Una vida entregada a Dios – Romanos 12:1-2
ESCUCHAR PODCAST:
Meditación bíblica sobre Romanos 12:1-2 por el Pbro. Pedro Arcos Sánchez
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
Hoy vamos a meditar el Libro de Romanos, 12:1-2.
La Carta a los Romanos fue escrita por el apóstol Pablo alrededor del año cincuenta y siete después de Cristo. Mientras estaba en Corinto, les escribió a los creyentes que estaban en Roma. Una ciudad llena de idolatría, pecado y mucha influencia del mundo. En los primeros once capítulos, Pablo explica en el Evangelio que todos somos pecadores, que la salvación es por gracia, y que Dios ha mostrado su misericordia en Cristo.
Ahora, en el capítulo dos, Pablo comienza a enseñar cómo debe vivir alguien que ha sido salvado. El verso uno dice,
Así que, hermanos, os ruego por la misericordia de Dios.
Pablo empieza dicieno “ASÍ QUE”, conectando todo lo anterior.
En otras palabras, porque Dios te salvó, perdonó tus pecados, y tuvo misericordia de ti, ahora debes vivir para Él.
Dice que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo. En el Antiguo Testamento se ofrecían animales en sacrificio, pero ahora Dios no pide animales, pide nuestra vida.
Nuestro cuerpo, mente, palabras y acciones deben ser entregados a Él. Esto significa vivir en obediencia, apartarnos del pecado, usar nuestra vida para honrar a Dios.
Dice, “SANTO, AGRADABLE A DIOS.”
Dios quiere una vida limpia, apartada para Él. No una vida perfecta, pero sí una vida rendida. Dice el verso dos, “NO OS CONFORMÉIS A ESTE SIGLO.”
Esto significa no vivir como vive el mundo. El mundo dice: «Haz lo que quieras» . Pero Dios dice: Haz mi voluntad.
Como creyentes, no debemos copiar las costumbres del pecado, la mentira, el orgullo y la desobediencia,
“SINO TRANSFORMAOS POR MEDIO DE LA RENOVACIÓN DE VUESTRO ENTENDIMIENTO.”
La transformación empieza en la mente. Cuando llenamos nuestro corazón con la Palabra de Dios, Él cambia nuestra manera de pensar y de vivir.
Una mente renovada produce una vida renovada.
“PARA QUE COMPROBÉIS CUÁL SEA LA BUENA VOLUNTAD DE DIOS.”
Cuando vivimos para Dios y pensamos según Su Palabra, entendemos mejor Su voluntad, que siempre es buena, perfecta y agradable. Dios no quiere una parte de nuestra vida.
Quiere toda nuestra vida. La pregunta es: ¿Estoy viviendo para Dios o para el mundo?
Cada día debemos entregarnos al Señor y permitir que Su Palabra cambie nuestra mente.
Hoy es un buen día para decir: Señor, aquí está mi vida. Quiero vivir para ti.
