Estar preparado para la venida de Cristo – Mateo 25:13

Meditación bíblica sobre Mateo 25:13 por el Pbro. Pedro Arcos Sánchez
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

En esta mañana vamos a meditar el Evangelio de Mateo capítulo 25 del 1 al 13. Cuando dijo Jesús estas palabras, unos días antes de morir en la cruz, estaba en Jerusalén con sus discípulos.

Era la última semana de su vida. ¿Dónde estaban? La Biblia dice que estaban sentados en el Monte de los Olivos, mirando al Templo de Jerusalén.

En el Evangelio de Mateo capítulo 24 verso 3, los discípulos le preguntaron al Señor Jesús, ¿cuándo vas a volver? ¿Cuándo será el fin del mundo? ¿Qué le respondió el Señor Jesús? Jesús les contó varias historias para explicarles cómo debían vivir mientras Él no estaba.

Una de las historias es la parábola de las diez vírgenes que se encuentran en el Evangelio de Mateo capítulo 25 del 1 al 3.

¿Cómo eran las bodas en ese tiempo?

En Israel, las bodas eran de noche. El novio llegaba tarde, a veces medianoche. Las amigas de la novia, las vírgenes, debían salir con lámparas de aceite a recibirlo y acompañarlo a la fiesta.

Si te dormías, o no tenías aceite, te quedaste afuera. La puerta se cerraba, y ya no podías entrar. Jesús termina esa historia con nuestro versículo 13, dice, “Velad pues, porque no sabéis el día ni la hora”.

Velad quiere decir estar despiertos, estén atentos, estén listos. No es solo, no es dormir. Es vivir con los ojos abiertos espiritualmente.

Es no distraerse. Es como un soldado en guardia, o un portero en la noche. No puede dormirse.

Pues, dice, porque por esta razón, Jesús dice, “Por lo que les acabo de contar de las vírgenes, por eso velen, porque no sabéis el día ni la hora”. Nadie sabe cuándo, ni los ángeles, ni el mismo Señor Jesús como hombre, lo sabía en ese, en ese momento. Marcos, capítulo 13, verso 32, “Si supiéramos la fecha, muchos dirían, pero hoy, y me arrepiento mañana, pero Dios no nos dio la fecha para que vivamos listos todos los días, es que el Hijo del Hombre ha de venir”.

Jesús, hablando así, hablando a sí mismo, Hijo del Hombre, era el nombre que Jesús usaba para decir, «Yo soy el Mesías, yo soy el Rey que viene, ha de venir, va a regresar la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo, no para morir, sino para juzgar y llevar a los salvos». Jesús va a volver, mis hermanos, pero no sabemos cuándo. Por eso, vive cada día preparado como si fuera hoy.

¿Qué significa velar? En mi vida diaria, ten aceite en tu lámpara, hoy. En la parábola, el aceite es la fe verdadera en Jesús, y el Espíritu en tu ira. Pregúntate, mi hermano, si Jesús viene hoy, ¿estoy listo? ¿De verdad soy de Él, o solo me veo cristiano por fuera? Velar es asegurarte que tu relación con Dios es real, no sólo de domingo.

Las cinco vírgenes insensatas se distrajeron, pensaron, el novio se tarda, tengo tiempo, nosotros hacemos igual hoy en día. Tengo tiempo para perdonar, para dejar ese pecado, para buscar a Dios de verdad, para hablarle a mi familia de Cristo.

Pero no sabemos si tenemos mañana. Velar es vivir cada día como si fuera el último. Espera con gozo, no con miedo, mis hermanos.

Velar no es vivir asustado, es vivir esperando. Si amas a Jesús, si amas su venida, no te debe dar miedo, te debe dar alegría. Es como la novia que espera al novio.

Pregúntate, ¿me emociona que Jesús vuelva, o me asusta porque no estoy listo? Yo los invito que piensen, analicen. Dios les bendiga, mis queridos hermanos y amigos. Hasta pronto.

Comparte con tus amigos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *