Amor en Acción – 29 abril, 2020

Reflexión miércoles 29 de abril

Lectura seleccionada:  Lucas 15

Tema principal

Jesús rescata lo perdido

Enseñanza

En la parábola de la oveja perdida; vemos el anhelo de la verdad.

La crítica a Jesús, su condescendencia divina, los extraviados recibidos.

La misión de Cristo como pastor. Viendo sus ovejas y las ovejas perdidas.

La providencia sustentador, el salvador buscador, el celo de Cristo, el gozo de Cristo la compasión de Cristo la autoridad de Cristo, promesas divinas.

En la parábola de la moneda perdida;  la diligencia, el compañerismo social,

 Gozo celestial aún de los ángeles

En la parábola del hijo pródigo; la bondad de Dios, en contraste con el egoísmo del hijo y la herencia dada, la tolerancia de los padres, los pecados de la juventud, la  obstinación y el alejamiento, pobreza espiritual, los efectos del pecado, la aflicción por el pecado, la conversión el deseo espiritual, Dios como padre y su providencia, la gran decisión del arrepentimiento , la confesión de pecado, humildad y el regreso a Dios, el amor de Dios, la reconciliación, el gozo espiritual, la queja y actitud poco fraternal del hermano mayor, celos humanos, enojo, egoísmo, confirmación de la bondad de Dios, herencia de Dios, privilegios especiales, restauración, vida espiritual, gozo celestial.

Aplicación a mi vida

Reconocer hoy y siempre que Jesús me rescató de una vida

sin propósito a una vida para los propósitos de El.

Conclusión

Jesús es el pastor que a dado la vida por sus ovejas

Y que esta al cuidado de ellas.


Participación de Soledad Salazar
Al Final - Lilly Goodman
Oración (Anita Peña)

Padre nuestro que estás en los cielos, Tú que eres nuestro verdadero Padre y creador del cielo, la tierra y todas las cosas, reconociendo tu grandeza nos acercamos a ti para pedirte perdón por todos nuestros pecados y agradecemos tu infinita misericordia en nuestras vidas porque solo Tú eres nuestra luz y nuestra salvación; Señor ponemos en tus manos a las familias representadas en este grupo y de toda tu Iglesia y el mundo. Guárdanos Padre Celestial de todo peligro; porque tuyo es el reino, el poder y la gloria. En el nombre de tu hijo Jesucristo te lo pedimos, Amén.

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