Nunca os conocí – Mateo 7:21-23

Meditación sobre Mateo 7:21-23 por el A.I. Marcos Mercado Estrada
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

Buenos días, reciban un muy cordial saludo y un fuerte abrazo.

Y les ofrezco una disculpa porque el jueves pasado no envié a ustedes mi meditación semanal debido a que fui operado para recibir una prótesis de rodilla, pero doy muchísimas gracias a Dios porque el día de hoy nos permite continuar con nuestra serie de meditaciones acerca del Sermón del Monte

Y les invito ahora para que ahora pongamos nuestra atención en los versículos del 21 al 23 del capítulo 7 del evangelio de Mateo que dice de la siguiente manera:

21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. 22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? 23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

INTRODUCCIÓN

Miren ustedes, al concluir el Sermón del Monte nuestro Señor Jesucristo nos hizo 4 advertencias, muy, pero muy importantes:

1.- Nos previno de la sutileza de los falsos profetas, que vienen a nosotros vestidos con piel de ovejas,

2.- Nos advirtió que, aunque la piel de ovejas puede engañarnos, podemos distinguirlos por su fruto, ya que no ponen en práctica sus enseñanzas

3.- En el pasaje que vamos a analizar el día de hoy nos dijo que estos falsos maestros lobos rapaces, utilizando el nombre del Señor van a profetizar y a echar fuera demonios y que también pueden vivir  estar penosamente autoengañados creyéndose hijos de Dios pero en su interior no son sino hacedores de maldad…

y en la cuarta advertencia que vamos a analizar DM la próxima semana nos exhorta para que al escuchar la Palabra la pongamos por obra para edificar así nuestra casa sobre la roca y no sobre la arena.

Pero las palabras que el día de hoy vamos a analizar contenidas en los versículos 21 al 23 son, en muchos sentidos, las más solemnes que jamás se han pronunciado en este mundo, no sólo por algún hombre, sino en este caso por el mismísimo Hijo de Dios.

Vayamos pues a la tercera advertencia que encontramos en el versículo 21 que dice:

21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos,

Lo grave y relevante de esta declaración de nuestro Señor Jesucristo es que algunos de los que le dicen «Señor, Señor», NO entrarán en el reino de los cielos.

Y lo que nuestro Señor nos advierte aquí es que hay algunas personas y en lo personal creo que son pocas en cada congregación cuya profesión de fe es únicamente de los dientes para fuera ya que su testimonio moral y su vida dicen todo lo contario de lo que creen.

Es decir, son personas que nunca se han sometido al señorío de Cristo en sus vidas ni obedecen la voluntad de nuestro Padre celestial. Por eso en una ocasión Jesús dijo en Lucas 6:46 a sus seguidores ¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo? 

Ya que estas personas que le dicen, a Jesús «Señor, Señor», son desobedientes y Jesús los llama hacedores de maldad y no entrarán en el reino de los cielos.

Que quede muy claro que nadie es cristiano a no ser que de corazón y no de labios diga: «Señor, Señor» al Señor Jesucristo. Por eso 1Cor. 12:3 dice nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo

Hay algunos que han leído la Biblia y han aceptado su enseñanza. Creyeron la enseñanza y, a veces, incluso han sido expositores de la Biblia y han luchado contra los herejes.

Pero todo su carácter y vida personal son una negación de la verdad misma que dicen creer.

Vayamos ahora la segunda parte del versículo 21

sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.

Jesús aquí hace hincapié con gran solemnidad en que nuestro destino eterno depende de una completa obediencia.

Hay quienes presentan como dos cosas opuestas la fe y las obras. Sin embargo, la fe sin obras está muerta. Por eso el Señor dijo por sus frutos los conoceréis

Y por ello también Jesús aquí nos advierte del terrible peligro del autoengaño de aquellos hacedores de maldad, que creen y confían en las buenas obras que están haciendo, pero para Dios lo que cuenta es la verdadera santidad, Hebreos 12:14 dice Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie verá al Señor

Vayamos ahora al versículo 22

22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?

Ahora bien, fíjense que este versículo dice que dentro de las buenas obras que algunas de estas personas han hecho y harán existen 3 cosas portentosas y asombrosas

1.- La primera es profetizar

Profetizar significa ofrecer un mensaje espiritual. El Nuevo Testamento habla a menudo acerca de la profecía. Pablo se ocupa de ella en varios capítulos de 1 Corintios, en relación con los varios dones que se ejercitaban en la iglesia.

2.- La segunda cosa portentosa que hacen y harán es echar fuera demonios en el nombre de Jesús

Nuestro Señor envió a sus discípulos a predicar y a arrojar demonios y incluso Judas tuvo este poder por lo que sus discípulos regresaron llenos de entusiasmo en una ocasión y le dijeron,

«Aun los demonios se nos sujetan en su nombre». Y es evidente que esto se aplicó también a Judas.

Pero Jesús les dijo:

«No os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos’

Lo que nos indica que ciertas personas pueden incluso arrojar demonios en el nombre de Cristo y con todo esto, no entrar al reino de los cielos.

3.- La tercera cosa portentosa que hacen y harán es que en su nombre han hecho y harán muchos milagros

Nuestro Señor Jesucristo nos lo advirtió en Mateo 24:24: «Porque se levantarán falsos Cristos, y falsos profetas, y harán grandes señales y prodigios, de tal manera que engañarán, si fuere posible, aun a los escogidos!

Finalmente, el versículo 23 dice:

23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.

¿quiénes son los hacedores de maldad?

John Stott escribió:

Cualquiera que no hace la voluntad del Padre, y practica la ética del Sermón del Monte, es hacedor de maldad. 

Ya que no ha nacido de nuevo para practicar los principios del reino y ser ciudadano del reino de los cielos

La ética del Reino de los cielos es hacer la voluntad de nuestro Padre que está en los cielos. 

El poner en práctica las nuevas pautas ético-morales está involucrado en el entrar en el Reino de Cristo.

La sentencia que pronunciará el Rey en el día de su juicio a los que no hacen la voluntad de nuestro Padre será «Apartaos de mí, hacedores de maldad». 

CONCLUYO

Este pasaje nos indica que Es posible que alguien en el nombre de Cristo predique la doctrina correcta y sirva en la iglesia al predicar, dar una clase de escuela dominical, cantar en el coro, o al participar en alguna de las organizaciones de la Iglesia, sin embargo, que él mismo esté fuera del reino de Dios.

Los creyentes tenemos que poner nuestro cuerpo en servidumbre tanto en la iglesia como en la calle.

Someter el cuerpo a servidumbre significa dominar, controlar y sujetar todo lo que la carne desea hacer. La carne trata de dominarnos siempre y es muy fácil manifestar las obras de la carne, pero debemos dar los frutos del Espíritu.

Esto lo expresó Pablo en 2 Timoteo 2:19 Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y: Apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo.

Miren ustedes, el más grande mandamiento es amar a Dios y al prójimo y 1 Corintios 13:1-3.dice «¡Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe!» O también: «¡Y si tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe… y no tengo amor, nada soy».

Lo que el apóstol Pablo dice es, «puedo predicar como un ángel, puedo ser extraordinariamente elocuente; la gente me puede considerar el mejor orador del mundo, puedo hablar acerca de las cosas de Dios; y con todo estar fuera del Reino.

Es un pensamiento tremendo que significa que en el día del juicio nos encontraremos con grandes sorpresas. Encontraremos a hombres que han sido alabados como predicadores y que quedaron fuera del reino.

Termino repitiendo el versículo 21:

21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos

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