El Sermón del Monte | EPISODIO 34 – NO SEAS HOMBRE DE POCA FE — MATEO 6:30-32
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Meditación bíblica sobre MATEO 6:30-32 por A.I. Marcos Mercado E.
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México
Los invito para que pongamos nuestra atención en el versículo 30 del capítulo 6 del evangelio de Mateo, que dice de la siguiente manera:
30 Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?
INTRODUCCIÓN
Jesús, al final de este versículo, de una manera enfática habla del problema de la preocupación ansiosa y llama hombres de poca fe a los que viven con esta preocupación y también podríamos decir que esta es la forma de resumir la advertencia de ‘no afanarse’. Respecto a qué habremos de comer o beber, o vestir.
Miren ustedes, es un hecho que los creyentes no estamos exentos de experimentar conflictos. No somos inmunes a toda desgracia, pero Jesús nos ordena que no nos afanemos, ya que podemos vencer las preocupaciones al estar en medio de los conflictos.
Y en estas palabras tenemos la conclusión de la enseñanza que dio el Señor utilizando como ejemplo a las aves y las flores. Y debido a que la causa real del problema es una falta de fe, los llama «hombres de poca fe».
Ahora bien, la pregunta que surge es: ¿Qué quiso decir nuestro Señor con ‘poca fe’? ¿Cuál es su connotación exacta? Fíjense bien que no dijo que no tienen fe, sino que dijo que tienen ‘poca’ fe.
Por lo que, lo que preocupa a nuestro Señor es que no tengamos la fe suficiente.
Ahora, fíjense bien que este mensaje de consuelo y fortaleza no está dirigido a los incrédulos, sino a los creyentes, a los que pueden llamar a Dios Padre.
Y de acuerdo con Juan 1:12, solo los que creen en el Señor Jesucristo tienen el derecho y la potestad de ser hechos hijos de Dios.
Entonces, en el caso del cristiano, las preocupaciones se deben a que, aunque ya tiene fe, tiene poca fe, ya que el afán y la ansiedad, la depresión, la derrota y el estar a merced de las circunstancias de la vida se deben siempre a esa falta de fe.
Muchos cristianos reconocen a Dios como su Padre, pero piensan que la fe es algo que se aplica solo a la cuestión de la salvación. Y por ello es que en la vida cotidiana sufren muchas derrotas. Se preocupan y se afanan, exactamente de la misma manera que los no cristianos, por la comida, la bebida y el vestir, lo que demuestra que tienen una fe limitada.
Y el problema podríamos resumirlo en el hecho de que creemos en el Señor Jesucristo, pero que al mismo tiempo no le creemos. Es decir, creemos en Él en lo referente a la salvación del alma, pero no le creemos cuando nos dice que Dios va a cuidar de nuestro alimento e incluso de nuestro vestido.
El Dr. Martyn Lloyd Jones dijo que la fe verdadera es una fe que abarca toda la vida, como lo vemos en grandes héroes de la fe de los que nos habla el libro de Hebreos 11.
Y también podríamos decir que la poca fe se apoya solo en algunas de las promesas de Dios.
Ya que en la Biblia encontramos muchísimas promesas que Dios nos ha dado, pero a veces solo conocemos o hacemos nuestras algunas pocas de estas promesas y nunca pensamos en las otras. Y por ello en algunos aspectos triunfamos, en otros fracasamos miserablemente.
2 Pedro 1:4, al hablar de las promesas de Dios, dice:
Nos ha dado preciosas y grandísimas promesas.
Y miren ustedes, a manera de ejemplo voy a mencionar tres de las promesas del Señor.
- Jesús dijo en Mateo 11:28
Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar, y sin embargo no le hacemos caso, no le obedecemos y nosotros mismos nos guardamos los problemas, las cargas y las preocupaciones, y vivimos agobiados bajo su peso, y a veces nos derrotan.
2. También en Juan 7:37 encontramos las siguientes palabras de Jesús:
Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.
