Desechad la mentira – Efesios 4:25
Meditación sobre Efesios 4:25 por el A.I. Marcos Mercado E.
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
Muy buenos días, doy muchas gracias a Dios porque este jueves nos permite poner nuestra atención en el versículo 25 del capítulo 4 del libro de los Efesios, pero antes voy a leer los versículos del 25 al 32 que dicen de la siguiente manera:
25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
26 Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo,
27 ni deis lugar al diablo.
28 El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad.
29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes.
30 Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención.
31 Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. 32 Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo
John Stott dijo que: Después de la profunda e importante enseñanza teológica que encontramos en el libro de los Efesios a partir del capítulo 1 al capítulo 4 versículo 24, a partir del versículo 25 la palabra de Dios ahora nos da cuatro grupos de amonestaciones, exhortaciones o mandatos que tienen que ver con lo pequeño y cotidiano del comportamiento cristiano es decir con la vida diaria del creyente que encontramos del capítulo 4:25 al capítulo 6:20 y el primer grupo de amonestaciones lo encontramos del versículo 25 del capítulo 4 al versículo 2 del capítulo 5
Y en estos diez versículos se denuncian seis pecados: la mentira, el resentimiento, el robo, las malas palabras, el mal genio y la lujuria y en cada caso como contraposición a cada uno de estos seis pecados tenemos también seis mandatos prácticos
En resumen, en cada caso:
- Se nos ordena que la mentira la falsedad sea reemplazada por hablar con la verdad, por el bien del Cuerpo.
- Que la ira pecaminosa no nos domine y hagamos a un lado el resentimiento para dar paso a la reconciliación, para que Satanás no se establezca y domine en medio de los resentidos.
- Que en lugar del robo se dé lugar al trabajo honesto, para ayudar y compartir con los demás:
- Que las malas palabras la conversación corrupta sean quitadas de nuestra boca y que además hablemos palabras edificantes llenas de amabilidad en nuestra conversación, «para dar gracia a los oyentes.
- Que el mal genio que incluye toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia sea hecho a un lado para dar lugar al amor, a la bondad y el perdón
- Por último, se nos ordena que la lujuria la obscenidad y chistes vulgares y todas las obras infructuosas de la oscuridad sean desterradas por la luz que alumbra la vida de los creyentes.
Pero el día de hoy vayamos al primer mandato del primer grupo de amonestaciones que encontramos en el versículo 25 que dice
25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
¿Por qué se nos ordena desechar la mentira?
Porque nuestro Dios es el Dios de la verdad; y el diablo es el padre de la mentira, como Jesús le dijo a los escribas y fariseos en Juan 8:44:
44 Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer. Él ha sido homicida desde el principio, y no ha permanecido en la verdad, porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, de suyo habla; porque es mentiroso, y padre de mentira.
Y el mandato no mentir también lo encontramos en Colosenses 3:9 que dice: “no mintáis los unos a los otros” y
Y como cada uno de estos mandatos está asociado con un mandato positivo vayamos ahora al mandato positivo que dice:
Hablad verdad cada uno con su prójimo
Miren ustedes, la mejor forma de destruir la mentira es hablando con la verdad. Por ello este pasaje dice “hablad verdad cada uno de vosotros con su prójimo”, como dice Zac. 8:16.
16 Estas son las cosas que habéis de hacer: Hablad verdad cada cual con su prójimo; juzgad según la verdad y lo conducente a la paz en vuestras puertas.
En el caso de los Efesios creyentes que ya habían repudiado definitivamente la mentira al aceptar la verdad. El significado del versículo 25 podría ser entonces: “Sean congruentes y consecuentes. para que vuestra vida sea un testimonio de vuestra fe y al haberse despojado de la falsedad, practicad ahora la verdad”.
Miren ustedes, todos los cristianos tenemos contacto aquellos que aún viven en tinieblas y podemos dar testimonio que con una mente entenebrecida no solo tienen ideas falsas, sino que también hablan mentiras y propagan falsos rumores lo cual es característico del mundo pagano.
Por ejemplo, hoy en día la falsedad y la deshonestidad son cosas típicas en la forma de vida de los gentiles que de acuerdo a Ro. 1:29 están llenos de engaños y malignidades
Y un ejemplo de esto son los que hoy en día creen y hablan del aborto y de la ideología de género como si fueran una verdad absoluta aún y cuando van en contra de lo que dice la Palabra de Dios.
Un moralista moderno dijo que la falsedad, es un pecado contra la confianza mutua sobre la que descansa toda sociedad civilizada.
Pero vayamos a la segunda y última parte del versículo 26 en donde además del mandato positivo de hablar la verdad ahora agrega una razón para no mentir y dice:
Porque somos miembros los unos de los otros
Charles Hodge dijo que la palabra prójimo, aquí se refiere al hermano creyente
Por lo que las palabras “somos miembros los unos de los otros” se refieren a la idea de que, aunque los creyentes somos muchos, a la vez somos uno, ya que somos miembros del cuerpo de Cristo, y nos pertenecemos los unos a los otros porque le pertenecemos a Cristo el cual es la cabeza.
Por lo que la mentira no solamente es mala, dañina y aún más es perniciosa, sino que también va en contra de la excelencia intrínseca de la verdad, y además causa dificultades, fricción, desunión y amargura entre los hermanos.
Y además el que practica la mentira es hijo del diablo debido a que toda mentira, es decir, todo engaño es una ofensa contra Dios,
Los miembros de una iglesia no pueden cooperar en armonía para el bien de todos si sus relaciones entre sí no se caracterizan por la verdad, la sinceridad de corazón y por la confianza.
Y aunque nunca debemos mentir a los demás, el argumento y la razón que tenemos aquí para no mentir dentro de la iglesia es que la otra persona no solo es nuestro prójimo, sino nuestro hermano a quien la Escritura nos manda amar, por lo que en la Iglesia nuestra relación es mucho más estrecha e importante, porque somos miembros los unos de los otros.
CONCLUYO
John Stott dijo al referirse a la doctrina de la Iglesia que como los creyentes somos el cuerpo de Cristo, esto implica que “una mentira en contra de alguno de los hermanos en Cristo es como una puñalada en lo más vital del cuerpo de Cristo”,
Y todo esto es porque la comunión se construye sobre la confianza, y la confianza se construye sobre la verdad. Por lo tanto, la falsedad, es decir, la mentira que proviene del diablo, se encarga de minar y destruir la comunión y unidad de la iglesia, mientras que la verdad la fortalece.
Termino repitiendo el versículo en el que pusimos nuestra atención:
25 Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros.
