El Sermón del Monte | EPISODIO 32 – VENCIENDO LA ANSIEDAD POR LA PROVIDENCIA DE DIOS – MATEO 6:26

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Vamos a poner nuestra atención en los versículos del 25 al 27 del capítulo 6 del evangelio de Mateo, que dice de la siguiente manera:

25 Por tanto, os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? 26Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? 27¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?

INTRODUCCIÓN

Vayamos ahora al versículo 25, que dice:

25 Por tanto, os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido?

Con el versículo 25 comienza una nueva sección del Sermón del Monte.

En los versículos del 1 al 18 de este capítulo 6 de Mateo vimos las 3 actividades privadas del cristiano, que son la oración, el ayuno y la ofrenda, y a partir del v. 19 empezamos a analizar lo que es la vida pública del cristiano, empezando a hablar sobre los tesoros en la tierra y en el cielo.

En estos versículos se nos prohíbe que tengamos una preocupación excesiva por ciertas necesidades que son conocidas por nuestro Padre celestial (v. 32), y porque Él lo sabe, debemos confiar en la eficacia de la providencia de Dios.

Y digo «excesiva preocupación» porque está bien que busquemos la comida, el agua, la ropa y una casa, pero que no hagamos de ello un afán que se convierta en una preocupación obsesiva y el único eje de nuestra vida. La idea aquí es que aprendamos a confiar en la buena providencia de Dios.

Y también nos llama la atención que en un mismo párrafo, en los versículos 25, 28 y 31, Jesús en 3 ocasiones repite el imperativo contenido en tres palabras: “No os afanéis” (25, 31, 34) y nos habla de «la Trinidad de afanes del mundo»: la comida, la bebida y el vestido. Y claramente nos prohíbe que tengamos una preocupación excesiva acerca de: ¿Qué comeremos? ¿Qué beberemos? ¿Qué vestiremos? (31).

Si Jesús lo repitió 3 veces, es importante, pero ¿de qué peligro nos advierte aquí?

Del peligro que amenaza a la persona que se afana tanto y de tal manera que pasa toda la vida angustiada y agobiada por las necesidades, de tal forma que tienden a dominarlo y controlarlo, y pasa toda su vida esclavizado por ellas.

Para resolver este problema y darnos seguridad y contrarrestar este afán y esta angustia, nuestro Señor Jesucristo en este pasaje bíblico nos da cuatro argumentos muy poderosos que voy a mencionar a continuación:

1. EN PRIMER LUGAR, hizo dos preguntas que son las siguientes:

¿Acaso la vida no es más importante que la comida? ¿Y acaso el cuerpo mismo no es más importante que la vestimenta?»

Y este primer argumento nos lleva a pensar que Dios formó de manera maravillosa nuestro cuerpo en el vientre de nuestra madre, y si no fuera así, nunca hubiéramos nacido y nunca hubiéramos llegado a este mundo.

Y esto implica que Dios ya nos dio a cada uno de nosotros lo más importante, que es la vida, y no solo nos dio la vida, sino que Dios se preocupa por cada uno de nosotros y sabe inclusive el número de cabellos que hay en nuestra cabeza.

Por ello no debe haber un solo día de nuestras vidas en que no demos gracias a Dios por el don de la vida, del alimento, de la existencia y por la maravilla del cuerpo que nos ha dado.

Y entonces, no nos queda la menor duda de que la vida es más importante que la comida y el cuerpo más importante que el vestido.

2. EL SEGUNDO ARGUMENTO que nos dio para que no estemos afanados se refiere a las aves del cielo y el versículo 26 lo expresa de la siguiente manera:

26 Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas?

Lo que Jesús nos pide aquí es que miremos algo que tenemos delante de nosotros. Que está delante de nuestros ojos, que son los pájaros, las aves del cielo—. ¿Y cuál es el argumento? Que estos pájaros siempre disponen de comida. Y de acuerdo con National Geographic, investigadores de la Universidad de Nueva Gales en Australia estiman que existen entre 50,000 y 430,000 millones de aves.

No hay nada más obvio que diariamente estos miles de millones de pájaros encuentran en la naturaleza alimento —gusanos, insectos y todas las cosas que comen—.

Ahora bien, si Dios se ocupa así de los animales y de los pájaros y por medio de su providencia el alimento está disponible para ellos. Por eso el v. 26 dice: «Y vuestro Padre Celestial las alimenta, a estos miles de millones de aves».

3. EL TERCER ARGUMENTO que plantea nuestro Señor Jesucristo para darnos seguridad lo encontramos en el versículo 26, que dice: «¿No valéis vosotros mucho más que ellas?» «¿No valéis vosotros mucho más que estos miles de millones de aves?«

Y aquí tenemos algo maravilloso: el hombre ha sido hecho a imagen y semejanza de Dios y, por consiguiente, de una manera especial y vale mucho, pero mucho más que las aves.

Miren ustedes, un padre terrenal puede querer mucho a sus mascotas, gatos, perros, pájaros y algunos otros animales; pero es inconcebible e increíble que un hombre alimente a sus mascotas y se olvide de sus propios hijos. Ahora bien, si esto ocurre con un padre terrenal, ¿cuánto más no hará con nosotros nuestro Padre celestial, que cuida a cada gorrión y uno solo no cae a tierra si Él no lo permite?

Ahora, ¿cómo sabemos que Dios es nuestro Padre?

Al referirse a Cristo, Juan 1:12 dice: «Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios«. Por la fe en Cristo que el Espíritu Santo pone en nuestros corazones, somos hechos hijos de Dios y por eso,

1 Juan 3:1 dice: «Mirad cuál amor nos ha dado el Padre, para que seamos llamados hijos de Dios».

Entonces, cuando nos apropiamos de estas verdades bíblicas, de inmediato desaparece el afán, la ansiedad y la preocupación y, en consecuencia, el temor con el que algunos viven todos los días.

