DESCUBRIENDO Y USANDO LOS DONES ESPIRITUALES
El día en que entregaste tu vida a Cristo, Dios depositó un tesoro invaluable dentro de ti. En algunos casos, ese tesoro puede parecer oculto bajo capas de polvo o incluso algo oxidado. Sin embargo, gracias a la guía de la Palabra de Dios y la labor paciente de su Espíritu, es posible ir removiendo esas capas hasta descubrir lo que Él ha colocado en tu interior.
Ese tesoro son tus dones espirituales. De manera sencilla y práctica, un don espiritual se puede definir como “una capacidad significativa que el Espíritu Santo otorga a cada creyente para equiparlo y motivarlo a servir de formas especiales a Cristo y a su reino”.
Cuando hablamos de una “capacidad significativa”, nos referimos a una habilidad otorgada por Dios para servir en un área específica, con un propósito que nace de la enseñanza bíblica. Y esta capacidad no es exclusiva de unos cuantos; es un regalo que Dios concede a todo creyente nacido de nuevo. Cada cristiano posee algo valioso que aportar a la obra de Cristo.
Es el Espíritu Santo quien deposita este tesoro en nosotros. Él no solo nos da nueva vida, sino que también nos capacita para el ministerio y enciende en nuestro interior el deseo de servir.
Los dones espirituales no son simples adornos; son herramientas vivas que responden a necesidades reales dentro del cuerpo de Cristo y específicamente dentro de nuestra iglesia. Todo lo que nuestra iglesia necesita para cumplir la misión que Dios le ha encomendado, ya se encuentra presente en su pueblo hoy.
Por supuesto, estos dones tienen un propósito mayor: servir a Cristo y a su reino. Somos siervos de Jesús. Todo lo que Él hace busca edificar su iglesia y extender su reino. Cuando pones en práctica tu don espiritual, es el mismo Jesús quien obra a través de ti para cumplir su propósito en la tierra.
El descubrimiento y la puesta en práctica de tus dones espirituales es un viaje de fe y obediencia que transforma no solo tu vida, sino también la de quienes te rodean. Permite que el Espíritu Santo te guíe y te impulse a servir con alegría, sabiendo que cada don fue diseñado para cumplir un propósito eterno.
Al entregarte en servicio, te conviertes en instrumento de Dios para edificar la iglesia y mostrar el amor de Cristo al mundo, dejando una huella profunda y duradera para su gloria.
IGLESIA NACIONAL PRESBITERIANA BERITH, BOLETIN BUEN ÓLEO Domingo 18 de Enero 2026.
