Demos gracias a Dios

Meditación sobre Efesios 1:1-14 por el A.I. Nelson Daniel Miranda Giles
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

Transcripción…

CDMX, viernes 9 de julio de 2021

En general cuando recibimos un obsequio o un presente, se nos ha enseñado a ser agradecidos con las personas, aún recuerdo cuando mis padres me decían “da las gracias” aunque en lo particular en ocasiones no me agradara mucho el obsequio o regalo recibido.

La biblia en 1ª Tesalonicenses 5: 18 nos dice:

18 Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús.
Se nos invita a ser agradecidos, a dar gracia por todas las ricas bendiciones que recibimos de nuestro Dios, su providencia y su cuidado.

En los versículos 1 y 2 de nuestro pasaje en Efesios 1 dice:

1 Pablo, apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Éfeso:
2 Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo.

El Apóstol Pablo se identifica como servidor de Cristo y saluda a los cristianos de Éfeso, con la frase: “gracia y paz a vosotros” Éste saludo que el apóstol utilizo en sus cartas, es el significado de la palabra hebrea: «Shalom», este era un saludo común en aquella época y al que el Apóstol le dio un significado más profundo.

La gracia de Dios es el medio por el cual Él nos salvó. Hermanos, debemos conocer la gracia de Dios antes de poder experimentar la paz de Dios. El apóstol Pablo siempre las mencionó en ese orden, la gracia de Dios antes que la paz. 

En los versículos 3 al 6 del pasaje leemos:

3 Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,
4 según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él,
5 en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,
6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,

Aquí encontramos una respuesta gozosa a las bendiciones que Dios nos ha dado y damos alabanzas a Dios por su misericordia y gracia. Dios nos ha bendecido. Nosotros le alabamos a Él con nuestros labios porque Él primero nos ha bendecido. Y nuestra bendición es una declaración de que sus bendiciones son hechos, son acciones reales de Dios en nuestra vida.

Hermanos, las bendiciones espirituales, son mucho mejores que las bendiciones materiales. Las bendiciones espirituales son nuestras en los lugares celestiales en Cristo, son más sublimes, y más seguras que las bendiciones terrenales.

Dios escoge a los elegidos antes de que ellos hicieran algo o que hayan sido algo para Dios. La voluntad de nuestro Dios es libre, infinita. Él decide de quien tiene misericordia.

La única manera por la cual tu y yo podremos estar en el cielo, no será porque seamos muy buenos o por nuestros propios méritos.

Sólo podemos ser aceptados si estamos en Cristo. Entonces Dios nos ama de la misma manera en que ama a su hijo Cristo y nos adopta como hijos suyos, somos aceptados como parte de la familia de Dios en Cristo en los lugares celestiales.

En los versículos 7 y 8 leemos:

7 En quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,
8 que hizo sobreabundar para con nosotros en toda sabiduría e inteligencia,

La redención de nuestro pecado implicaba un precio que se debía pagar, nuestra libertad fue comprada por la sangre de Cristo, nuestro salvador. 

El plan de Dios para salvar a la humanidad, salvarnos a ti y a mí es Cristo, quien nos reconcilia con Dios por medio de su sangre preciosa y nos da una redención y perdón completos, en toda sabiduría e inteligencia.

En los versículos 9 al 12 leemos:

9 Dándonos a conocer el misterio de su voluntad, según su beneplácito, el cual se había propuesto en sí mismo,
10 de reunir todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, así las que están en los cielos, como las que están en la tierra.
11 En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad,
12 a fin de que seamos para alabanza de su gloria, nosotros los que primeramente esperábamos en Cristo.

El propósito, el gran plan de Dios, ahora nos es revelado en Jesús. A través del Apóstol Pablo, Dios nos llama a considerar la grandeza del gran plan de Dios desde la eternidad y nuestro lugar en dicho plan.

Elegidos en Cristo desde antes de la fundación del mundo, para que seamos santos, alejados del pecado, siendo apartados para Dios y santificados por el Espíritu Santo, conforme a su propósito de reunir todas las cosas en Cristo según su santa voluntad.

El propósito de Dios en todos esto es para que aquellos que han confiado en Cristo existan para alabanza de su gloria. La meta del plan final de Dios es el glorificarle a Él.

En los versículos 13 y 14 del Pasaje leemos:

13 En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,
14 que es las arras de nuestra herencia hasta la redención de la posesión adquirida, para alabanza de su gloria.

El plan de Dios tiene lugar para judíos y gentiles, los que fueron escogidos de una manera soberana por Dios, también son aquellos que esperaron, oyeron la palabra de verdad, abrieron su corazón y creyeron.

La presencia del Espíritu Santo en nuestras vidas actúa como un sello que indica propiedad y seguridad de que Dios cumple sus promesas, son las arras de nuestra herencia.

Tenemos estas arras hasta que seamos “completamente comprados” por Dios por medio de la resurrección y glorificación – nuevamente, todo para la alabanza de su gloria.

En este pasaje el Apóstol Pablo nos describió la naturaleza de esas bendiciones espirituales con que Dios nos ha bendecido:

1) Somos elegido o elegidos (vv. 4-5)
2) Por gracia, un favor otorgado (v. 6)
3) Nos da redención y perdón completos (v.7)
4) Nos revela el misterio de su voluntad (v. 9)
5) Tenemos Herencia (v. 11)
6) Somos salvos en Cristo, sellados con el Espíritu Santo (vv. 13-14).

Hermanos, debemos dar gracias a nuestro Dios, bendecir y alabar su nombre por este regalo tan precioso de la salvación que recibimos por medio de la fe en Cristo Jesús.

A. I. Nelson Daniel Miranda Giles.

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