4. Y Jesús nos dio UN CUARTO ARGUMENTO que habla de lo inútil que es afanarse.

Las palabras de nuestro Señor fueron: «¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo?»

La palabra utilizada en el texto original en griego que se traduce como estatura también significa longitud o duración de la vida. Y se emplea en ambos sentidos; por ello, algunos expertos dicen que este pasaje se podría traducir como

«¿Cuántos de vosotros, con todas estas preocupaciones y ansias, viviendo con tantos afanes, pueden prolongar la duración de la vida siquiera por un instante?» Y este es el argumento que nuestro Señor emplea, porque está hablando aquí de la duración de nuestra vida en este mundo.

Miren ustedes, hay muchas personas que quisieran extender y prolongar su vida por muchos años, pero nuestro Señor dijo: «Por mucho que se afanen, no importa todo lo que pudieran hacer y los esfuerzos que hagan, aunque tengan mucha angustia y ansiedad, ¿no hay nadie que pueda prolongar la duración de su vida ni siquiera por un instante?».

Ni siquiera un millonario con todos los millones y millones de pesos disponibles puede prolongar su vida. Y en esto no tiene ninguna ventaja sobre la persona más pobre del mundo.

Es decir, por más que nos afanemos, no podremos añadir un período de años a nuestra vida, ya que está fuera de nuestras posibilidades y competencia. Un ser humano no puede realizar esto por sí mismo. Algunos, en vez de alargar su vida, al tener una preocupación excesiva, hasta más bien «pueden más bien acortarla».

CONCLUYO

 Con una situación imaginaria que Juan Calvino contó como una anécdota y que dice:

En una ocasión, un petirrojo le dijo a un gorrión: ¡Cómo me gustaría saber por qué corren tan ansiosos los hombres! ¿Por qué se afanan tanto?». Y el gorrión le respondió: Amigo, es que yo creo que ellos no tienen un Dios creador providencial y tan sabio que nos cuida como lo tenemos tú y yo.

Y la realidad es que, en este pasaje, Jesús dijo que nosotros tenemos no solamente a un Dios creador sabio, sino que tenemos un Padre celestial, que nos ama, por lo que estamos seguros de que si el Creador cuida de sus criaturas, y ni un solo gorrión cae a tierra sin su voluntad, nosotros podemos estar aún más seguros de que nuestro Padre celestial nos cuidará como a sus hijos que ama.

Por eso Jesús nos enseñó a orar diciendo en primer lugar Padre nuestro y más adelante nos enseñó a decir: El pan nuestro de cada día dánoslo hoy. Amén.

Otros episodios de la serie El sermón del monte:

El Sermón del Monte | EPISODIO 32 – VENCIENDO LA ANSIEDAD POR LA PROVIDENCIA DE DIOS – MATEO 6:26

El Sermón del Monte | EPISODIO 31 – LA LÁMPARA DEL CUERPO ¿QUÉ ILUMINA TU VIDA? – MATEO 6:22-24

El Sermón del Monte | EPISODIO 30 – INVIERTE EN LA ETERNIDAD – MATEO 6:19-21

El Sermón del Monte | EPISODIO 29 – LA PETICIÓN MÁS URGENTE DEL PADRE NUESTRO – MATEO 6:13

El Sermón del Monte | EPISODIO 28 – LA PETICIÓN MÁS DIFÍCIL DEL PADRE NUESTRO – MATEO 6:12

El Sermón del Monte | EPISODIO 27 – EL DIOS QUE ALIMENTA Y SOSTIENE | MATEO 6:11

El Sermón del Monte | EPISODIO 26 – NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA | MATEO 6:10

El Sermón del Monte | EPISODIO 25 – LA PETICIÓN QUE PUNTA AL CIELO: “VENGA TU REINO” | MATEO 6:9-14

El Sermón del Monte | EPISODIO 24 – LA SANTIDAD DE DIOS EN EL PADRE NUESTRO | MATEO 6:9

El Sermón del Monte | EPISODIO 23 – EL PRIVILEGIO DE LLAMAR PADRE AL DIOS TODOPODEROSO | MATEO 6:9-14

El Sermón del Monte | EPISODIO 22 – LA VERDAD INCÓMODA SOBRE LA ORACIÓN | MATEO 6:5-8

El Sermón del Monte | EPISODIO 21 – LA LIMOSNA QUE AGRADA A DIOS | MATEO 6:1-4

El Sermón del Monte | EPISODIO 20 – AMAR A NUESTROS ENEMIGOS | MATEO 5:43-48

El Sermón del Monte | EPISODIO 19 – EL MANDAMIENTO MÁS DIFÍCIL DE JESÚS | MATEO 5:38-42

El Sermón del Monte | EPISODIO 18 – Jesús lo dejó claro: deja de jurar y empieza a decir la verdad | MATEO 5:33-37

El Sermón del Monte | EPISODIO 17 – LA VERDAD INCÓMODA SOBRE EL DIVORCIO | MATEO 5:31-32 y 19:3-9

El Sermón del Monte | EPISODIO 15 – EL ADULTERIO COMIENZA EN LA MENTE | MATEO 5:27-30

El Sermón del Monte | EPISODIO 13 – JESÚS Y LA LEY | Mateo 5:17-20

El Sermón del Monte | EPISODIO 12 – HIJOS DE LUZ EN UN MUNDO OSCURO | Mateo 5:14-16

El Sermón del Monte | EPISODIO 11 – LA SAL QUE TRANSFORMA AL MUNDO | Mateo 5:13

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