3. En Juan 6:35, Jesús también dijo:
Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.
Y quizás ya hemos escuchado estas promesas, pero no las creemos sinceramente.
Tener ‘poca fe’ significa que las circunstancias nos dominan en vez de que nosotros dominemos a las circunstancias.
Y a veces nos convertimos en personas que se quedan inmóviles e impotentes, que cargan un tremendo peso de preocupaciones que los agobia y preocupa acerca de qué van a comer, a beber o a vestir.
En la Biblia encontramos que los creyentes nos gozamos aun en las tribulaciones; por eso Romanos 5:3 dice: Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones«.
Cuando sintamos algunas preocupaciones que nos quieren ahogar y sofocar, debemos recordar el acontecimiento cuando los discípulos de Jesús creyeron que iba a morir ahogados en el mar de Galilea, en el cual navegaban tranquilamente hasta que de repente se desató una tempestad tan grande que aun los discípulos que eran pescadores experimentados tuvieron miedo, y se preocuparon y se angustiaron creyendo que la barca se iba a hundir sin remedio y le dijeron a Jesús: Maestro, ¿no tienes cuidado de que perecemos? Y las palabras que pronunció, antes de calmar la tempestad, resumen perfectamente lo que hemos venido diciendo, ya que Jesús les dijo simplemente: Mateo 8:26: «¿Por qué teméis, hombres de poca fe?».
Ahora bien, alguien podría preguntar ahora: ¿cómo puedo aumentar mi fe?
Romanos 10:17 dice: Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios.
Por lo que la forma en que nuestra fe puede crecer es al dedicar más tiempo al estudio de la Palabra de Dios.
Ya que la fe cristiana se relaciona con nuestros pensamientos, por ejemplo, al contemplar las aves del cielo, podemos pensar acerca de ellas y la forma en que Dios cuida diariamente a más de 50,000 millones de aves que existen sobre la tierra.
Y si le obedecemos cuando nos ordenó considerar los lirios del campo, podemos reflexionar en cómo Dios tiene cuidado de ellos y los viste maravillosamente.
Y también debemos recordar que hoy florecen y mañana son cortados y se secan, pero que, a diferencia de la hierba y las flores, los hijos de Dios vamos a gozar de una vida eterna en la presencia de Dios, en las moradas que Cristo fue a preparar para nosotros.
Ahora, algo más que ocasiona que vivamos agobiados es que no recordamos que somos hijos de nuestro Padre celestial; ya que, si lo recordáramos, estaríamos confiados y tranquilos, ya que tenemos un Padre celestial que es maravilloso y que se interesa en forma personal por cada uno de nosotros.
Ya que incluso «los cabellos de nuestra cabeza están todos contados». ¡
Pero además, fíjense bien que nuestro Padre es el Creador de los cielos y de la tierra y de todo el universo, y no solo lo creó, sino que lo sustenta y lo controla, y su poder es ilimitado.
Además, el Salmo 103:13 dice:
Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen.
Entonces, como resultado de creer y comprender esto, la preocupación excesiva desaparece.
Y debido a que todos, todos, sin excepción, nos vamos a enfrentar a problemas, angustias y pesares, los creyentes podemos repetir las palabras que encontramos en Romanos 8:37, que dicen: Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.
CONCLUYO resumiendo los 5 pensamientos que ya mencioné:
- Si nuestro Padre celestial alimenta a los pájaros. ¿No somos nosotros de mucho más valor que ellos?
- Si Dios viste a la hierba y a las flores maravillosamente, ¿no hará mucho más por nosotros?
- Debemos estar conscientes de que somos hijos de Dios y debemos apropiarnos de todas sus promesas, ¡ya que Él se preocupa aún por los detalles más mínimos de nuestra vida!
- Sabemos de la grandeza del amor de Dios, que excede a todo conocimiento, ya que Romanos 5:8 dice: Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
- No seamos hombres de poca fe, sino creamos lo que la Biblia nos dice en Romanos 8:32: El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?
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