Hoy estarás conmigo en el paraíso – Lucas 23:43

Meditación sobre Lucas 23:43 por el A.I. Marcos Mercado E.
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

Muy buenos días, en esta semana y la próxima vamos a hacer un paréntesis en nuestras meditaciones semanales sobre el libro de los Efesios, y hoy vamos a poner nuestra atención en uno de los eventos que ocurrieron durante la crucifixión de nuestro Señor Jesucristo que encontramos en Luc. 23:39-43 que dice de la siguiente manera:

39 Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. 40 Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? 41 Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. 42 Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. 43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

INTRODUCCIÓN

Un hecho sin discusión es que, sin excepción, todos los seres humanos un día, vamos a llegar al fin de nuestra existencia y vamos a morir y lo sabemos porque todos los millones y millones de seres humanos que han existido a lo largo de toda la historia de la humanidad en todas las culturas, en todos los tiempos y en todos, los rincones de la tierra, todos, todos han sido alcanzados y sometidos por la muerte,

Excepto nuestro Señor Jesucristo, que murió, pero también resucitó, y aunque sabemos que hay algunos que resucitaron, a pesar de ello finalmente murieron y sus cuerpos ya se desintegraron, con excepción de Enoch (Hebreos 11:5) y Elías (2 Reyes 2:11).

Y algo que también todos sabemos y estamos conscientes es que nuestra vida y existencia sobre la tierra es finita y limitada a unas cuantas décadas

Y aunque algunos tienen la oportunidad de saber que les quedan algunos días o algunos meses de vida debido a un accidente o a una enfermedad grave, la mayoría no sabemos el día ni la hora en que nuestro corazón va a dejar de latir y nuestro cuerpo va a quedar en una tumba, pero ese no es nuestro fin, ya que sabemos que tenemos un alma que es inmortal y que va a vivir por los siglos de los siglos.

La Biblia dice en el Salmo 103 15 El hombre, como la hierba son sus días; Florece como la flor del campo,16 Que pasó el viento por ella, y pereció, Y su lugar no la conocerá más

Y el Salmo 90: 10 dice: –Acabamos nuestros años como un pensamiento. 10 Los días de nuestra edad son setenta años; Y si en los más robustos son ochenta años, Con todo, su fortaleza es molestia y trabajo, Porque pronto pasan, y volamos.

Y a algunos también les produce temor hablar de la muerte y no quieren hablar de ello ni pensar en ello.

Y el pasaje bíblico que vamos a considerar el día de hoy nos habla de un hombre que estaba a punto de morir al que solo le quedaban unas pocas horas de vida, pero que en sus últimos momentos se dio cuenta de 5 cosas sumamente importantes:

1 Estaba consciente de que fue crucificado porque cometió delitos tan graves, que ameritaron la muerte más cruel que existía en aquel entonces y el reconoció que merecía aquel terrible castigo cuando dijo: Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; más este ningún mal hizo.

2 Tenía temor de Dios encontrarse con Dios y enfrentar su justo juicio inmutable, y nos damos cuenta de ello porque contradijo al otro ladrón que se burló de Jesús y le dijo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación?

3 sabía que tenía un alma inmortal y que solo existen dos destinos posibles en los que su alma podría pasar la eternidad después de morir y que uno es el infierno y el otro es el cielo donde gozaría de las bienaventuranzas de Dios por la eternidad

4 Sabía que solo merecía el infierno y aunque las buenas obras no nos salvan, sino que son el resultado de nuestra fe, él ya no pudo hacer ni siquiera una sola obra buena,

5 Sabía y estuvo consciente que la única esperanza que le quedaba antes de que su alma fuera a la condenación eterna era recurrir a la misericordia de Jesús y le dijo

Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. 43 Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Y la pregunta que surge entonces es ¿cómo es posible que un pecador tan malvado logró salvarse de la condenación eterna? Y nosotros ¿Cómo podemos ser salvos?

Para responder a estas dos preguntas debemos considerar 4 cosas importantes:

1 Al igual que los dos ladrones de la cruz todos nosotros sin excepción, todos somos pecadores, y aunque algunos dirán que no han cometido lo que algunos llaman pecados graves, de acuerdo con la Biblia delante de Dios no existen los pecados chiquitos y grandotes, sino que todos son pecados, y como Dios es Santo, santo, santo y aborrece y no tolera el pecado en su presencia, la Biblia nos dice que Dios no dará por inocente al pecador.

Y esto lo dice la Biblia en Eclesiastés 7:20: Ciertamente no hay hombre justo en la tierra, que haga el bien y nunca peque.

