Sociedad Femenil Lidia – 27 enero, 2021
El tema: Filipenses 4
Nuestro expositor: Pbro. Dr. en Ética Cristiana Rodolfo del Ángel
Himno «¡Paz, paz, cuan dulce paz!»
Estudio Bíblico de la Epístola a los Filipenses
Filipenses capítulo 4 – Enero 27, 2021
Este es el capítulo final de esta breve y gloriosa epístola. Tenemos aquí la reiteración del llamado al gozo, algunas recomendaciones personales, un llamado a la oración como una fuente de confianza y paz en Dios en medio de los afanes de la vida, la gratitud personal del apóstol por la ofrenda recibida y la salutación final. Son muchos temas para una breve sección, ¡cuántas cosas más querría decir el apóstol a tan amada iglesia! Hoy vivimos en un tiempo en el que los medios virtuales han tenido un desarrollo extraordinario, prácticamente no hay límite respecto al flujo de información y contacto que podemos tener sin importar las distancias, a Epafrodito le fue necesaria una larga travesía que por poco le cuesta la vida, para hacer llegar a Pablo la carta con los saludos de la iglesia y la ofrenda para sus necesidades (2:25-30) Enfermó durante el trayecto y Dios en su misericordia lo sanó. De hecho, permaneció al lado de Pablo acompañándolo en su prisión. Las palabras del apóstol nos llevan a considerar que Epafrodito estaba dispuesto a permanecer con él por un tiempo prolongado, tal vez hasta saber si sería liberado, pero Pablo decidió enviarlo de regreso a Filipos. La conducta fraternal y la disposición servicial de Epafrodito es encomiada por el apóstol Pablo como un ejemplo para la iglesia, ¡así es como se conducen los verdaderos discípulos de Cristo!
Para el estudio de este capítulo vamos a dividirlo en tres secciones:
- Recomendaciones personales y un llamado a la oración (4:1-9)
- Gratitud y acuse de recibo a la iglesia de Filipos por los saludos y ofrendas enviadas (4:10-20)
- Salutaciones finales y despedida (4:21-23)
- Recomendaciones personales y un llamado a la oración (4:1-9)
- Los sentimientos personales del apóstol por la iglesia
Pablo se refiere a los hermanos de Filipos con palabras de tierno afecto: “hermanos míos amados, gozo y corona mía”. En las distintas epístolas del apóstol vemos estas expresiones como la de una madre al hijo amado que ha engendrado. Que mayor gozo y recompensa puede tener al saber que sus trabajos y sus prisiones no han sido en vano al considerar la generosidad y el servicio de la iglesia de filipos. Ciertamente que el amor de un pastor por su iglesia es la expresión del amor mismo de Cristo. Este es el gozo del pastor, y su mayor preocupación: que cada uno permanezca firme en su fe en Cristo. Este sentimiento es algo que solo los pastores podemos experimentar y que constituye nuestra mayor satisfacción y recompensa en este mundo.
- Un ruego a dos hermanas muy queridas.
Se mencionan aquí a dos hermanas: Evodia y Síntique. Algo en lo que nos solemos pensar es que en sus esfuerzos misioneros el apóstol estuvo acompañado por un equipo de colaboradores entre quienes se incluían mujeres. Aquí se mencionan dos y Pablo nos dice que ellas combatieron juntamente con él en el evangelio. Qué interesante sería escribir la historia de la iglesia y de las misiones desde la perspectiva de valientes mujeres como Evodia y Síntique. Pablo tienen una exhortación para ellas: “sean de un mismo sentir”. Sin duda eran mujeres de carácter y tuvieron algunas diferencias, razón por la cual el apóstol las exhorta fraternalmente: “ruego”. Esto nos enseña que aún entre siervas pueden surgir diferencias que deben resolverse fraternalmente en el Señor.
Pablo encarga a Timoteo que por aquel tiempo estaba al cargo de la iglesia (1:19-23) que las ayude. Tal vez estaban enfermas o en necesidad. Probablemente la epístola a los Filipenses sea una composición de varias cartas enviadas en diferentes tiempos y luego reunidas por un editor, eso explicaría porque en el capítulo 2 de Timoteo apenas ha de ser enviado y en este capítulo que está ya presente. Pablo le encarga que cuide de estas hermanas, ¿cómo debemos cuidar y tener en alta estima a las hermanas que han servido en las iglesias? Ciertamente hay aquí un gran deber cristiano.
