Reflexión sobre la compañía de otras personas – Eclesiastés 4:9-12
Meditación sobre Eclesiastés 4:9-12 por el Elías Mercado González
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
Como sabemos el Rey Salomón tuvo toda oportunidad para examinar la vida en todas sus complejidades. Eclesiastés es el registro inspirado de su búsqueda intensa de significado y satisfacción en la tierra. Su investigación arroja la conclusión de que, fuera de Dios, todo en la vida es “vanidad” -futilidad sin esperanza.
Poder, prestigio, placer -nada puede llenar el vacío que hay en el corazón humano. La satisfacción máxima viene solamente cuando tenemos, honramos y obedecemos a Dios.
En este pasaje Salomón comenta el tema de la compañía de los demás. Demos lectura al pasaje de Eclesiastés 4:9-12
9 Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. 11 También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo? 12 Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.
Aquí se nos habla acerca de lo bueno que es estar acompañado en la vida, ya sea por medio de las amistades o a través del matrimonio. Salomón señala en estos versículos cuatro recompensas que trae consigo el compañerismo.
La primera es que en grupos se puede hacer una mayor labor, nos dice el versículo 9:
9 Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo.
Aquí se nos muestra lo importante que es trabajar en equipo, es bueno unir fuerzas con alguien más para lograr objetivos comunes. Muchas veces cuando dos personas trabajan juntas pueden hacer mucho más en menos tiempo y lograr mejores resultados que si trabajaran solas. Este mensaje se aplica a muchos aspectos de la vida como el trabajo, el estudio, la familia, las relaciones interpersonales, la amistad y nuestra fe, cuando nos reunimos para estudiar la Biblia hay retroalimentación y eso nos podría permitir un buen crecimiento espiritual.
En segundo lugar, los buenos compañeros nos conocen lo suficiente como para saber cuáles son nuestros defectos (v. 10).
10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.
Tanto en el matrimonio, como con una amistad, es bueno tener junto a nosotros alguien que conozca nuestros defectos. Esa persona puede ayudarnos a pasar por esos momentos en que fracasamos sin saber por qué; puede ayudarnos a hacer mejor las cosas la próxima vez. Debemos sentirnos agradecidos cuando alguien que nos conoce y nos ama corrige nuestros errores. Uno de los más importantes valores que tiene la intimidad con alguien consiste en que podamos saber cuándo nos equivocamos.
“Fieles son las heridas del que ama; pero inoportunos los besos del que aborrece” (Proverbios 27:6)
Un compañero que conozca nuestros pecados y debilidades y esté dispuesto a ayudarnos para que los superemos, es parte de cuanto Dios ha provisto para nosotros.
La tercera recompensa de la buena compañía es el calor (v. 11)
11 También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo?
Es evidente que esta ventaja tiene un aspecto físico, lo cierto es que se duerme con mayor calor si se duerme acompañado. Sin embargo, a lo mejor Salomón estaba hablando también acerca del calor emotivo. Cuando vivimos en soledad, vivimos en un mundo frío. Todos necesitamos tener alguien en alguna parte: una esposa o esposo, un buen amigo, un consejero.
Por último, nos habla acerca de la fortaleza que nos puede dar la compañía (v. 12).
12 Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres dobleces no se rompe pronto.
Salomón sugiere que cualquier día nos podríamos ver en problemas; si así fuera, nos sería mucho mejor tener alguien que permanezca a nuestro lado para darnos fortaleza. La declaración final de Salomón es interesante: “Y cordón de tres dobleces no se rompe pronto” (v. 12). No hay una sola ilustración que pueda comunicar todo lo que estas palabras significan. Con todo, teniendo en cuenta que Salomón está interesado en señalar la urgente necesidad de Dios que tenemos en nuestra vida, creo que debemos entender que la expresión indica que cuando Dios está incluido en una relación, ésta “no se rompe pronto”. Es decir, cuando se le permite a Dios entrar en un matrimonio, éste no se rompe.
Este tema es importante porque no debemos ir solos por la vida. Seamos casados o solteros, tengamos muchos amigos o pocos, nos necesitamos mutuamente. Los cristianos, no importa la edad, necesitan el apoyo de los demás cristianos. Por ejemplo, los jóvenes de nuestra Iglesia tenemos nuestra reunión de jóvenes los domingos en la tarde, compartimos nuestras alegrías, nuestras cargas, nos mantenemos en contacto y estudiamos la palabra de Dios. En otras palabras, este pasaje nos recuerda la importancia de la compañía y el apoyo mutuo. Cuando enfrentamos desafíos o dificultades, tener a alguien a nuestro lado puede marcar la diferencia.
Gracias a Dios por su palabra.