Nombre santo – Éxodo 20:7

Meditación sobre Éxodo 20:7 por el A.I. José Antonio Velázquez
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

Éxodo 20:7

No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano.

La semana pasada estudiamos un poco sobre los primeros dos mandamientos:

No tendrás dioses ajenos delante de mi, y

No te harás imagen ni ninguna semejanza de …

Dios nos va mostrando quien es Él y cómo quiere que sea nuestra relación con Él para que sea alabado y reconocido de la mejor manera.

Hoy estudiaremos sobre el tercer mandamiento, no tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano.

Los nombres son importantes pues nos dan una identidad como persona, incluso no se usan los mismos nombres para personas que para mascotas, por lo menos así era antes, pues tienen un «peso» especial para quien lo porta. En los tiempos bíblicos y en el pueblo de Israel esto era aún más significativo pues tenían una estrecha relación con el carácter y/o circunstancias en las que está la persona y así podemos encontrar varios ejemplos en la Biblia dónde Dios determina el nombre del bebé que va a nacer de acuerdo a su misión o que los padres le dan un nombre a su hijo por la situación en la que nacen o incluso llegan a cambiarse el nombre como testimonio de una experiencia vivida.

Dios manifiesta diferentes atributos a través de sus nombres y recordemos que cuando Moisés es enviado a liberar al pueblo pregunta ¿Quien me envía? Y Dios le contesta «Yo soy», dándose a conocer como el único Dios y de esa manera el pueblo empieza a relacionarse con Jehová, su libertador, protector, sustentador y dueño.

Tomar el nombre de Dios en vano no solo se refiere a no hacer juramentos o promesas poniéndolo como testigo, lo cual puede ser muy riesgoso pues si no cumplimos con eso  lo descalificamos, sino que también implica nuestra manera de hablar, pensar y actuar pues al identificarnos como su pueblo, cómo sus hijos, si no estamos viviendo de manera coherente a lo que nos enseña su palabra también lo desacreditamos y usamos su nombre de manera vacía.

La Biblia nos enseña que el nombre de Dios es santo y en si nombre, cómo enviados del Señor, podemos hacer muchas cosas por la autoridad que de Él viene. Debemos ser muy cuidadosos de como empleamos el nombre de Dios para que seamos un testimonio adecuado a los que están a nuestro alrededor pero, principalmente, para no faltarle el respeto a nuestro Dueño, nuestro Señor; esto es tan importante que Dios mismo nos advierte que no lo pasará por alto, sino que quien cometa tal falta será culpable y eso implica una sanción, un castigo.

La Biblia también nos enseña que nuestro si sea si y nuestro no sea no, que seamos firmes en lo que decimos y si actuamos con sinceridad y honradez no requerimos tener testigos para que nuestra palabra tenga veracidad y mucho menos invocar el nombre de Dios cómo nuestro aval. Entonces debemos cuidar de que nuestro hechos, dichos y pensamientos sean conforme a la voluntad de Dios para que no lo deshonremos o demos lugar a qué el nombre de muestro Dios sea descalificado, por el contrario pruciremos siempre que nuestra vida integra sea de tal forma que el nombre de Dios sea glorificado.

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