El Sermón del Monte | EPISODIO 26 – NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA | MATEO 6:10
ESCUCHAR PODCAST: Meditación bíblica sobre MATEO 6:10 por A.I. Marcos Mercado E.Iglesia Nacional Presbiteriana BerithCd. de México Les invito para
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Leer másEn este episodio exploramos la naturaleza de la fe cristiana como una transición de la dependencia en la lógica humana hacia una confianza absoluta en Dios, a través de figuras bíblicas como Abraham, el pueblo de Israel y los discípulos. La seguridad espiritual no proviene de conocer el destino, sino de reconocer la presencia de Dios en medio de la incertidumbre. Las dificultades y la falta de claridad sirven para fortalecer las raíces espirituales, y eso permite que el creyente prospere incluso en tiempos de crisis. La bendición no es la ausencia de problemas, sino la paz interior que surge al abandonar el control personal para depender de la guía constante de Jesucristo.
Leer másTodos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios, pero en Cristo encontramos la gracia que no merecemos y la esperanza que transforma nuestra vida. Romanos 3:23 nos recuerda nuestra necesidad del Salvador y la grandeza del amor de Dios.
Leer másRetos y desafíos de la familia contemporánea – Conferencia 2 «Dinámica de las relaciones familiares» del «Coloquio sobre la Familia» organizado por la Soc. de Matrimonios Berith
Leer másRetos y desafíos de la familia contemporánea – Conferencia 2 «Dinámica de las relaciones familiares» del «Coloquio sobre la Familia» organizado por la Soc. de Matrimonios Berith
Leer másRetos y desafíos de la familia contemporánea – Conferencia 1 «Desafíos que presenta nuestro entorno» del «Coloquio sobre la Familia» organizado por la Soc. de Matrimonios Berith
Leer másEn Hechos 26:9-11, Pablo relata ante el rey Agripa cómo su fervor y convicciones lo llevaron a perseguir a los cristianos, creyendo que defendía la fe judía. Sin embargo, reconoce que estaba espiritualmente ciego, incapaz de comprender quién era verdaderamente Jesús y el significado del Mesías prometido. Tras su conversión, Pablo entiende que quienes testifican de Cristo han sido apartados por Dios y llamados a compartir el Evangelio con valor y decisión, recordando que solo en Cristo se quita el velo del entendimiento y se alcanza la verdadera salvación.
Leer másEn esta meditación estudiamos la segunda petición del Padre Nuestro: “Venga tu reino” (Mateo 6:10). Esta oración expresa el deseo de que Dios gobierne nuestras vidas, que la Iglesia crezca y avance el evangelio, que el mal sea derrotado, y que esperemos la plenitud futura del Reino en la segunda venida de Cristo. Oremos cada día para que Dios reine en nosotros, en su Iglesia y en todo el mundo.
Leer más¿Es tu vida parte de una «misión imposible»? Este video explora, a partir del libro de los Hechos, cómo Jesús redefine el concepto de Reino y nos llama a impactar el mundo desde lo cotidiano. Descubre por qué el Reino de Dios no tiene límites geográficos ni culturales, y cómo cada creyente, equipado con el poder del Espíritu, puede ser protagonista de una expansión imparable de amor y transformación.
Leer másESCUCHAR PODCAST: Meditación bíblica sobre Mateo 20:28 por el Pbro. Pedro Arcos SánchezIglesia Nacional Presbiteriana BerithCd. de México Hoy vamos
Leer másPablo comparece ante el rey Agripa y expone el fundamento de su fe: la resurrección de Jesucristo. Aunque las autoridades judías intentaban dar un matiz político a su causa, Pablo aprovecha la oportunidad para hablar de la esperanza prometida por Dios, la venida del Mesías y la vida nueva que ofrece el evangelio. Su testimonio desafía a los presentes, recordando que la verdadera acusación recae en quienes rechazan a Cristo. La defensa de Pablo inspira a todo creyente a compartir la fe y afirmar que, sin resurrección, no hay evangelio ni esperanza.
Leer másEn esta meditación sobre Mateo 6:9, reflexionamos en la primera petición del Padre Nuestro: “Santificado sea tu nombre”. Jesús nos enseña que nuestras oraciones deben comenzar poniendo a Dios en primer lugar, reconociendo su santidad, su gloria y su majestad.
La santidad de Dios es uno de los atributos más exaltados en la Biblia. Cuando oramos esta petición, pedimos que el nombre de Dios sea conocido, respetado, honrado y glorificado en nuestras vidas, en la iglesia y en el mundo. Santificar su nombre implica vivir de tal manera que nuestras palabras, pensamientos y acciones reflejen reverencia hacia Él.
El estudio también destaca que esta petición tiene un sentido imperativo: que el nombre de Dios sea santificado ahora mismo. Se nos recuerda que muchas veces la gloria de Dios es opacada por nuestra ingratitud o conducta, por lo que debemos pedir diariamente que su nombre sea exaltado y que toda profanación y maldad cesen.
Que cada una de nuestras oraciones incluya esta petición: “Santificado sea tu nombre”, dando a Dios el honor y la reverencia que le pertenecen.
En una sociedad que premia el talento y el espectáculo religioso, es fácil confundir éxito ministerial con madurez espiritual. Sin embargo, la Biblia distingue entre los dones que nos hacen visibles y el fruto que transforma silenciosamente nuestro interior. Los dones pueden ser variados, pero el fruto espiritual es uno solo e integrado. Sin una verdadera renovación del carácter, los dones no demuestran una vida regenerada. Romanos 12 nos invita a una transformación profunda, movida por la misericordia y no por el miedo, donde la obediencia nace de la gratitud y el culto rechaza las ceremonias vacías. Dios no se impresiona por lo que proyectamos, sino por lo que Él forma en lo secreto. ¿En qué basas tu vida espiritual: en lo que otros ven o en la obra silenciosa del Espíritu en tu corazón?
Leer másEn Lucas 15 descubrimos que Dios celebra con alegría el regreso de quienes estaban perdidos, sin importar su pasado. No es opcional, es una obligación divina hacer fiesta cuando un pecador se arrepiente, pues su corazón está lleno de amor y misericordia. La salvación es obra de Dios, quien nos da vida nueva y nos recibe sin reproches, sino con banquete y abrazos. Este texto nos invita a dejar el juicio y el orgullo religioso para vivir una cultura de celebración y acogida, como lo hace el Padre celestial.
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