El Sermón del Monte | EPISODIO 29 – LA PETICIÓN MÁS URGENTE DEL PADRE NUESTRO – MATEO 6:13

Meditación bíblica sobre MATEO 6:13 por A.I. Marcos Mercado E.
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

Hoy llegamos a la sexta y última petición que encontramos en el versículo 13 del capítulo 6 del evangelio de Mateo, que dice de la siguiente manera:

13 Y no nos metas en tentación, mas líbranos del mal;

El catecismo de Heidelberg en su pregunta 127 dice

¿Cuál es la sexta súplica? Y su respuesta es

No nos metas en tentación, más líbranos del mal; es decir, dado que nosotros somos tan débiles que por nosotros mismos no podríamos subsistir un solo instante, y considerando que nuestros enemigos mortales son: Satanás, el mundo y nuestra propia carne, y que nos hacen una guerra continua; dígnate sostenernos y fortificarnos por la potencia de tu Espíritu Santo, para que podamos resistirles valerosamente, y no sucumbamos en este combate espiritual, hasta que finalmente logremos la victoria.

Miren ustedes esta es la última petición del Padre Nuestro en la que reconocemos la peligrosa situación en que vivimos y en la que pedimos a Dios que, si está de acuerdo con su santa voluntad, no permita que nos hallemos en situaciones en las que podamos ser tentados fácilmente, y en las que podamos caer.

Significa que cada día debemos pedirle que nos guarde de todo esto y que no nos deje llegar hasta la tentación. Y como la tentación es un peligro para el cristiano nuestro Señor Jesucristo dio una orden a sus discípulos en el evangelio de Juan y les dijo, “Velad y orad, ¡para que no entréis en tentación!’

Y lo dijo por al menos dos razones: 1) Porque nos vamos a encontrar en situaciones que nos pueden resultar peligrosas; y 2) para que estemos siempre alertas para no caer en la tentación.

Pero vayamos ahora a las cinco primeras palabras de esta petición que dicen:

NO NOS METAS EN TENTACIÓN

Cuando pedimos a Dios que no nos meta en tentación, en la petición está implícita la confesión de nuestra debilidad

La confesión de nuestra debilidad es un elemento esencial en esta oración. Ya que a veces somos débiles para reconocer nuestra debilidad (1 Co. 10:12).

Nuestro orgullo nos predispone a la caída ya que la altivez y la soberbia son rasgos de esa debilidad. No podemos orar sinceramente, «No nos metas en la tentación», si no nos damos cuenta de lo débiles que somos.

Si únicamente nuestra debilidad fuera todo para la tentación eso sería suficiente para que fuéramos precavidos. Pero la verdad es que el diablo está dispuesto para sacar ventaja de nuestras debilidades.

El Catecismo habla de 3 enemigos: «Satanás, el mundo y nuestra propia carne»; pero el enemigo es uno. Es Satanás, ya que el mundo y nuestra propia carne están al servicio de él, porque son útiles para efectuar sus nefastos propósitos.

Y por lo menos utiliza tres dardos de fuego para tentarnos que son el sexo, el amor al dinero y el deseo de poder, los cuales han apartado a muchos de los caminos del Señor

Juan Calvino dijo:

“En esta sexta petición pedimos a Dios nuestro Padre, que no permita que seamos vencidos por las tentaciones que luchan contra nosotros, ya sea que se trate de aquellas que nuestra concupiscencia produce en nosotros mismos, o bien de aquellas a las que somos inducidos por la astucia de Satanás;

Y también pedimos que Dios nos provea de armas fuertes, que nos ayuden para que podamos alcanzar la victoria y que con su mano nos mantenga y levante, para que, animados por su esfuerzo y virtud, podamos mantenernos firmes contra todos los asaltos de nuestro enemigo maligno, sean cuales sean los pensamientos a los que nos quiera inducir.

E igualmente, que todo cuanto se nos presente en esta vida, lo convirtamos en algo bueno; es decir, si tenemos prosperidad, que no nos ensoberbezcamos con la prosperidad, y si tenemos adversidades, que no perdamos el ánimo en medio de la adversidad.”

Ahora bien, la segunda parte de esta última petición contiene 4 palabras que dicen

MÁS LÍBRANOS DEL MAL

Los exégetas no han podido concluir con toda seguridad si la frase debe ser «líbranos del mal’ o si debe ser «líbranos del Malo». Ya que el texto original en griego y su gramática permiten las dos traducciones. Pero lo importante es que esto incluye no solo a Satanás, sino al mal en todas sus formas.

Jesús, en sus enseñanzas, en varias ocasiones hizo referencia a la realidad del diablo, que es el enemigo de Dios y, por lo tanto, también nuestro enemigo, y como todo enemigo, quiere hacernos daño y no quiere que Dios reciba alguna gloria.

Y la realidad es que sentimos su poder y su influencia en nuestra vida, por lo que queremos estar libres de este poder y esta influencia.»

