¿Cómo pastorear el corazón de tu hijo? – Parte 15

Meditación bíblica por el Hno. Alfonso Abascal
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

Hoy iniciaremos con un breve resumen que está comprendido en seis puntos:

  1. Asentamos la base para la crianza bíblica. Mencionamos que los niños son producto de dos cosas, la primera las influencias formativas que comprende su constitución física y experiencia y la segunda la orientación hacia Dios, es lo que determina cómo van a reaccionar a esa experiencia.
  2. La crianza consiste en proveer las mejores influencias formativas posibles y el pastoreo cuidadoso de las respuestas del niño a esas influencias, también hablamos del corazón y mencionamos que el corazón es el que determina la conducta, por tanto, debemos aprender a ir de la conducta al corazón exponiendo las luchas del corazón y ayudar a los niños a ver que fueron hechos para tener una relación con Dios y que la sed del corazón puede ser satisfecha conociendo a Dios verdaderamente.
  3. Usted es un agente que actúa en la autoridad de Dios, significa que usted está haciendo una tarea que Dios le ha mandado hacer y al realizar dicha tarea ayuda a que los niños conozcan a Dios y la verdadera realidad, esto también les permite conocerse a sí mismos.
  4. Hablamos también del fin supremo del hombre, que es Glorificar a Dios y gozar de Él por siempre, siendo este principio una perspectiva de vida para sus niños y que les ayuda a aprender que solo en Cristo pueden encontrase así mismos.
  5. Debemos rechazar los métodos que ofrece esta cultura y adoptar los métodos bíblicos.
  6. Dios nos ha dado dos métodos para la crianza y son: la comunicación y la vara; sin olvidar que estos métodos se entrelazan en la práctica, pues los niños necesitan saberse comprendidos y conocidos. Por esta razón una rica comunicación es indispensable, ellos necesitan firmeza y autoridad y la vara funciona para subrayar la importancia de las cosas de las cuales usted habla con ellos.

Ahora hablaremos de cómo aplicamos estos principios en las diferentes etapas del desarrollo del niño.

La primera etapa comprende desde el nacimiento hasta los cuatro o cinco años y lo podemos definir también como cambios porque en esta etapa los niños dejan asombrados a sus padres con sus cambios.

Iniciemos por los cambios físicos. Piense en los cambios físicos, el recién nacido no camina, no puede levantar su cabeza, no puede voltearse, no puede sentarse. Sin embargo, fuerzas muy poderosas que empiezan a actuar en él, al cabo de varios meses se sentará, se parará, dará sus primeros pasos y caminará. Después correrá, saltará y hasta trepará un árbol.

Además, desarrolla la capacidad de manipular cosas con sus manos y pronto está abriendo puertas y quitando seguros, aprende a comer y muchas cosas más, esta es la etapa en donde se dan los mayores cambios.

Cambios sociales: estos son radicales, la primera relación se da con la madre, pero esta relación se extiende rápidamente con su padre y otros miembros de la familia.

Él desarrollará su propio estilo de relacionarse con otros, aprende las cosas que hacen que otros le tomen cariño y aprende a buscar aceptación en su mundo creciente de relaciones sociales para este momento con cuatro o cinco años, él ya tendrá sus propios amigos.

Cambios intelectuales: aquí también hay muchos cambios, es un creador de significados, él oye el lenguaje y generaliza las reglas de gramática, dice: “yo piensa que” en vez de “yo pienso que”. Cada experiencia es una sesión de aprendizaje, su curiosidad es grande. ¿Cómo funciona una bisagra? ¿Por qué las cosas se caen al piso?, ¿Existen las cosas cuando yo pienso en ellas?, ¿Si cierro los ojos me ven? El niño aprende a hablar, a contar, a importunar, a ser gracioso y a ponerse serio.

Aprende valores lo que es importante y lo que no lo es.

Cambios espirituales: su vida espiritual también está en desarrollo.

Este desarrollo puede ser pastoreado en los lineamientos de conocer y amar al Dios verdadero, o puede ser ignorado así ambas cosas producen un desarrollo espiritual; y ya que es una criatura espiritual o aprende a adorar y a confiar en Dios Jehová o aprende a postrarse ante dioses falsos.

En resumen: los cambios rápidos durante esos primeros años les dan a los padres ideas de grandiosidad acerca de los hijos. Muchos padres están seguros de que sus niños que están en preescolar son unos genios. Han aprendido tan rápidamente y en tan corto tiempo que están convencidos de que no hay límite para la capacidad de su hijo.

Ahora hablaremos de la autoridad. Con tal cantidad de cambios y en tan corto tiempo, es fácil que los padres pierdan la perspectiva. ¿Dónde poner sus energías? Necesita un objetivo predominante en la crianza, que sea lo suficientemente estricto para dar dirección en la crianza, y a la vez, suficientemente amplio para abarcar el mundo cambiante del niño.

