LA FIDELIDAD DE DIOSSEGURIDAD Y PAZ EN TIEMPOS DIFÍCILES – SALMO 61

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Meditación bíblica sobre Salmo 61 por el A.I. Saulo Murguía A.
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

A veces la vida nos sorprende con cosas que no vimos venir. Un diagnóstico inesperado, un cambio en el trabajo, una pérdida, una conversación difícil… y de pronto sentimos que el suelo se mueve bajo nuestros pies.

En esos momentos, nuestra fe se vuelve más que una idea, se convierte en un ancla, es decir esperanza, seguridad, estabilidad, fuerza y resistencia. Un vínculo firme que mantiene unido y a salvo frente a la adversidad. Pero este concepto proviene de la función de un ancla de sujetar barcos en el mar.

Hoy vamos a hablar de lo que escribió David, usando otro tipo de figuras poéticas; porque él vivió ese tipo de cosas en su vida y el Salmo 61 nace precisamente desde esa situación de vulnerabilidad.

David, siendo Rey, lejos de sentirse invencible, clama a Dios desde el límite de sus fuerzas y descubre que la verdadera seguridad no depende de las circunstancias, sino de Aquel que sostiene nuestra vida. Este salmo nos invita a entrar en ese mismo refugio.

Veamos los primeros tres versículos del Salmo

Salmo 61:1–3

Dios, la roca que nos pone fuera de peligro

1Oye, oh Dios, mi clamor;

A mi oración atiende.

Desde el cabo de la tierra clamaré a ti, cuando mi corazón desmayare.

Llévame a la roca que es más alta que yo,

Porque tú has sido mi refugio,

Y torre fuerte delante del enemigo.

David sabía lo que era vivir bajo amenaza constante. En más de una ocasión tuvo que huir de personas violentas que buscaban destruirlo. Por eso en este poema usa imágenes muy comunes en el ambiente militar de su época para describir la protección divina. Por ejemplo en el verso tres, llama a Dios su refugio y su torre fuerte. Le pide a Dios que lo lleve a una roca tan elevada que ninguna flecha lo alcance, a un terreno tan abrupto que ningún agresor pudiera subir.

Al leer estos versículos, piensa en esto: la primera expresión de la seguridad que Dios ofrece es estar fuera del peligro, sostenido por una fuerza que no depende de ti.

Ahora veamos los siguientes dos versículos

Salmo 61:4–5

Dios, el hogar donde somos amados y cuidados

Yo habitaré en tu tabernáculo para siempre;

Estaré seguro bajo la cubierta de tus alas. Selah

Porque tú, oh Dios, has oído mis votos;

Me has dado la heredad de los que temen tu nombre.

Aquí hay una segunda imagen de seguridad se basa en la cercanía y relación con Dios.

Pero el verdadero sentido de la seguridad no es solo sobrevivir; es saber que perteneces, que eres amado, que alguien se preocupa por ti. Por eso David anhela vivir cerca de Dios, dentro de su tienda (su tabernáculo, su casa), bajo sus alas. En estos versos, el salmista ya no usa una imagen militar, y ahora usa una imagen familiar. Quiere que Dios lo cuide con el mismo esmero que una gallina cuida a sus pollitos bajo sus alas.

Al escuchar estos versículos, recuerda que la verdadera paz nace de la cercanía con Dios, de saber que Él te recibe, te guarda y te acompaña.

Veamos los siguientes 3 versículos

Salmo 61:6–8

Jesús, el Rey que garantiza nuestro futuro

Días sobre días añadirás al rey;

Sus años serán como generación y generación.

Estará para siempre delante de Dios;

Prepara misericordia y verdad para que lo conserven.

Así cantaré tu nombre para siempre,

Pagando mis votos cada día.

Al final del salmo, David deja atrás sus preocupaciones presentes y mira con esperanza hacia el futuro. ¿Qué es lo que hace que Dios sea tan confiable como una roca en medio de la batalla? ¿Por qué David puede estar seguro del amor protector de Dios?

Entonces queda una pregunta resonando en el corazón: ¿dónde estoy buscando mi seguridad?

Todos, tarde o temprano, enfrentamos momentos que dejan en evidencia cuán frágiles son nuestras certezas. Pero David nos recuerda que existe un refugio que no se mueve, un amor que no cambia y un Rey cuyo trono nunca tiembla. Porque ve, por fe, a un Rey cuyo trono no tiene fin. Ese Rey es Jesucristo.
Su reinado eterno es la razón por la que tú y yo podemos enfrentar lo inesperado sin perder la esperanza. Esa seguridad no es teoría; es una invitación. Hoy puedes acercarte a Dios con la misma confianza, dejar que Él sea tu roca, tu hogar y tu futuro. Y cuando lo haces, descubres que no importa lo que venga, tu vida está sostenida por manos eternas.

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