Y la Biblia, en el Antiguo y Nuevo Testamento, exhorta al creyente para que esté alerta a sus ataques; por ejemplo, 1 Pedro 5:8 dice

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.

Es decir, el diablo anda alrededor nuestro con sus fauces crueles y furiosas abiertas y con unas garras y colmillos con los cuales quiere despedazarnos.

Y este enemigo que quiere nuestra ruina y perdición, el arma que utiliza para destruirnos es el pecado.

Ahora bien, en las sagradas escrituras encontramos consejos e instrucciones para los que somos tentados y solo voy a mencionar tres:

 1 Cor. 10, 13 dice: No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar.

2 Pe. 2:9 Sabe el Señor librar de tentación a los piadosos.

Y Santiago 4:7 nos da una palabra de ánimo al decir: Someteos, pues, a Dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros, por lo que debemos pedir a Dios en nuestras oraciones que nos dé siempre una resistencia victoriosa.

¿Por qué debemos pedir que nos libre del mal? Porque es sumamente importante que nuestra intimidad con Dios nunca se rompa. Nuestro deseo supremo debe ser poseer una relación recta con Dios, conocerlo, tener una intimidad y comunión ininterrumpida con Él.

CONCLUYO

Miren ustedes, al orar esta sexta petición, tenemos al menos una cuádruple obligación:

  1. Evitar todas aquellas situaciones que puedan hacernos caer en tentación.
  2. Evitar ir a aquellos lugares donde sabemos que vamos a encontrar la tentación.
  3. Cuidar nuestros ojos y nuestros oídos de todos aquellos materiales audiovisuales que por todos los medios modernos de comunicación puedan hacernos caer en la tentación, incluyendo, por supuesto, la pornografía, que es un cáncer de la sociedad actual.
  4. Buscar protección contra las debilidades de nuestra propia naturaleza y contra los ardides del diablo y, de ser necesario, buscar la ayuda de la comunidad cristiana y el apoyo de los hermanos.

Fíjense bien, que si queremos cumplir con los deberes éticos del Evangelio —y todo cristiano quiere cumplir con ellos—, tenemos que orar, todos los días, con todo nuestro corazón:

«No nos metas en tentación, mas líbranos del Malo«. Y Dios nos va a contestar de tal modo que podamos experimentar la resistencia victoriosa.

Juan Calvino dijo:

Nuestra petición es que no seamos vencidos y atropellados por ninguna tentación, sino que con la virtud y potencia de Dios permanezcamos fuertes contra todo el poder enemigo que nos combate; o sea, que no caigamos en las tentaciones, para que estando bajo Su amparo y defensa, y estando seguros por ello, resultemos como vencedores del pecado, de la muerte, de las puertas del infierno y de todo el reino de Satanás.

Concluyo estas reflexiones sobre el Padre Nuestro recordándoles a ustedes que orar el Padre Nuestro es un serio compromiso para la vida. No podemos orar solamente de palabra, sino con la totalidad de nuestro ser, que incluye todo pensamiento y toda actividad. Tenemos que orar durante toda nuestra vida y con toda nuestra vida. Amén.

Otros episodios de la serie El sermón del monte:

El Sermón del Monte | EPISODIO 29 – LA PETICIÓN MÁS URGENTE DEL PADRE NUESTRO – MATEO 6:13

El Sermón del Monte | EPISODIO 28 – LA PETICIÓN MÁS DIFÍCIL DEL PADRE NUESTRO – MATEO 6:12

El Sermón del Monte | EPISODIO 27 – EL DIOS QUE ALIMENTA Y SOSTIENE | MATEO 6:11

El Sermón del Monte | EPISODIO 26 – NO SE HAGA MI VOLUNTAD, SINO LA TUYA | MATEO 6:10

El Sermón del Monte | EPISODIO 25 – LA PETICIÓN QUE PUNTA AL CIELO: “VENGA TU REINO” | MATEO 6:9-14

El Sermón del Monte | EPISODIO 24 – LA SANTIDAD DE DIOS EN EL PADRE NUESTRO | MATEO 6:9

El Sermón del Monte | EPISODIO 23 – EL PRIVILEGIO DE LLAMAR PADRE AL DIOS TODOPODEROSO | MATEO 6:9-14

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El Sermón del Monte | EPISODIO 21 – LA LIMOSNA QUE AGRADA A DIOS | MATEO 6:1-4

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El Sermón del Monte | EPISODIO 18 – Jesús lo dejó claro: deja de jurar y empieza a decir la verdad | MATEO 5:33-37

El Sermón del Monte | EPISODIO 17 – LA VERDAD INCÓMODA SOBRE EL DIVORCIO | MATEO 5:31-32 y 19:3-9

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El Sermón del Monte | EPISODIO 12 – HIJOS DE LUZ EN UN MUNDO OSCURO | Mateo 5:14-16

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