APRENDIENDO CON JONÁS ¿USAMOS A DIOS PARA NUESTROS PROPIOS FINES?

¿Qué hacemos cuando Dios actúa de una manera que no encaja con nuestras expectativas? ¿Cómo reaccionamos cuando muestra misericordia precisamente a quienes, desde nuestra perspectiva limitada, “merecerían” otra cosa? La historia de Jonás nos coloca frente a ese espejo incómodo.
Enviado a Nínive, Jonás huyó no por miedo, sino porque conocía demasiado bien el carácter de Dios: sabía que, si la ciudad se arrepentía, Dios la perdonaría. Y eso era lo último que él quería. Después de su dramática travesía, incluyendo su estancia en el vientre de un gran pez, Jonás finalmente predicó. Los ninivitas escucharon, se arrepintieron y Dios los perdonó. Entonces, en lugar de alegrarse, Jonás se enfureció.
La reacción del profeta revela algo que también habita en nosotros: la resistencia a los planes de Dios cuando no coinciden con los nuestros, la tentación de confiar más en nuestras estrategias que en su provisión, y la dificultad de aceptar que su misericordia alcanza incluso a quienes consideramos indignos. Jonás construyó su propio refugio para protegerse del sol, confiando en su sombra improvisada antes que en la provisión divina. Nosotros hacemos lo mismo cuando buscamos seguridad en soluciones frágiles, hechas a nuestra medida, pero incapaces de sostenernos en los días difíciles.
La misericordia de Dios no se ajusta a nuestros criterios. Él invita a su pueblo a alinearse con su corazón, a confiar en sus propósitos, a soltar nuestras agendas y a celebrar la gracia que nos alcanza a nosotros… y también a los demás.
La pregunta con la que Dios confronta a Jonás “¿No habría yo de preocuparme por la gran ciudad de Nínive?” sigue resonando hoy. Nos llama a examinar nuestra disposición a aceptar, celebrar y compartir la misericordia de Dios sin reservas.
Que el Señor nos conceda la gracia de dejar a un lado nuestras propias agendas y abrazar la suya, confiando plenamente en que su compasión supera con creces cualquier juicio humano. Que nuestro caminar refleje siempre humildad y gratitud genuinas.

IGLESIA NACIONAL PRESBITERIANA BERITH, BOLETIN BUEN ÓLEO Domingo 25 de Enero 2026.

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