LLAMADOS A SER LUZ EN EL MUNDO – MATEO 5:14-16
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Meditación bíblica sobre MATEO 5:14-16 por Alfonso Abascal
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
La semana pasada hablamos del llamado que el Señor Jesús hace a su iglesia, como a todo fiel creyente, a ser la sal de este mundo, es decir, a preservar lo bueno, y que nuestra vida y acciones den testimonio de nuestra fe, esperanza en Dios y sus promesas. Así la sal tiene que ver con pureza y salvación.
Asimismo, la iglesia ha de contrarrestar la influencia negativa del pecado, y que este mundo sea un mejor lugar donde vivir.
Hoy hablaremos de lo que el Señor Jesús dice más adelante a sus discípulos en este mismo pasaje. Los llama a hacer luz. Mateo 5:14-16 dice así:
Vosotros sois la luz de este mundo. Una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder, ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en la casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre, que está en los cielos.”
Las lámparas en los tiempos de Jesús eran de gran ayuda, sin duda, al igual que hoy, aunque ciertamente totalmente distintas. Hoy día, seguramente, no te imaginas sin luz y en un mundo en oscuridad. Sería aterrador e inseguro; así Jesús es la luz de este mundo, y llama a cada uno de sus creyentes a hacer luz. Jesús dijo que no se enciende una luz para después esconderla.
Cuando Jesús nos rescata, nos cambia por completo. Ahora su luz actúa en el creyente, irradiando su fe, la cual no fue diseñada para encubrirse, es decir, vivir en secreto o dentro de cuatro paredes. No somos creyentes secretos; todo lo contrario, debemos manifestar a todos los demás el resplandor de la luz de Jesús, viviendo con integridad en un mundo donde se aplaude y normaliza lo inmoral.
Cuando otros guardan rencor, tú eliges perdonar y no buscas venganza. Te mantienes firme en la verdad, mientras que otros mienten por conveniencia. Sin duda, el llamado no es fácil, pero como hijos de luz debemos iluminar el camino con gracia y amor en todas nuestras acciones, dando gloria a Dios, agregando luz a la oscuridad.
Filipenses 2:15 dice:
“Para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares del mundo.”
Termino con una reflexión personal: como luz y sal, ¿vas más allá de las cuatro paredes de la iglesia y de tu casa? Hasta aquí la meditación del día de hoy.
