El Sermón del Monte | EPISODIO 21 – LA LIMOSNA QUE AGRADA A DIOS | MATEO 6:1-4

Meditación bíblica sobre Mateo 5:43-48 por A.I. Marcos Mercado E.
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

Me da mucho gusto enviarles un muy cordial saludo, el día de hoy que continuamos nuestro estudio del Sermón del Monte en el capítulo 6 del evangelio de Mateo.

6 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha,

4 para que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.

INTRODUCCIÓN

En el capítulo 6 de Mateo llegamos a una nueva sección, del Sermón del Monte que nos describe al cristiano que vive en este mundo y que sabe, que vive en la presencia de Dios, en sumisión activa a Dios, y en dependencia total de Dios.

El capítulo habla de los dos aspectos principales de nuestra vida.

En los versículos del 1 al 18 se refiere a nuestra relación directa con Dios y que podríamos llamar de nuestra vida religiosa, que incluye tres cosas, la limosna, la oración y el ayuno.

En los versículos del 19 al 34 se refiere a nuestra vida secular, nuestra vida en el mundo, en donde el hombre está sujeto a ciertas preocupaciones como qué comer, qué beber, qué vestir, la vivienda y cómo sostener a su familia e hijos, que es lo que la Biblia llama ‘los afanes de este mundo’.

En cuanto a nuestra vida religiosa, Jesús dio tres ejemplos que son la limosna, la oración y el ayuno.

Y, de acuerdo con sus palabras, Jesús espera que sus discípulos practiquen estas tres acciones, ya que comenzó su enseñanza diciendo: “Cuando des limosna, cuando ores o cuando ayunes”.

Y, este trío de obligaciones religiosas expresa en algún grado. Nuestro deber a Dios, hacia los demás y hacia nosotros mismos,

Dar limosna es procurar servir a nuestro prójimo, especialmente al necesitado. Orar es buscar la faz, la cara de Dios y reconocer nuestra dependencia de él. Ayunar (es decir, abstenerse de alimentos por razones espirituales) tiene como propósito, al menos en parte, ser una forma de negarse a sí mismo y así disciplinarse.

El día de hoy vamos a iniciar meditando acerca de nuestra responsabilidad de la limosna. Vayamos ahora al versículo 6 que dice:

 6 Guardaos de hacer vuestra justicia delante de los hombres, para ser vistos de ellos; de otra manera no tendréis recompensa de vuestro Padre que está en los cielos.

Este versículo nos da una orden que debe gobernar estas tres actividades de la vida religiosa del cristiano.

¿Cuál es la orden? Guardaos de hacer vuestra justicia (o, si se prefiere, vuestra piedad) delante de los hombres, para ser vistos de ellos.

¿Por qué debemos guardarnos?

Porque existen tres posibilidades: Una, buscamos la alabanza de los hombres, o dos, mantenemos nuestro anonimato, pero calladamente nos congratulamos, o estamos deseosos de la aprobación de nuestro Padre divino y nada más.

Nuestro Señor lo dijo de la siguiente forma. Debemos darnos cuenta de que el objeto supremo de la vida es el de agradar a Dios, agradarle solo a Él, agradarle siempre y en todo.

en relación con esto, tenemos que recordar los siguientes pasajes bíblicos:

1 Samuel 16:7 Jehová mira el corazón. Proverbios 15:3: Los ojos de Jehová están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos. Está en todas partes. Él lo ve todo.

Hebreos 4:13

Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien, todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

No hay una forma mejor de vivir, de tratar de vivir la vida santa, que recordando constantemente esto. Cada día al levantarnos por la mañana debemos recordar de inmediato que estamos en presencia de Dios. Y debemos decirnos a nosotros mismos: “Durante todo este día, todo lo que haga, diga, trate, piense e imagine, lo voy a hacer bajo la mirada de Dios. Dios estará conmigo; lo ve todo, lo sabe todo.”

Si siempre hiciéramos esto, nuestra vida cambiaría por completo.

Dios conoce nuestros pensamientos e intenciones del corazón. Puede llegar hasta la entraña misma y hacer la disección del alma y del espíritu. Nada queda oculto a sus ojos.

Vayamos ahora al versículo 2.

2 Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser alabados por los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.

¿Qué es la limosna?

La limosna tiene que ver con la caridad. La palabra «caridad» viene del latín caritatis, que es la traducción latina de la palabra griega agape, amor.

La limosna, entonces, tiene que ser una expresión de amor. La palabra «limosna» es una traducción de una palabra griega, quizá no la más acertada para nuestra cultura, pero que tiene que ver con la misericordia, compasión y generosidad. Se refiere a la ayuda para dar a los pobres.

 En el Antiguo Testamento hay mucha enseñanza acerca de la compasión hacia los pobres, ya que Dios es un Dios misericordioso y Jesús espera que sus discípulos sean dadores generosos y misericordiosos. Ryle, un escritor, dijo: Las palabras de Jesús condenan “la tacañería egoísta de muchos”.

Jesús dijo: “Cuando, pues, des limosna, no hagas tocar trompeta delante de ti.» Usando una metáfora, nuestro Señor hizo alusión a la costumbre que tenían de contratar un pregonero para que fuera delante de ellos diciendo: “Miren todos lo que este hombre hace.” La forma equivocada de hacer estas cosas es proclamarlas, atraer la atención sobre ellas.

