Cómo alcanzar el reposo – Hebreos 4:1-‬13‬‬‬

Meditación de la serie Epístola a los Hebreos‬‬ por el A.I. José Antonio Velázquez
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

Temamos, pues, no sea que permaneciendo aún la promesa de entrar en su reposo, alguno de vosotros parezca no haberlo alcanzado. Porque también a nosotros se nos ha anunciado la buena nueva como a ellos; pero no les aprovechó el oír la palabra, por no ir acompañada de fe en los que la oyeron.
Pero los que hemos creído entramos en el reposo, de la manera que dijo: Por tanto, juré en mi ira, no entrarán en mi reposo; aunque las obras suyas estaban acabadas desde la fundación del mundo. Porque en cierto lugar dijo así del séptimo día: Y reposó Dios de todas sus obras en el séptimo día. Y otra vez aquí: No entrarán en mi reposo.
Por lo tanto, puesto que falta que algunos entren en él, y aquellos a quienes primero se les anunció la buena nueva no entraron por causa de desobediencia, otra vez determina un día: Hoy, diciendo después de tanto tiempo, por medio de David, como se dijo: si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones.
Porque si Josué les hubiera dado el reposo, no hablaría después de otro día. Por tanto, queda un reposo para el pueblo de Dios. Porque el que ha entrado en su reposo, también ha reposado de sus obras, como Dios de las suyas. Procuremos, pues, entrar en aquel reposo, para que ninguno caiga en semejante ejemplo de desobediencia.
Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón. Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

En este capítulo el escritor inicia con una advertencia a los judíos, los previene de quedar excluidos de la bendición ofrecida a ellos primeramente pues a su conocimiento no le han agregado la fe, y se alejan de la obediencia a Dios, con esto nos exhorta a velar unos por otros y a permanecer en la gracia, pues quien se aleja de la gracia renuncia a la promesa de salvación.

En el segundo versículo, nos dice que el evangelio que nos es dado también llegó a  nuestros padres, con esto nos enseña  que  no será de provecho para nosotros como no lo  fue para nuestros padres si no permanecemos en la fe, y los pone de ejemplo, debemos pedir al Señor que al escuchar las buenas nuevas vengan acompañadas de la fe para que creamos en ellas y alcancemos la salvación divina, el Evangelio que se nos ha predicado no es para que nos gloriemos pues este nos ha sido  dado a través de escuchar la palabra que se nos  ha compartido, el hombre no descubrió nada.

La conclusión es que la fe no puede separarse de la palabra ni la palabra de la fe.

Sola una de ellas no da beneficio alguno, pues la palabra viene de Dios y no de los hombres, así como solo podemos tener la fe salvadora por gracia del Señor.

 En el tercer versículo el autor nos recuerda que hay un reposo para nosotros, para los que hemos creído, la incredulidad no nos permite entrar en el reposo. Y nos recuerda como Dios después de terminadas sus obras, descanso, así también nosotros entraremos en su reposo para siempre, en el entendido de que solo podemos entrar en ese reposo por Cristo Jesús, es decir, solo podremos gozar de la vida eterna al estar Cristo en nuestros corazones. También hace alusión a que Dios castigó a su pueblo por su incredulidad no dejándolo entrar en la tierra prometida, Dios a través de David lo expresa claramente cuando dice:

Si oyereis su voz hoy, no endurezcáis vuestros corazones.

Dios ha jurado, al estar airado contra los incrédulos, que no entrarán en su reposo, en su presencia

Después de esto nos menciona a Josué quien llevó al remanente del pueblo de Dios a la tierra de Canaán, a su reposo, para ellos lo fue en ese momento pues habían hecho un largo viaje y por fin llegaban a la tierra donde serían libres, para nosotros significa que al ser fieles a la promesa entraremos también en el reposo con Dios.

Cuando el hombre se niega a sí mismo y por tanto obedece a Dios podemos vivir con Él ya desde el plano terrenal. Porque la palabra es viva y eficaz, Dios siempre está con nosotros, pero solo podemos estar con Él al conocerlo en su revelación, al escudriñar su palabra, pues esta es como espada de dos filos la cual nos transforma, nos redarguye, nos hace a la altura del varón perfecto.

Nos exhorta a permanecer en la carrera en la que el Creador nos puso, la palabra llega hasta nuestros pensamientos más profundos, aniquilando al viejo hombre, para dar paso al nacer de una nueva persona a imagen del Varón perfecto.

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