Oremos por conocimiento y fortaleza

Meditación sobre Efesios 3:14-21 por el A.I. Nelson Daniel Miranda Giles
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

Transcripción…

CDMX, viernes 30 de julio de 2021

Cuando nos angustia alguna situación, tenemos un problema, estamos enfermos, la mayoría de las veces nos sentimos solos y tratamos de solucionarlo a nuestra manera, buscamos a alguna persona que creemos nos pueda ayudar, hacemos todo esto según nuestras fuerzas y nos olvidamos que tenemos un Dios todo poderoso a quien podemos recurrir.

En la biblia en el Libro de Isaías 40; 28 y 29 dice:

28 ¿No has sabido, no has oído que el Dios eterno es Jehová, el cual creó los confines de la tierra? No desfallece, ni se fatiga con cansancio, y su entendimiento no hay quien lo alcance.
29 El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas.

Hermanos, debemos hacer nuestras las promesas de nuestro Dios y confiar en su palabra, su amor su poder y su conocimiento excede todo y sabemos que, si oramos, Él nos contestara

En los versículos 14 y 15 de nuestro pasaje en Efesios 3 leemos:

14 Por esta causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo,
15 de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra,

El Apóstol Pablo tenía un gran interés en que los creyentes de Éfeso, encontraran la verdad a través del conocimiento de Cristo, experimentando todas las bendiciones y la riqueza que se encuentra al vivir una vida nueva en Cristo Jesús.

El inclinarnos de rodillas es un gesto de reverencia. El Apóstol Pablo se arrodillo para orar ante nuestro Dios con humildad como señal de respeto y reconocimiento.

Hermanos, humildemente debemos ocupar el lugar que nos corresponde, delante de nuestro Creador y arrodillarnos ante Él. Pablo creyó que ésa era la forma más apropiada de dirigirse a Dios. Es sorprendente cuánto nos ayuda esa postura para orar a nuestro Dios. 

Pablo dirigió su oración al Padre, el creador supremo: el que creó todas las familias, tanto las de la tierra como las del cielo. La oración usualmente está dirigida al Padre, por medio del Hijo, por el poder y dirección del Espíritu Santo. El Padre Celestial es de quien toma nombre toda familia en los cielos y en la tierra; Pablo nos mostró la esencia de la unidad del Cuerpo de Cristo. Dios es Padre de ambos, judíos y gentiles.

En los versículos 16 al 19 del pasaje dice:

16 Para que os dé, conforme a las riquezas de su gloria, el ser fortalecidos con poder en el hombre interior por su Espíritu;
17 para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,
18 seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la anchura, la longitud, la profundidad y la altura,
19 y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis llenos de toda la plenitud de Dios.

El Apóstol Pablo se dirigió a Dios en oración pidiendo bendiciones espirituales que son las mejores bendiciones y para que estas grandes verdades se convirtieran en realidad en las vidas de los cristianos de Éfeso. Encontramos en esta oración cuatro pedidos concretos que Pablo hizo a para los creyentes de Éfeso:

  1. Que los cristianos pudieran ser fortalecidos con poder en lo íntimo de su ser por su Espíritu. la naturaleza espiritual del cristiano necesita oración, así como la parte física la requiere. Sólo el Espíritu Santo puede proveer poder, vida y crecimiento para que el creyente alcance la madurez plena.
    La fuerza del Espíritu de Dios en el hombre interior; fuerza en el alma; el poder de la fe para servir a Dios y cumplir con nuestro deber.
  2. Pablo oró diciendo que Cristo habite por la fe en vuestros corazones. Esto implica tener en nuestra mente los pensamientos del Señor. Cristo no ha venido a visitarnos de una manera esporádica o temporal; Él ha venido a radicarse permanentemente por medio del Espíritu Santo, para vivir en nuestras vidas.
    La palabra griega kardia (corazón) se refiere al centro del ser, tanto físico como espiritual, lo que hace que la persona individual sea lo que es, carácter, intelecto, personalidad, etc.
    La visión de Pablo es que, habiendo experimentado las infinitas bendiciones de Dios, los cristianos de Éfeso y ahora nosotros podemos albergar la presencia de Cristo en lo más profundo de su ser.
    Si la ley de Cristo está escrita en nuestros corazones, y el amor de Cristo es derramado por todas partes, entonces Cristo habita en él. Donde habita su Espíritu, ahí habita Él.
  3. El apóstol oró para que ellos estuvieran arraigados y cimentados en amor. El pidió para que los creyentes puedan conocer las dimensiones de ese amor de Cristo que sobrepasa todo conocimiento. Sólo el Espíritu Santo puede guiar al creyente a esta vasta experiencia del amor de Cristo que, al ser infinito, va más allá del entendimiento humano.
    Estar arraigados y rodeados por el amor de Dios hace posible que los cristianos comprendan los misterios espirituales: «cuál es la anchura, la longitud, la altura y la profundidad».

Hermanos, que todos nosotros sintamos también lo firme del amor de Dios en Cristo en nuestras almas con la fuerza que habla el apóstol del amor de Cristo:

Su anchura muestra su magnitud a todas las naciones; suficientemente ancho para incluir a cualquier persona.
la longitud, que va de eternidad a eternidad; suficientemente largo para durar para toda la eternidad.
La profundidad, Cristo se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, mostrando lo profundo de su amor por nosotros, los sumidos en las profundidades del pecado y la miseria.
La altura, suficientemente alto para llevarnos al cielo, su elevación a la dicha y gloria celestiales.

  1. Esta cuarta petición fue como el estallido de un fervor que consumía el corazón del Apóstol, que pidió que los Efesios fueran llenos de toda la plenitud de Dios. Cristo mismo fue lleno de ella. En proporción a nuestra comprensión del amor de Cristo, seremos llenos de toda la plenitud de Dios.

Podemos decir que estamos llenos con la plenitud de Dios los que recibimos gracia por gracia de la plenitud de Cristo.

En los versículos 20 y 21 del pasaje leemos:

20 Y a Aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho más abundantemente de lo que pedimos o entendemos, según el poder que actúa en nosotros,
21 a él sea gloria en la iglesia en Cristo Jesús por todas las edades, por los siglos de los siglos. Amén.
Únicamente Dios puede hacer esto, porque Él puede hacer más allá de nuestra habilidad de pensar o pedir.

El Apóstol Pablo oró en estos versículos pidiendo fuerza espiritual, que Jesús morara en nosotros, pidió que experimentáramos del amor de Dios, y la plenitud de Dios.

Hermanos, todas estas bendiciones nos pertenecen, como hijos de Dios. Debemos orar con fe, por conocimiento y fortaleza, no solo para nosotros sino también para que puedan ser llevadas más allá, en las vidas de los demás por medio de nuestras oraciones.

A. I. Nelson Daniel Miranda Giles.

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