Calvino comentó que “ellos fingían sin duda”, y dijo que esto se hacía para llamar a los pobres, pero era “perfectamente obvio que buscaban el aplauso y el elogio”.

Spurgeon dijo: “Pararse con una moneda en una mano y una trompeta en la otra es la postura de la hipocresía”.

Si una persona da limosnas para ser vista por los hombres, al ser vista por los hombres ya cumplió su propósito y no puede esperar más.

Este egoísmo hace que un acto, que es muy religioso, no sea nada religioso, debido a que, lo hace con otro motivo que el de dar gloria a Dios. Tenemos que amar al prójimo en actitud y en práctica como cumplimiento de la voluntad de Dios. Si lo hacemos para nosotros mismos, el acto de dar limosnas no tiene nada de trascendencia.

3 Mas cuando tú des limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, 4 para que sea tu limosna en secreto.

En este versículo, Jesús nos dice ahora cuál debe ser el estilo cristiano al ser misericordioso y dadivoso y lo expresa mediante este ejemplo.

La derecha es normalmente la mano activa. Así pues, Jesús supone que la usaremos al entregar algún donativo. Luego añade que nuestra izquierda no debe mirar. No hay dificultad en captar el significado.

Jesús nos anima a hacer morir nuestra vanidad y a que nuestra ofrenda sea en secreto.

Calvino dijo que esto quiere decir que tenemos que estar satisfechos de tener a Dios por nuestro único testigo, ya que aunque podamos mantener nuestra ofrenda en secreto de los demás y hasta cierto punto incluso de nosotros mismos, no podemos mantenerla en secreto de Dios, ya que ningún secreto se oculta de él, y él nos hizo la maravillosa promesa que encontramos en el versículo 4, que dice:

4 y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará en público.

Ahora bien, si nos olvidamos de todo y lo hacemos todo para agradar a Dios, al final descubriremos que Dios sí ha llevado la cuenta. Nada de lo que hayamos hecho caerá en el olvido; nuestras acciones más mínimas serán recordadas.

Jesús dijo en Mateo 25: «35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, ¡y vinisteis a mí!, y ellos dirán: “Señor, ¿cuándo hicimos todo esto?” Por cuanto lo hicisteis a uno de mis hermanos pequeños, a mí lo hicisteis, y aunque lo hicisteis en secreto, te recompensaré en público».

El día del juicio todos los detalles de lo que habéis hecho para la gloria de Dios serán anunciados y proclamados, y se os atribuirá el mérito, el honor y la gloria. Entonces dirá el Señor: «Bien hecho, siervo y fiel; … ¡Entra en el gozo de tu Señor!’

¿Cuál es la recompensa que el Padre Celestial da al dador secreto?

Una de las recompensas es que el amor genuino desea ver aliviada la necesidad cuando una persona entrega un donativo al necesitado, cuando alimentó al hambriento,cuando vistió al desnudo, cuando sanó al enfermo, cuando liberó al oprimido y salvó al perdido. En estos casos, el amor que inspiró el donativo queda satisfecho.

Por ello, Jesús pronunció una bienaventuranza para el dador secreto, alegre, y misericordioso que encontramos en Hechos 20:35, que dice: “Más bienaventurado es dar que recibir”.

Otras partes de la serie El sermón del monte:

El Sermón del Monte | EPISODIO 21 – LA LIMOSNA QUE AGRADA A DIOS | MATEO 6:1-4

El Sermón del Monte | EPISODIO 20 – AMAR A NUESTROS ENEMIGOS | MATEO 5:43-48

El Sermón del Monte | EPISODIO 19 – EL MANDAMIENTO MÁS DIFÍCIL DE JESÚS | MATEO 5:38-42

El Sermón del Monte | EPISODIO 18 – Jesús lo dejó claro: deja de jurar y empieza a decir la verdad | MATEO 5:33-37

El Sermón del Monte | EPISODIO 17 – LA VERDAD INCÓMODA SOBRE EL DIVORCIO | MATEO 5:31-32 y 19:3-9

El Sermón del Monte | EPISODIO 15 – EL ADULTERIO COMIENZA EN LA MENTE | MATEO 5:27-30

El Sermón del Monte | EPISODIO 13 – JESÚS Y LA LEY | Mateo 5:17-20

El Sermón del Monte | EPISODIO 12 – HIJOS DE LUZ EN UN MUNDO OSCURO | Mateo 5:14-16

El Sermón del Monte | EPISODIO 11 – LA SAL QUE TRANSFORMA AL MUNDO | Mateo 5:13

El Sermón del Monte | EPISODIO 10 – Octava Bienaventuranza | Mateo 5:10

El Sermón del Monte | EPISODIO 9 – Séptima Bienaventuranza | Mateo 5:9

El Sermón del Monte | EPISODIO 8 – Sexta Bienaventuranza | Mateo 5:8

El Sermón del Monte | EPISODIO 7 – Quinta Bienaventuranza | Mateo 5:7

El Sermón del Monte | EPISODIO 6 – Cuarta Bienaventuranza | Mateo 5:6

El Sermón del Monte | EPISODIO 5 – Tercera Bienaventuranza | Mateo 5:5

El Sermón del Monte | EPISODIO 4 – Segunda Bienaventuranza | Mateo 5:4

El Sermón del Monte | EPISODIO 3 – Primera Bienaventuranza | Mateo 5:3

El Sermón del Monte | EPISODIO 2 – Las Bienaventuranzas | Mateo 5:1–12

El Sermón del Monte | Introducción | Mateo 5-7

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