LA FIESTA QUE DIOS NO NEGOCIA – LUCAS 15:32
ESCUCHAR PODCAST:
Meditación bíblica sobre Lucas 15:32 por el Pbro. Pedro Arcos Sánchez
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
Hoy, vamos a estudiar Lucas 15:32.
Mas era necesario hacer fiesta y regocijarnos, porque este tu hermano era muerto, y ha revivido; se había perdido, y es hallado.
Lucas 15:1 al 2 empieza así:
Se acercaban a Jesús todos los publicanos y pecadores para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban…
Los religiosos, buenos, estaban enojados porque Jesús comía con ladrones, prostitutas, cobradores de impuestos; para ellos, Dios solo ama a la gente que se porta bien.
Jesús responde con tres parábolas: la oveja perdida, la moneda perdida y el hijo perdido.
Los tres dicen lo mismo, Dios busca lo que se perdió y hace fiesta cuando lo encuentra. El verso 32, en la última línea, el padre hablándole al hermano mayor. El hermano mayor representa a los fariseos, el hijo pródigo representa a los pecadores, el padre representa a Dios.
Mas era necesario hacer fiesta y regocijar, era necesario. En griego, ἔδει (Edei), misma palabra que usa Jesús cuando dice: «Es necesario que el hijo del hombre muera» Lucas, capítulo 9, verso 22, o sea, no es opcional, es obligación divina.
Dios no puede dejar de celebrar cuando un pecador vuelve. Su gloria está en juego. Si Dios no hace fiesta, deja de ser Dios.
Hacer fiesta y regocijar, palabras para lo mismo. Dios exagera la celebración. Mata el becerro gordo, pone música, baila.
¿Por qué? Porque así es el corazón de Dios. No te acepta de mala gana, te acepta con banquete, porque este, tu hermano, era muerto y ha revivido. Muerto.
En Efesios 2:1 dice que estábamos muertos en delitos y pecados. El pródigo no estaba enfermo, estaba muerto, no podía volver solo, ha revivido. Aquí está la doctrina de la regeneración.
Dios le dio vida. Ezequiel 36:26 dice, “le daré corazón nuevo”. La salvación es cien por ciento obra de Dios.
El hijo volvió porque el padre primero lo atrajo. Se había perdido y es hallado. Perdido.
El hijo no se perdió en la ciudad. Se perdió del Padre, lejos de Dios. Perdido.
Aunque tengas dinero, amigos, fiesta, es hallado. Nota que no dice: «Se halló a sí mismo» Dice: es hallado.
Voz pasiva. Alguien lo halló. Dios es el que busca, halla y carga la oveja.
Lucas 15:5: Si somos el hijo pródigo, volvamos. Dios ya está haciendo fiesta. Tal vez piensas: «La regué, la regué demasiado».
Dios me acepta, pero no enojado. Mentira. El Padre corrió, te abrazó, te puso anillo, te puso zapatos, no te dejó ni pedir perdón completo.
Lucas 15:21-22 dice: «Arrepiéntete hoy» No porque seas fuerte, porque Él te da la vida. La fiesta ya está lista, solo falta que llegues.
Si eres el hermano mayor, cuidado con el orgullo religioso. El hermano mayor nunca se fue de la casa, pero su corazón estaba más lejos que el del pródigo Obedecía al Padre por paga, no por amor.
Lucas 15:29: ¿Te molesta cuando Dios bendice a la gente peor que tú? ¿Crees que Dios te debe algo por portarte bien? Tú tampoco entras por bueno: entras por el hermano mayor, verdadero, Jesús, que sí obedeció perfecto y murió por ti.
La fiesta es por su sangre, no por tu conducta. Si eres la iglesia, nuestra cultura debe ser de fiesta, no de juicio. Los fariseos murmuraban, el Padre celebraba.
¿A quién nos parecemos? La iglesia no es museo de santos, es hospital de pecadores, y cuando uno vuelve, toca ese ruido, bautizos, testimonios, abrazos, porque era necesario. El cielo hace fiesta. Lucas 15:7: Nosotros también hacemos fiesta.
