LOS MILAGROS EXTRAORDINARIOS EN EFESO – Hechos 19:11-20
ESCUCHAR PODCAST:
Meditación bíblica sobre Hechos 19:11-20 por Alfonso Abascal
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
Seguimos con las meditaciones del Libro de los Hechos.
La semana pasada hablamos de que una vez que hemos creído en el Evangelio del Señor Jesús y habiendo sido bautizados, ha de manifestarse en el creyente una nueva vida, con un comportamiento y forma de ser muy distinta a la que tenía antes de haber creído, y que tuviera efecto el nuevo nacimiento.
Hoy hablaremos de los milagros extraordinarios de Dios en Éfeso.
Para esto daremos lectura a Hechos 19:11-20. Dice así:
“Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que aún se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían. Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo. Había siete hijos de un tal Esceva, judío, jefe de los sacerdotes, que hacían esto. Pero respondiendo el espíritu malo, dijo: A Jesús conozco, y sé quién es Pablo; pero vosotros, ¿quiénes sois? Y el hombre en quien estaba el espíritu malo, saltando sobre ellos y dominándolos, pudo más que ellos, de tal manera que huyeron de aquella casa desnudos y heridos. Y esto fue notorio a todos los que habitaban en Éfeso, así judíos como griegos; y tuvieron temor todos ellos, y era magnificado el nombre del Señor Jesús. Y muchos de los que habían creído venían, confesando y dando cuenta de sus hechos. Asimismo muchos de los que habían practicado la magia trajeron los libros y los quemaron delante de todos; y hecha la cuenta de su precio, hallaron que era cincuenta mil piezas de plata. Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.”
Hasta ahí la lectura.
Al inicio de esta lectura, Lucas no se limita a describir que estos fueran simples milagros. Los describe como extraordinarios. La palabra que usa es “dichousas”, que se traduce como: especiales no comunes notables. Así fue como Dios demostró por medio de Pablo su poder divino. Este pasaje nos hace notar que cuando los sacerdotes judíos procuraban echar fuera demonios, no lo hacían en el nombre del Señor Jesús. Pues estos judíos, dice ahí, hijos de un tal Eseba intentando exorcizar, lo quisieron hacer nombrando al Señor Jesús, pensando que el poder era inherente sólo por pronunciar su nombre. Sin duda el nombre de Jesús tiene poder. Sin embargo, no puede ser usado por personas que no tengan una verdadera relación y comunión personal con Jesús por medio de la fe.
Así que su artimaña no dio resultado. Sin embargo, el efecto fue positivo, pues el nombre del Señor Jesús fue glorificado, y asimismo el ministerio de la iglesia de Éfeso. Y después que estos hombres fueron maltratados con tal violencia, huyeron heridos y desnudos, dando todo esto como resultado que muchos buscaran liberarse y confesando sus prácticas paganas, quemaron sus libros de hechicería. Sin duda, para estos nuevos creyentes, una vez que confesaron su pecado, entendieron el incomparable valor de su salvación. Y una muestra de su verdadera conversión fue quemar sus libros, que ahora no tenían ningún valor, siendo también esto un ejemplo para los demás. Así crecía y prevalecía poderosamente la palabra del Señor.
