EL PODER DEL PERDÓN – MATEO 6:14-15
Meditación bíblica sobre MATEO 6:14-15 por el Pbro. Pedro Arcos Sánchez
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
ENTENDIENDO LA IMPORTANCIA DE PERDONAR Y RECIBIR EL PERDÓN DE DIOS
Hoy vamos a meditar el Evangelio de Mateo, capítulo 6, los versos 14 y 15. Jesús acababa de enseñar a sus discípulos a orar con el Padre, con el Padre Nuestro.
Jesús, cuando termina de orar, dice: «Padre Nuestro, perdónanos como nosotros perdonamos» Y luego el Señor Jesús se detiene, no sigue con otro tema. Repite y explica esa parte del perdón los versos 14 y 15.
¿Por qué? Porque para Jesús perdonar es demasiado importante. Si no lo entendemos, no entendemos el Evangelio. En tiempos de Jesús, los judíos religiosos pensaban que Dios los iba a perdonar porque ellos cumplían la ley, ayunaban, daban dinero, oraban largo.
Pero Jesús le dice: Ojo, si tú no perdonas al que te ofende, de nada sirve todo lo que haces» Dios tampoco te va a perdonar a ti. Seguramente era una bomba.
Nadie hablaba de esa forma. Mateo 6:14, el verso 14 dice: «Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre Celestial» El verso 15: «Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas».
El verso 14 dice: «Si tú perdonas, Dios te perdona» Perdonar es soltar, dejar ir, no cobrar venganza, no guardar rencor en el corazón. Ofensas las cosas malas que te hacen, cuando te mienten, te humillan, te roban, te faltan.
Su Padre Celestial dice, Dios Jesús, ¿te recuerda que Dios es tu Padre? Si tú has creído en Él. La promesa: si tú dejas libre al que te dañó, Dios también te deja libre a ti de todo lo malo que tú has hecho. En el verso 15 dice: «Si tú no perdonas, Dios no te perdonará».
Es lo mismo, pero al revés; Jesús lo dice dos veces para que no haya dudas. Tampoco tu Padre le perdonará. Son palabras muy fuertes.
Si tú vives con odio y amargura, y no sueltas al que te hirió, estás demostrando que tú nunca entendiste el perdón de Dios. No significa que tú te ganes el perdón de Dios por perdonar. Significa que la persona que de verdad fue perdonada por Dios, ahora sí puede perdonar.
Si no puedes, algo anda mal, pues, en tu corazón. ¿Qué hago con este hoy? Lo que tenemos que hacer es examinar nuestro corazón. ¿A quién no he perdonado? ¿Qué nombre me viene a la mente y me da coraje? Lo que tienes que hacer, escríbelo, ora, para que esa persona hoy recuerde cuánto te perdonó Dios.
¿Cuántas veces le has fallado a Dios? Él te siguió amando. Cuando ves tu deuda gigante con Dios, la deuda que otros tienen contigo se hace chiquita. Perdonar no es sentir bonito; perdonar es una decisión.
Es decir, Señor, yo lo suelto, ya no quiero cobrarle, te lo entrego a ti, sánalo y sáname a mí. El sentimiento llega después. No confundas perdonar con confiar.
Perdonas gratis a todos, pero la confianza se gana poco a poco. Puedes perdonar a alguien y aun así poner límites sanos. Dios les bendiga, mis queridos hermanos y amigos.
