SALVACIÓN POR FÉ Y POR GRACIA – Hechos 15:1-5
Meditación bíblica sobre Hechos 15:1-5 por Alfonso Abascal
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
La semana pasada hablamos de una pequeña parte del trabajo misionero de Pablo y Bernabé, un trabajo digno de reconocer y de imitar y de suma importancia para hoy día dar a conocer a más personas las buenas nuevas del Evangelio, así como la importancia de estar bien capacitados para poder capacitar y enseñar a otros y que la obra de Dios siga creciendo. Hoy daremos lectura a Hechos 15:1-5.
Dice así:
“Entonces algunos que venían de Judea enseñaban a los hermanos: Si no os circuncidáis conforme al rito de Moisés, no podéis ser salvos. Como Pablo y Bernabé tuviesen una discusión y contienda no pequeña con ellos, se dispuso que subiesen Pablo y Bernabé a Jerusalén, y algunos otros de ellos, a los apóstoles y a los ancianos, para tratar esta cuestión. Ellos, pues, habiendo sido encaminados por la iglesia, pasaron por Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles; y causaban gran gozo a todos los hermanos. Y llegados a Jerusalén, fueron recibidos por la iglesia y los apóstoles y los ancianos, y refirieron todas las cosas que Dios había hecho con ellos. Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían creído, se levantaron diciendo: Es necesario circuncidarlos, y mandarles que guarden la ley de Moisés.”
Esta primera contienda que se da con los que vinieron de Jerusalén dice que fue una discusión no pequeña y la realidad es que no es para menos.
Ellos, al decir que debían circuncidarse conforme al rito de Moisés, prácticamente negaban la salvación por la fe en la obra redentora del Señor Jesús.
Esto era algo realmente serio e iba en contra de las buenas nuevas del evangelio que el apóstol Pablo predicaba. En Gálatas 1:9 él dice que si alguien predica un evangelio diferente al que recibieron sea anatema, es decir extirpado, separado y también tiene que ver con condenación y maldición.
Así que la indignación de Pablo era grande. Estos hombres querían enseñar o judaizar, [diciendo] que la salvación en Cristo no era suficiente y que le hacía falta algo más, circuncidarse y guardar la ley de Moisés. Es decir que estos legalistas fariseos estaban intentando mezclar la ley y la gracia.
Algo así como verter el vino nuevo en odres viejos (Lucas 5:36 al 39) y poniendo obstáculos en el camino nuevo y vivo a Dios que Jesús había quitado al morir en la cruz. Hebreos 10:19 y 20 dice:
“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne, y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios.”
Esto es de su carne. Y queriendo privar a los creyentes tanto judíos como gentiles de su libertad en Cristo Jesús.
El apóstol Pablo nos habla de esta libertad en Gálatas 5:1-6 y dice:
“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud. He aquí, yo Pablo os digo que si os circuncidáis, de nada os aprovechará Cristo. Y otra vez testifico a todo hombre que se circuncida, que está obligado a guardar toda la ley. De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído. Pues nosotros por el Espíritu aguardamos por fe la esperanza de la justicia; 6 porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale algo, ni la incircuncisión, sino la fe que obra por el amor.”
Así nuestra salvación es por gracia y por fe en la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo y nada podemos agregarle o quitarle. Nuestra salvación está completa en Cristo y es suficiente.