- Un llamado a la oración como antídoto de la ansiedad
Sin duda los creyentes filipenses se preguntaban cuál sería el destino de Pablo, ¿saldría o no de aquella prisión? La iglesia había nacido en medio de una gran oposición en la que Pablo y Silas terminaron en la prisión (Hechos 16:11-40) Ciertamente el ambiente que les rodea es adverso, generando un estado de ansiedad y preocupación constante. Pablo los anima a hacer frente a ese estado manteniendo su gozo y comportándose gentilmente con todas las personas y orando. Esta es la enseñanza de Jesús en el Sermón de la Montaña: ser mansos de corazón, no albergar deseos de venganza y hacer bien especialmente a los enemigos. Esto es lo que podemos llamar a un discipulado radical. ¿Dónde encontrarían ellos la fuerza para mantenerse fieles, viviendo a la altura de su llamado en un ambiente tan adverso? De dos maneras: tener presente que el Señor está cerca. ¿A qué se refiere? Hay dos posibles interpretaciones: Que el Señor está siempre con nosotros conforme a su promesa, o que el Señor viene pronto. Ambas interpretaciones son igualmente consoladoras.
La otra fuente de fortaleza en medio de la ansiedad es la oración constante y confiada. Esta oración contiene petición, acción de gracias y ruego. Eso es lo que llamo una oración con un correcto balance, el ruego y la petición nos llevan a esperar de Dios ayuda en todo tiempo y la gratitud a no olvidar que Él nos ha bendecido y bendice. El resultado será la manifestación de la paz de Dios en nuestras mentes y corazones. Esa paz ya la tenemos, es una promesa cumplida de Cristo, pero a veces está como oculta bajo las ansiedades y afanes de la vida y la manera de reconectarnos con esa paz es la oración. Aquí la palabra “guardará” refiere la imagen de un centinela que monta guardia alrededor de nuestra mente para protegernos de todo pensamiento de angustia.
- Manteniendo puros nuestros pensamientos
El obtener la paz en medio del conflicto y la ansiedad es un proceso en dos pasos: el primero es la oración confiada como ya vimos, y el segundo es llenar nuestra mente de los pensamientos de Dios. Ciertamente que la arena en la que se libra el combate más decisivo es nuestra mente. Podemos estar rodeados de situaciones amenazantes o tentaciones, mientras guardemos nuestros corazones y pensamientos en Cristo Jesús seremos victoriosos. Esa es la razón por la que Pablo nos invita a pensar en todo aquello que es virtuoso y digno de alabanza, ¿cómo podemos llevar a cabo este propósito? Tu mente consume todo aquello con que la alimentas. Llena tu mente de la Palabra y de expresiones de alabanza y edificación.
- Gratitud y acuse de recibo a la iglesia de Filipos por los saludos y ofrendas enviadas (4:10-20)
- Pablo agradece el cuidado de la iglesia de Filipos
Se alegra de que la iglesia se acuerde de él y haya traído algo de alivio en medio de sus necesidades a través de la ofrenda enviada por mano de Epafrodito. Ciertamente no hay muchas iglesias así (vs. 15) Pablo nunca insistió en su derecho de ser sostenido por la iglesia para poder llevar adelante la obra misionera, pero, ciertamente que la iglesia debe preocuparse por sostener dignamente a sus pastores y tener cuidado de aquellos obreros que pasan por dificultades.
- La humildad y el contentamiento de Pablo
El apóstol, al agradecer la ofrenda, se preocupa mucho de hacerles saber que al servir a Dios y a su iglesia no está motivado por algún interés mezquino. ¡Qué contraste con aquellos que lucran con la fe! Esta es una oportunidad para que el apóstol les refiere el secreto de su gozo: “He aprendido a contentarme cualquiera que sea mi situación. Se vivir humildemente, y se tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado” (11b-12a) ¡Qué maravillosa independencia de espíritu casi desconocida en nuestra generación basada en el consumo y la creación de necesidades ficticias! La clave: “Todo lo puedo en Cristo que me fortalece”. Que nos falte todo, pero que no nos falte Cristo.
- Pablo refiere el verdadero valor de la ofrenda de los filipenses
Encomia su actitud. Tenemos aquí la idea de un libro de contaduría que lleva la cuenta del debe y el haber. Ciertamente que incurrimos en una deuda fraterna con todos aquellos que nos han hecho participes de su enseñanza y cuidado pastoral. No se trata de un pago, la entrega de un pastor y su dedicación a nuestras vidas no se pueden pagar con dinero, es consideración, aprecio, valoración de su ministerio y la bendición que significan nuestras vidas. Pablo no está buscando dádivas, sino fruto que abunda a cuenta de la fidelidad y generosidad de los filipenses. Ciertamente que lo más valioso de aquella ofrenda es lo que representa: olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios. ¿Cómo está la contabilidad de nuestras vidas respecto al reconocimiento y cuidado de quienes sirven entre nosotros?
