En esta reflexión basada en Mateo 5:21–26, Jesús profundiza en el mandamiento “No matarás” y nos revela que no se trata solo de quitar la vida físicamente, sino también de lo que sucede en el corazón y que el que se enoja contra su hermano será culpable de juicio.
El enojo, el odio, el desprecio y las palabras ofensivas también son formas de quebrantar este mandamiento. No basta con evitar el acto externo; Dios mira la intención, la actitud y los sentimientos que guardamos.
Jesús nos llama no solo a evitar el rencor, sino a buscar activamente la reconciliación. Antes de presentar nuestra ofrenda, antes de orar o servir, debemos restaurar nuestras relaciones.
El verdadero cumplimiento de la ley no es apariencia externa, sino un corazón limpio que busca la paz, el perdón y la restauración.
Hoy es el día para sanar relaciones rotas y no permitir que el enojo permanezca en nuestro corazón.
Leer más