Por esta razón la lección más importante y relevante que el niño debe aprender durante este corto periodo es: “que él es un individuo bajo autoridad”.

Él ha sido creado por Dios y tiene la responsabilidad de obedecerle en todas las cosas.

El pasaje para este periodo es:

“Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre que es el primer mandamiento con promesa; para que te vaya bien y seas de larga vida sobre la tierra”. Efesios 6: 1-3.

La obediencia es una respuesta a Dios y cambia el enfoque hacia Dios, por lo cual los niños aprenden que han sido creados para Dios y sienten una obligación con Él, ellos le deben obediencia; sus hijos se someten a usted cuando entienden esta verdad.

La sumisión a la autoridad terrenal es una aplicación específica de ser una criatura bajo la autoridad de Dios, y la obediencia a Dios se refleja en el creciente entendimiento del niño acerca de la obediencia a los padres.

Estas lecciones firmemente establecidas desde la niñez, dan sus frutos y establecidos estos principios eliminará la necesidad de contiendas repetidas para establecer la autoridad.

Esta obediencia traerá un círculo de bendiciones Efesios 6:1-3 nos enseña que Dios ha establecido un círculo de bendición y que los niños deben vivir dentro del círculo de la sumisión a la autoridad de los padres. Honrar y obedecer a los padres es un acto de sumisión y significa que los niños irán bien pues están dentro de este círculo y disfrutaran de una larga vida.

Es importante notar que el padre no demanda la obediencia para su propio beneficio, sino que debe ser obedecido para el beneficio de ellos. Ellos son los beneficiaros directos de honrar y obedecer a los padres, mientas tanto el niño desobediente sale de este lugar de bendición, la obligación del padre es restaurar al niño en la relación apropiada con Dios y con sus padres. Cuando el niño regresa a este círculo de bendición las cosas le irán bien y disfrutará de una larga vida.

Hablemos ahora de la honra a los padres. Honrar a los padres significa tratarles con respeto y estima por su posición de autoridad y darles honor por el papel de autoridad que juegan. El niño honrará a sus padres como resultado de dos cosas: la primera, el padre debe entrenarle a hacerlo y dos el padre debe ser honorable en su conducta y en su apariencia.

No es fácil entrenar a los niños a honrar a sus padres en una cultura en la que nadie es honrado. Una de las maneras más claras de mostrar honra es la forma en que los hijos le hablan a los padres. Los niños nunca deben hablarles a los padres con imperativos y nunca le debe hablar a mamá y a papá como le hablarían a un compañero. Por tanto, deben de ser enseñados a expresar sus pensamientos en una forma que muestre un respeto apropiado. Usted puede lograrlo amablemente con expresiones como estas: lo siento, pero no puedes hablarme de esa manera, veamos que sí hay una manera respetuosa para que me expreses lo que deseas, a tus amigos le puedes hablar de una manera petulante, pero a mí no me puedes hablar así. No puedes darme órdenes, puedes hacer una petición, pero no puedes darme órdenes porque Dios me ha puesto como autoridad sobre ti.

Lo peor que podemos hacer es esperar a entrenarlos cuando sean ya adolescentes, si lo hace sufrirá la indignación de su falta de respeto. Trate con este asunto en los primeros años de la vida pues los adolescentes respetuosos se desarrollan cuando tienen uno, dos, tres o cuatro años, no cuando tienen trece, catorce, quince o dieciséis. Si usted se encuentra enfrentando adolescentes irrespetuosos ponga estos conceptos en su mente y hable con ellos acerca de cómo usted debió criarlos.

Este es un ejemplo:

Madre: querido quiero que te sientes ahora.

Niño: con una sonrisa imprudente ¿por qué?

Madre: creo que debes calmarte un poco.

Niño: la misma sonrisa ¿por qué?

Madre: porque sí

Niño: ¿por qué?

Madre: porque sí

Este es un serio problema, el niño no está dispuesto a someterse, un padre que es respetuoso con sus niños y les enseña con dignidad y respeto será respetado por ellos. Usted no debe gritarles a sus hijos ni tratarlos como sus esclavos. Sufrir indignidades de parte de los padres, no puede ser parte de la sumisión a la autoridad y cuando usted no es respetuoso ni cortés, o peca contra ellos, debe buscar el perdón. Aquí está el principio de la siembra y la cosecha – lo que siembre eso va a cosechar. Esta verdad en la crianza como en cualquier otra cosa.

Hoy día la obediencia esta fuera de moda en nuestra cultura. Usted puede encontrar clases en las que se les enseña a ser firmes, pero, ¡trate de encontrar una clase en donde se le enseñe a ser sumiso! La obediencia es la sumisión voluntaria de una persona a la autoridad de otra.

La obediencia es hacer lo que se le dice: sin desafío, sin excusa, sin demora. De esto, Dios mediante, hablaremos la próxima semana.

Me despido, Bendiciones.

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