- Una promesa y una bendición
Solemos decir con frecuencia: Dios proveerá, ciertamente lo creemos, la pregunta aquí es ¿podemos esperar bendición de Dios, sino estamos dispuestos a invertir en la obra de Dios y el digno sostén de los pastores y misioneros? ¿qué clase de bendición es la que podemos esperar? En algunas ocasiones he dicho a la iglesia que, si desea tener dividendos de su dinero hablando en términos de rendimiento económico, que lo pongan a plazo o inviertan en la bolsa de valores. Con Dios el asunto es diferente. Dios ya nos dio lo más preciado que es su Hijo para nuestra salvación eterna y cada día nos sustenta. El esperar que Dios nos multiplique porque damos establece más bien una especie de transacción monetaria. La realidad es que nada damos que no pertenezca a Dios y que hayamos recibido previamente. Nuestra ofrenda es gratitud y alabanza, es inversión en el proyecto del reino y ciertamente tendrá dividendos eternos. Esperar que Dios nos de porque damos, no es la actitud correcta. En el contentamiento de Pablo, Dios suplió su necesidad a través de la generosidad de la iglesia de filipos. Esa provisión vino de la fidelidad y el cuidado de una iglesia, no cayó del cielo, sino que vino de los corazones fieles y generosos. Es así como, en la comunión fraterna, Dios proveerá a través de la liberalidad de quienes están dispuestos a compartir. La provisión de Dios tiene corazón y manos, son los nuestros precisamente. Y si, ciertamente creemos que Dios proveerá todo aquello que nos falte.
- Salutaciones finales y despedida (4:21-23)
- Pablo envía sus saludos a la iglesia
Pablo se despide, y la hacerlo transmite los saludos de quienes están con él, ¿otros presos cristianos? No nos sorprendería. Pablo es misionero dondequiera que va. Pide también que su saludo sea transmitido a los demás creyentes. Se refiere no solo a toda la iglesia de filipos, sino seguramente, a las iglesias de las provincias vecinas. En esos tiempos de tensiones y luchas en medio de un mundo y una cultura que les era adversa recibir los saludos de los apóstoles, pastores e iglesias hermanas constituía un gran aliento. ¿Acaso hemos perdido tan bendita costumbre en esta era de las comunicaciones virtuales?
Hay una referencia a la Casa de César. Esta es un saludo algo extraño. Si se refiere al César, el emperador romano, nos lleva a pensar que Pablo está prisionero en Roma, la capital del imperio y que, entonces, algunos de sus parientes o sirvientes habían llegado a Cristo. Esto nos llevaría a la sorprendente afirmación de que el evangelio llegó a la casa imperial misma. Este saludo queda en la especulación.
- La bendición
Esta epístola sea refleja el modo en el que se escribían las cartas en el tiempo del apóstol. De hecho, llegó a constituir un género literario, el género epistolar. Siguiendo ese modelo se incluía una bendición como despedida. La diferencia de las cartas habituales con las cartas de Pablo es que esta bendición no es en nombre de ningún dios pagano, sino en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, exaltando su gracia expresada en su entrega amorosa y su generosa salvación que recibimos solo como un don no merecido. Esa gracia, nos bendice, acompaña y guarda siempre.
Algunas lecciones de este capítulo
- El mayor gozo de quienes sirven en el ministerio pastoral y misionero es ver el fruto de su ministerio expresado en la fidelidad de la iglesia.
- La tarea del evangelio se hace en equipo. Es un combate que no podemos librar solos.
- Pueden surgir diferencias entre los que sirven, pero es necesario aprender a resolverlas en el Señor.
- En el mundo tendremos aflicciones, pero debemos evitar que la ansiedad se apodere de nuestros corazones arrebatándonos el gozo. La manera de combatir la ansiedad que el mundo produce es viviendo un discipulado radical y fortaleciéndonos en la oración
- La manifestación de la paz de Dios en nuestras vidas resultará de la oración y de llenar nuestra mente con pensamientos de aquello que es virtuoso y digno de alabanza
- El tener cuidado de quienes sirven y han servido entre nosotros es un fruto que honra a Dios y bendice a sus siervos y siervas.
- Es necesario alentar la comunión fraterna teniendo presente a la iglesia del Señor más de allá de nuestra comunidad de fe.
El versículo para memorizar:
7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.Filipenses 4:6,7
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