciones de acuerdo a su propósito que tiene para cada uno de nosotros.
A. I. Nelson Daniel Miranda Giles.