PABLO ANTE FÉLIX – Hechos 23:23-24:27
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Meditación bíblica sobre Hechos 23:23-24:27 por Alfonso Abascal
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
Hasta ahora hemos visto cómo el valor y la determinación de Pablo por testificar acerca de Jesucristo son algo digno de elogiar, como también de imitar. Pablo lo tenía muy claro: por sobre todas las adversidades, su Señor y Salvador Jesucristo estaba con él y cumpliría su promesa de llevarlo a Roma a testificar.
Ahora seguiremos adelante con la meditación de este día: “Pablo ante Félix” y estará basada en Hechos 23:23 a 24:27. Les pido que hagan esta lectura en casa.
Ahora el apóstol Pablo será llevado ante Félix custodiado por un destacamento de 470 soldados romanos (Hechos 23:23), tal cantidad de soldados seguramente fue por las repetidas veces que intentaron linchar a Pablo. Así Pablo finalmente es llevado ante Félix y acusado por uno llamado Tertulio. Este, antes de hacer sus acusaciones, hace una serie de elogios a Félix, muy probablemente esperando recibir algo a cambio. Así Tertulio hizo tres acusaciones.
La primera acusación fue personal, dijo: “Este hombre es una plaga”. La segunda, política, sedición por encabezar una religión ilegal. Y la tercera, una acusación doctrinal, profanar el templo. Esto lo vemos en Hechos 24:1-9.
De estas tres acusaciones, la acusación política era la más grave, pues ningún oficial romano quería ser acusado de permitir actividades ilegales, trastornando la paz romana. Ciertamente, Roma había dado a los judíos la libertad de practicar su religión; sin embargo, los oficiales romanos vigilaban para evitar que sus privilegios se salieran de control. Así, después de estas tres acusaciones, Félix le permitió hablar a Pablo (Hechos 24:10 en adelante).
Pablo, sin hacer algún elogio a Félix, salvo el de su experiencia y, por consiguiente, su conocimiento, contestó a las acusaciones de Tertulio de los judíos y del concilio. Acusaron a Pablo de ser antisemita y anti-romano y no pudieron probar sus acusaciones. Para los oficiales romanos, su evidencia era solo circunstancial y cargada de prejuicio.
La defensa de Pablo dejó bien claro que él servía al Dios de sus padres y creía en la ley, los profetas y la esperanza en Dios, la cual ellos también abrigaban (versículos 14 y 15). Y que siempre procuraba mantener una limpia conciencia y que no se halló en él alguna cosa mal hecha. Así que el que Pablo confesara a Jesús y su resurrección como cristiano no significaba que adorara a un Dios diferente al de sus padres. Ahora Pablo adoraba al mismo Dios, pero de una manera nueva y viva por medio de Jesucristo. La fe de Pablo estaba cimentada en el Antiguo Testamento y corroborada por Jesucristo en el Nuevo Testamento.
Termino con lo que dice Juan 5:23: “Para que todos honren al hijo como honran al padre. El que no honra al hijo no honra al padre que le envió.”.
