TRANSFORMANDO EL MUNDO CON UN REINO SIN FRONTERAS – Hechos 1:6-8

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Meditación bíblica sobre Hechos 1:6-8 por el A.I. Saulo Murguía A.
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

LA MISIÓN DE JESÚS SIGUE VIGENTE Y NOS INVITA A SER AGENTES DE CAMBIO HOY

INTRODUCCIÓN

«Esta es su misión, si decide aceptarla». Para muchos, esta frase evoca de inmediato la adrenalina de la serie clásica o las películas de Tom Cruise, donde un equipo de élite utiliza tecnología de punta, disfraces y métodos sofisticados para derrocar dictadores o frustrar a señores del crimen. En la ficción, el éxito depende del engaño y la manipulación.

Por otro lado, al abrir el libro de los Hechos, nos encontramos con una historia real. Lucas comienza su segundo volumen aclarando que su primer libro (el Evangelio según San Lucas) trató sobre lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar. Esto significa que Hechos no es una historia nueva, sino la «Parte 2», es decir, lo que Jesús continúa haciendo hoy.

Jesús planteó a sus seguidores una misión que, a ojos humanos, parecía verdaderamente inalcanzable: TRANSFORMAR EL MUNDO ENTERO. Pero, a diferencia de Hollywood, los métodos de Jesús no se basan en la intriga política ni en la fuerza.

Cuando leemos con cuidado Hechos 1:6-8, nos damos cuenta de que si la misión nos parece «imposible», es porque, a menudo, operamos bajo una comprensión errónea de sus métodos y su propósito.

1.    EL REINO NO ES UN LUGAR EN EL GPS (LA TRIPLE CONFUSIÓN DE LOS DISCÍPULOS)

Uno de los más grandes malentendidos sobre el Reino de Dios es visualizarlo como un territorio con fronteras geográficas. Los propios apóstoles, después de cuarenta días de clases intensivas con Jesús resucitado, seguían confundidos.

La pregunta que hacen en Hechos 1:6 lo dice todo: «Señor, ¿restaurarás el reino a Israel en este tiempo?”.

El teólogo Juan Calvino fue despiadado al analizar esta frase, dice: “Hay tantos errores en esta pregunta como palabras”.

Según el análisis de expertos como John Stott, los discípulos cometieron un error de tres dimensiones que nosotros solemos repetir:

  1. NATURALEZA: Esperaban un reino político y territorial (querían «restaurar» un estado).
  2. EXTENSIÓN: Esperaban un reino nacional (limitado solo a «Israel»).
  3. TIEMPO: Esperaban una instauración «inmediata» (en ese preciso momento).

Y Jesús les aclara que el Reino no es un lugar, sino un gobierno, el gobierno de Cristo establecido en el corazón y la vida de las personas.

Tendemos a buscar soluciones políticas a problemas que son espirituales en su raíz, pero el Reino de Dios no se puede ubicar en un mapa; se ubica en la voluntad humana rendida a Dios.

2.    EL SIGNIFICADO REAL DE DYNAMIS

Para ejecutar esta «misión imposible», Jesús no prometió mejores disfraces ni presupuestos gubernamentales, sino un poder específico. La palabra griega utilizada es dynamis. ¿Te suena familiar? De este término, el químico Alfred Nobel derivó el nombre de su invento más famoso: la dinamita. Nobel buscaba una palabra que describiera un «poder explosivo» capaz de mover montañas.

Sin embargo, el poder del Espíritu Santo no es destructivo ni coercitivo. A diferencia de los reinos del mundo, que se imponen mediante armas o leyes, el Reino de Dios utiliza un poder que regenera al individuo desde adentro.

John Stott lo define de la siguiente manera:

 “El reino de Dios se extiende mediante el testimonio, no por medio de soldados; a través de un evangelio de paz, no de una declaración de guerra; y por la obra del Espíritu, no por la fuerza de las armas, la intriga política ni la violencia revolucionaria”.

El poder del Reino es la capacidad de transformar a un enemigo en un hermano, y a un pecador en un testigo. No es un poder para dominar a otros, sino para servirlos y anunciarles la reconciliación.

3.    EL FIN DE LA EXCLUSIVIDAD

El Reino de Dios marca un cambio de paradigma radical en la historia de la humanidad.

En el Antiguo Testamento, el modelo era centrípeto, es decir, las naciones debían acudir a Jerusalén; el mundo debía «hacerse judío» para acercarse a Dios.

Con Jesús, el modelo se vuelve centrífugo: la Iglesia sale hacia las naciones.

Y en Hechos 1:8 hay una progresión estratégica: Jerusalén, Judea, Samaria y hasta lo último de la tierra. La mención de Samaria es crucial. Para un judío de la época, Samaria representaba una barrera cultural, religiosa y racial infranqueable. Jesús estaba diciendo que el Reino es internacional y multicultural.

No requiere que una persona adopte una cultura específica (como la occidental o la judía, o cualquier otra) para seguir a Dios.

El Reino de Dios no es una exportación cultural; es una invasión de amor que se adapta a cada lengua y contexto, exigiendo solo la rendición del corazón a Jesús como Rey.

4.    UNA EXPANSIÓN IMPARABLE

Los apóstoles querían un éxito «inmediato», pero Jesús propuso una expansión gradual pero imparable. Lo que comenzó como un grupo de 120 personas esperando en un cuarto alto, se convirtió en un movimiento que ha cambiado la faz de la tierra:

PENTECOSTÉS: 120 seguidores de Jesús.

30 AÑOS DESPUÉS: Los discípulos eran acusados de «trastornar el mundo entero» (Hechos 17:6).

SIGLO IV: Se estima que más del 50% del Imperio Romano era cristiano.

HOY: Aproximadamente 1 de cada 3 personas en el mundo se identifica con la fe cristiana.

 Esta misión no ha terminado porque aún existen grupos humanos (ethne) que no han escuchado el mensaje. Y aquí es donde entras tú.

A menudo pensamos que la misión es tarea de «profesionales de la religión» (pastores o misioneros), pero el diseño original es que cada discípulo sea un «agente de campo”.

Como bien señala David Platt:

“Dios ha creado tu vida para que tenga un propósito en un mundo de gran necesidad… No estás en tu ciudad o comunidad por casualidad. Estás en tu trabajo, tu escuela, tu vecindario o tu complejo de apartamentos con los dones, habilidades, capacidades y recursos que posees por designio divino».

EL FINAL QUE APENAS COMIENZA

La misión que Jesús encomendó no depende de tu sofisticación, sino del empoderamiento del Espíritu Santo. No eres un simple espectador de una historia antigua; eres un agente activo en un movimiento histórico que sigue transformando vidas y derribando barreras.

La “segunda parte” de la historia de Jesús continúa escribiéndose hoy a través de tu vida. Al mirar tu entorno cotidiano, surge una pregunta inevitable: ¿Estás dedicando tus esfuerzos a construir tu propio pequeño reino personal, o permites que el poder “explosivo” del Espíritu te transforme en un agente de cambio dentro de tu propio ámbito de influencia?

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