La regla de oro – Mateo 7:12
Meditación sobre Mateo 7:12 por el A.I. Marcos Mercado Estrada
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
Transcripción…
Buenos días, como cada jueves me da mucho gusto enviar a cada uno de ustedes un fuerte abrazo y un muy cordial saludo
El día de hoy vamos poner nuestra atención en el versículo 12 del capítulo 7 del evangelio de Mateo que dice de la siguiente manera:
12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.
INTRODUCCIÓN
A este texto bíblico se le ha llamado la Regla de Oro y tiene relación con uno de los más grandes problemas del siglo XXI que es el problema de las relaciones humanas.
Y las palabras de la regla de oro resumen el contenido de todos los grandes libros de ética, de relaciones sociales y de moralidad, y tiene que ver con los problemas de las relaciones humanas en el mundo moderno.
Pero analicemos ahora la primera parte de este texto bíblico que dice:
«Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos;
Es una afirmación extraordinaria y notable que nos indica de una manera práctica como cumplir el mandamiento que nuestro Señor Jesucristo nos dio en otra ocasión al decirnos, «amarás a tu prójimo como a ti mismo«.
El Dr. Martyn Lloyd Jones escribió que para saber cómo deberíamos tratar a los demás, o cómo deberíamos comportarnos con los demás, hay que comenzar preguntándonos a nosotros mismos
«¿Qué me gusta? ¿Cuáles son las cosas que me» agradan? ¿Cuáles son las cosas que me ayudan y estimulan?» «¿Cuáles son las cosas que me desagradan? ¿Cuáles son las cosas que me alteran y me hacen reaccionar mal? ¿Cuáles son las cosas que me resultan odiosas y desalentadoras?»
Y algo práctico sería hacer una lista de todas las cosas, que nos agradan y las que nos desagradan
Y una vez que tengamos la lista de lo que nos agrada y nos desagrada, al tratar con otras personas, lo único que tenemos que hacer es ponernos en su lugar y pensar que al igual que nos pasa a cada uno de nosotros: hay cosas que les agradan y desagradan a esas personas
Y entonces estaremos listos para aplicar la regla de oro. «Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos:’
Vayamos ahora a la segunda parte del texto que dice:
PORQUE ESTO ES LA LEY Y LOS PROFETAS En otras palabras, éste es el resumen de la ley y los profetas; porque abarca todo el objeto y propósito de la ley.
Es decir, lo más importante de la ley y lo más importante en esta vida es amar, amar a Dios en primer lugar y luego amara al prójimo como a uno mismo y una forma de mostrar amar al prójimo es buscando y deseando el bienestar del prójimo del mismo modo como deseamos nuestro propio bienestar. Ésta es la ley y los profetas. Todo se reduce a esto
En otras palabras, nuestro interés por el prójimo, es para amarlo, ayudarlo, y preocuparnos por su felicidad.
El objeto de la ley es conducirnos a ello.
La pregunta que surge es Si durante más de 2000 años hemos conocido y sabido de la importancia de la regla de oro ¿por qué no la obedecemos y la ponemos en práctica?
Porque el pecado del hombre lo tienen atado y controlado y la realidad es que hoy en día muchos oyen la regla de oro, y la consideran maravillosa y estupenda y la alaban, pero la tragedia es que, no la cumplen.
Y ciertamente hay mucha gente que admira todas las enseñanzas maravillosas de Cristo, pero no las pone en práctica.
Ahora bien, el principal obstáculo para amar a Dios y al prójimo es el “yo” es decir el pecado del egoísmo. Y aunque nuestro Señor Jesucristo nos ordenó «amar al prójimo como a nosotros mismos no lo hacemos, y no queremos hacerlo, porque amamos al yo demasiado de una manera equivocada.
Y tampoco hacemos a los demás como quisiéramos que ellos nos hicieran a nosotros, porque siempre estamos pensando sólo acerca de nosotros mismos, y nunca nos dedicamos a pensar en los demás. Y todo como el resultado de la Caída.
El hombre Está totalmente centrado en sí mismo. No piensa en nada ni en nadie sino en sí mismo; no se preocupa por nada sino por su propio bienestar Y; aunque es la verdad, en el caso de los que no son cristianos; lamentablemente, también se aplica a menudo incluso a los cristianos.
Es decir, por instinto, todos estamos centrados en el yo y nos duele lo que se dice y piensa de nosotros, y parece que no nos damos cuenta de que los demás también son así, ya que nunca pensamos en los demás.
Todo el tiempo pensamos en el yo, y nos desagrada Dios porque Dios es quien interfiere para que todo gire en torno al yo.
En resumen, el fracaso del hombre para que viva y cumpla con la regla de oro se debe al hecho de que está centrado en el yo. lo que lleva a las personas a buscar satisfacer al yo, proteger al yo, y a preocuparse por el yo.
Y el yo está siempre en primer lugar y en primer plano, porque el hombre quiere todo para sí. Y en último término, ésta es la causa real de los problemas en todas las esferas sociales en que nos movemos
Por ejemplo, el asesino número uno del matrimonio es el egoísmo y es la principal causa de los divorcios
Y entre las naciones pasa lo mismo, el egoísmo los lleva a estar centrados en sí mismos y solo en los propios intereses y por eso hay guerras.
Todos los pleitos, disputas y tensiones que existen, tanto entre los individuos como entre las naciones, a fin de cuentas, se reducen al pecado del egoísmo y la regla de oro es lo totalmente opuesto
CONCLUSIÓN
Concluyo, para poner en práctica la regla de oro hay que comenzar priorizando nuestra relación con Dios. ¿Cuál es el más grande mandamiento?
Es éste: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente». Y el segundo es semejante: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo«. Y hay que darnos cuenta que el orden comienza con Dios.
Y las relaciones en este mundo nunca serán lo que deben ser, tanto entre los individuos, como entre las naciones, hasta que todos comencemos con Dios. No se puede amar al prójimo como a sí mismo hasta que se ame a Dios.
Tenemos la orden de nuestro Señor Jesucristo de amar a Dios y a nuestro prójimo y al cumplir la regla de oro daremos testimonio al mundo de la única forma de poder resolver los problemas en las relaciones humanas.
John Stott dijo que la contracultura cristiana no es simplemente un sistema de valores y un estilo de vida individuales, sino que incluye las relaciones con la comunidad.
El Obispo Ryle dijo ; Todo lo que tenemos que hacer es usar nuestra imaginación, ponernos en el lugar de la otra persona, y preguntar «¿cómo me gustaría que me trataran en esta situación? Y esto resolvería cientos y quizás miles de conflictos difíciles en el hogar, en el trabajo, en la escuela, y en el país
Uno de los resultados graves y trágicos de no aplicar la regla de oro hoy en día lo tenemos en el caso de Rusia y Ucrania, ya que, si a Rusia, por supuesto que no le gustaría que otro país invadiera su territorio, destruyera sus edificios, matara a miles de civiles, se apoderara de sus riquezas, y obligara a millones de sus ciudadanos a huir a otros países, jamás hubiera decidido la invasión a Ucrania
Concluyo repitiendo la regla de oro
12 Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas.