Navidad en las palabras de Jesús: He descendido del cielo – Juan 6:38-40
Meditación bíblica sobre Juan 6:38-40 por el A.I. Saulo Murguía A.
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
La Navidad nos brinda una excelente oportunidad para reflexionar sobre lo que dice la Biblia sobre el nacimiento de Emanuel, «Dios con nosotros». Jesús.
Hoy los invito a que veamos la razón por la que vino Jesús, en Sus propias palabras.
El evangelio de Marcos, capítulo 2, registra que antes de sanar a un paralítico, Jesús le dio una noticia que cambió su vida, esa noticia es: «tus pecados te son perdonados».
Esta misma gracia, ese mismo regalo que escandalizaba y le parecía una gran ofensa a los fariseos de su época, se extiende a todos aquellos que claman a Él en su necesidad.
¡Jesús vino para darnos perdón!
Hay muchas cosas que oímos siempre acerca de Jesús: que él es el Salvador que nació en Belén -especialmente lo oímos en Navidad; que su nombre se llamó Jesús porque él salvaría a las personas de sus pecados; que él es Emanuel, porque es «Dios con nosotros»; que es verdaderamente humano y verdaderamente divino. Todo eso es verdad.
Pero por hoy les animo a que no solo tomemos en cuenta las cosas sabemos acerca de Jesús, sino también consideremos aquellas cosas que Jesús mismo dice.
Vamos a ver una de ellas hoy.
¿Cuáles son las primeras palabras de los labios de Jesús que quedaron registradas en los Evangelios?
¿Qué es lo primero que dijo?
La primera vez que se refieren a él los evangelios, lo vemos en el evangelio de Lucas (Lc. 2:49) (es decir, al Señor Jesús hablando)
Nos relata que José y María iban cada año a Jerusalén a la celebración de la Pascua, y cuando Jesus tenía ya 12 años fueron a Jerusalén. Después de la celebración regresaron a Nazaret que era donde vivían. Cuando regresaban -iban a un día de camino de Jerusalén hacia Nazaret- cuando se dan cuenta que Jesús no venía con ellos. Jesús tenía 12 años. Regresaron a Jerusalén a buscarlo. Tres días después de que lo habían perdido, lo encuentran el en Templo. Cuando sus padres le preguntaron: ¿por qué nos hiciste esto? Con preocupación. Él responde:
«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?»
Primeras palabras registradas de Jesús.
Es decir, «¿No se dan cuenta que el lugar más sensato y apropiado en donde puedo estar es en la casa de mi Padre?»
Porque él estaba en el Templo, sentado en medio de los doctores de la ley -esos sabios, oyéndoles y preguntándoles. Debe haber sido un encuentro sorprendente.
Ante la pregunta de Jesús, María y José no sabían que contestar. Lucas continua con el relato…
“Mas ellos no entendieron las palabras que les habló. Y descendió con ellos, y volvió a Nazaret, y estaba sujeto a ellos. Y su madre guardaba todas estas cosas en su corazón.” (Lc. 2:50,51)
No supieron, -no pudieron entender- lo que decía.
Después vienen muchos años de silencio. (como 18 años)
Volvemos a ver en el relato palabras de Jesús y dice cosas asombrosas.
En Juan 6:38, dice:
“Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió”.
Aquí dice algo acerca de la encarnación -lo que hoy comunmente conocemos como navidad-
Porque Jesús se hizo hombre. Dice «he descendido del cielo»
Descendió del cielo
Entonces, este niño que fue criado por María y José, ahora declara que ha bajado del cielo y dice: La razón por la que he bajado del cielo es «no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió» (el Padre)
Y ¿cuál era la voluntad del Padre?
Juan registra la respuesta de Jesús con estas palabras: (Juan 6:39-40)
«Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.»
Ahora podemos entender lo que respondía el Señor Jesús cuando era niño, cuando dijo a María y a José: «¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar?» Jesús estaba diciendo que desde ese momento ya estaba trabajando en cumplir aquello para lo que había sido enviado.
Cuando dice fuí enviado, también dice: “Para este propósito nací en este mundo”
¿Cuál es ese propósito?
«Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero. Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquel que ve al Hijo, y cree en él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.»
Nació para que tú y yo tengamos vida eterna.
