Iglesia Nacional Presbiteriana
El perdón no es un sentimiento, sino un mandato de Dios según Efesios 4:32. No se trata de olvidar ni justificar, sino de liberar la amargura y decidir tratar al otro con amor y respeto, obedeciendo a Dios. Perdonar es un proceso que inicia reconociendo el dolor y eligiendo liberar al otro, como Dios nos perdona en Cristo.
Leer más¿Te has preguntado qué significa tener un abogado ante Dios? En 1 Juan 2:1, el apóstol Juan nos recuerda que Jesús es nuestro defensor perfecto. Aunque estamos llamados a vivir lejos del pecado, cuando caemos, podemos acudir a Jesús, quien nos representa con amor y justicia ante el Padre. No te desanimes por tus errores; confía en el perdón y la defensa de Cristo cada día.
Leer másEl Salmo 138:8 nos recuerda que Dios tiene un propósito para cada uno de nosotros y que su misericordia es eterna. Aunque enfrentemos dificultades, podemos confiar en que Él nunca nos abandona y siempre cumple sus planes. Descubre cómo la confianza y la gratitud en Dios fortalecen nuestra esperanza y nos guían en el camino de la vida.
Leer másAsí como Jesús vino para servir y entregar su vida como rescate por muchos, Dios es quien paga nuestras deudas imposibles, tal como lo hizo con la viuda en la Biblia. Ninguno de nosotros puede saldar el pecado por sí mismo; solo a través de Cristo recibimos la salvación. La promesa de Dios se cumple cuando creemos en Él. ¡Confía y permite que Jesús pague tu deuda!
Leer másEn Romanos 10:9-13, el apóstol Pablo nos recuerda que la salvación está al alcance de todos: basta con confesar con la boca que Jesús es el Señor y creer en el corazón que Dios lo resucitó. No hay distinción entre personas; cualquiera que invoque el nombre del Señor será salvo. La fe y la confesión abren la puerta a una vida transformada. Hoy, reafirma tu fe y comparte esta buena noticia con quienes aún no conocen a Jesús.
Leer másIsaías nos invita a soltar el pasado y abrirnos a lo nuevo que Dios tiene preparado. En medio del dolor y los errores previos, el profeta llama a confiar en la gracia divina, pues Dios promete caminos y oportunidades frescas. ¿Qué te impide avanzar? Es momento de dejar atrás lo que ya fue y mirar con esperanza aquello que está naciendo en tu vida.
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