Y Romanos 3:23 dice 23 por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,

Y Romanos 6:23: 23 Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

2 El ladrón que estaba en la cruz supo que la paga de sus pecados era la muerte eterna, pero hizo dos cosas muy importantes: 1.-. Reconoció sus pecados y se arrepintió de ellos y lo sabemos porque dijo Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos

3 Utilizó el único camino que existe para llegar a Dios que es nuestro Señor Jesucristo, ya que Jesús mismo dijo en Juan 14:6: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Y también Hechos 4:12 dice: Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos

4 El ladrón que estuvo en aquella cruz, sabiendo que su destino final no solo era la muerte física sino la muerte eterna recurrió a Jesús con una plegaria muy sencilla pero muy directa ya que le dijo: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino

Y recurrió al único camino que tenemos todos que somos pobres pecadores para poder ser salvos, ya que la Biblia afirma que solo es por medio de Cristo y que NO EXISTE ALGUNA OTRA FORMA en que podemos tener el perdón de pecados por las siguientes tres razones:

1 En el Antiguo Testamento Dios instruyó al pueblo de Israel para que por medio del sacrificio y muerte de un cordero y del derramamiento de su sangre, sus pecados fueran expiados   y Cristo fue el cordero de Dios como dice Juan 1:29, He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo

Y cerca de 700 años antes de Cristo el profeta Isaías habló del cordero de Dios cuando dijo en Isaías 53:7 Angustiado el, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca

Y el resultado de la muerte de Cristo en la cruz del monte Calvario es que por medio de su sacrificio y el derramamiento de su sangre como la de un cordero sin mancha Cristo logró la expiación y obtuvo el perdón de todos nuestros pecados como lo dicen los siguientes pasajes:

1 Pedro 1:18-19 “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, 19 sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación”

1 Juan 1:7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado

Hebreos 13:12 Por lo cual también Jesús, para santificar al pueblo mediante su propia sangre, padeció fuera de la puerta

Y por eso 1 Timoteo 2:5 dice: Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre

Y como la muerte de Cristo y el derramamiento de su sangre era la única forma de lograr la expiación de todos nuestros pecados Jesús mismo dijo en: Lucas 19:10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido y Romanos 5:8 dice: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros

Y sabemos de la divina grandeza de este amor que sobrepasa todo entendimiento porque Cristo el Hijo de Dios estuvo dispuesto a llevar nuestros pecados sobre su cuerpo en el madero de la cruz

Y en la cruz del Calvario, a través de este sacrificio sumamente doloroso el amor y la justicia divina se unifican y enlazan de tal manera que un torrente de luz fluye de sus brazos rígidos, para abarcar entre ellos con toda su potente misericordia a todo aquel que cree.

Y por ello, Jesús, sabiendo cual iba a ser el resultado de su sacrificio en la cruz del monte Calvario dijo en Juan 3:16-18:

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna.

17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

Y la prueba de esto es que aquel malvado ladrón que creyó en Jesús en los últimos minutos de su vida no fue condenado ya que las palabras contundentes de Jesús fueron: “De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”

Ahora bien, la Biblia dice que también nosotros no somos salvos por nuestros méritos, sino por la gracia de Dios por medio de la fe y por eso Efesios 5.8 dice: porque por gracia sois salvos por medio de, la fe y esto no de vosotros pue es don de Dios, (un regalo de Dios) no por obras para que nadie se gloríe

Y este regalo de Dios es tan importante y valioso que inclusive aquel empedernido pecador que no tuvo ya la oportunidad de hacer, ni siquiera una sola obra buena, sino que solamente tuvo su fe en Cristo, a él le fue imputada la justicia de Cristo y por ello fue salvado al ser lavado por la sangre de Cristo y en este momento está en el cielo en la presencia de Dios

CONCLUYO

La realidad es que todos nosotros, como pobres pecadores éramos reos de muerte, estábamos sin Dios y sin esperanza, y merecíamos el castigo y la muerte eterna, pero por cuanto Cristo murió por nosotros y su sacrificio en la cruz ya fue aceptado por Dios esto implica tres cosas: 1) tenemos el perdón de nuestros pecados 2) la justicia de Cristo nos ha sido imputada y 3) por ello Dios además del perdón de nuestros pecados nos otorga la vida eterna

Y además ahora tenemos paz con Dios como dice Romanos 5:1. Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo

y también, Jesús, después de que resucitó y antes de subir al cielo nos dijo: En la casa de mi Padre muchas moradas hay, voy pues a preparar lugar para vosotros para que donde yo estoy vosotros también estéis. Amén

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One thought on “Hoy estarás conmigo en el paraíso – Lucas 23:43

  • Pedro Uicab

    Así es la salvación solo es a través de la fe en nuestro Señor Jesucristo, a él sea la gloria.
    Bendiciones estimado hno. Marcos M.

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