SOLTEROS CASADOS
Muchas personas, hoy en día, quieren contraer matrimonio, pero de ninguna manera quieren cambiar su estilo de vida. A veces, aun, se entra en el matrimonio con el temor de perder su personalidad o, lo que es peor, su libertad. Quieren seguir viviendo de acuerdo con sus deseos, afanes, antojos y caprichos. Los matrimonios en los que participan estas personas suelen andar mal casi desde el primer día, y cada día la situación se hace peor, a menos que haya grandes cambios en su actitud. A estas personas las podemos llamar solteras casadas.
Como no es nada placentero vivir en un matrimonio no bien realizado, los solteros casados tienen dos opciones. Se puede deshacer el matrimonio, que en realidad nunca se realizó, y divorciarse, o puede enterarse de la situación y buscar ayuda. Puede resultar bien porque la búsqueda, en sí misma, indica una disposición para el cambio.
Los solteros casados no disponen del tiempo para desarrollar una visión compartida. No se entregan el uno a la otra (o viceversa) para poder decir, en el sentido más profundo de la palabra, «nosotros». La abnegación mutua, con ternura y consideración, no es parte de su agenda, o si está, está como un apéndice después de la última entrada.
Por el clima cultural en que vivimos, los solteros casados piensan que van a resolver todo por medio de una negación. Sin embargo, los solteros casados no pueden (por su propia naturaleza), ser negociadores, porque hasta que no hagan una entrega total mutua, toda la vida no será suficiente tiempo para negociar todos los puntos que se presentarán para negociar.
La biblia en Génesis dice que los dos son una sola carne, y Jesús lo repite dos veces para dar énfasis. Para negociar se necesitan (por lo menos) dos. Jesús dijo (Mateo 19: 5,6) «así que no son ya más dos, sino una sola carne». Esto de la negociación, entonces, además de ser un proceso interminable, resulta en un estilo de vida que niega la realidad del matrimonio, y la posibilidad de realizarlo.
El mundo de hoy tiene un sinnúmero de solteros casados que están luchando infelizmente para realizar un matrimonio irrealizable. Lo que es necesario es captar la visión de la Biblia sobre el matrimonio y entregarse al autor de esta visión para ponerla por obra. Dentro de esta entrega al Dios que creó el matrimonio, se incluye la entrega mutua de los contrayentes, a fin de que no sean solteros casados, sino de veras casados.
IGLESIA NACIONAL PRESBITERIANA BERITH, Publicado originalmente en BOLETIN BUEN ÓLEO, DOMINGO 18 SEPTIEMBRE DE 2005