LA IMPORTANCIA DE CUMPLIR LOS VOTOS A DIOS
El Predicador dijo en Eclesiastés 5:4-6: “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes. Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas. No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?”.
Dediquemos unos momentos a reflexionar sobre este mandamiento, que, por cierto, solemos pasar por alto con demasiada facilidad.
En tiempos bíblicos, las personas hacían votos -promesas a Dios- a menudo durante el culto público. Un voto es un compromiso que se hace directamente a Dios, generalmente en presencia de testigos humanos, mientras que un juramento es hecho a las personas, poniendo a Dios como testigo.
Los Salmos nos dan muchos ejemplos de votos, como el Salmo 50:14, que dice: “Sacrifica a Dios alabanza, y paga tus votos al Altísimo;”. En toda la Biblia hay muchos más ejemplos.
El predicador enfatiza los compromisos que el pueblo de Dios hace con Él, dejando claro que Dios desea que su pueblo honre los votos que le hace. Exploremos algunos puntos esenciales sobre los votos:
Primero, hacer un voto es completamente voluntario. En este versículo inicia diciendo: “Cuando a Dios haces promesa …”, no es una obligación, sino una elección.
Segundo, todo voto está dirigido a Dios. El versículo 4 continua: “Cuando a Dios haces promesa …”.
Tercero, una vez hecho un voto, debe cumplirse. “Cuando a Dios haces promesa, no tardes en cumplirla; porque él no se complace en los insensatos. Cumple lo que prometes»
Cuarto, no hagas promesas que no tengas intención de cumplir. El versículo 5 dice: “Mejor es que no prometas, y no que prometas y no cumplas”. Todos conocemos las promesas que hacen los políticos y luego no las cumplen. No hagas promesas que no tengas intención de cumplir.
Quinto, reflexiona cuidadosamente sobre tus promesas. El versículo 6 inicia diciendo: “No dejes que tu boca te haga pecar”. Es importante pensar antes de hablar.
Sexto, un voto sigue siendo válido incluso si se comete un error al formularlo. El versículo 6 nos recuerda “… ni digas delante del ángel, que fue ignorancia”. Simplemente decir que un voto fue un error no exime de la obligación.
Séptimo, No cumplir tu voto tiene consecuencias. El versículo 6 continúa: “¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos?”. Dios no toma a la ligera a quienes ofrecen excusas para justificar sus promesas incumplidas.
Quizás crees que no has hecho ningún voto a Dios, pero permíteme recordarte algunos que sí has hecho. Si eres padre o madre, hiciste votos bautismales cuando tu hijo fue bautizado. Si ocupas un cargo, hiciste promesas en esa capacidad. Si eres miembro de nuestra iglesia, aceptaste declaraciones y promesas clave, entre ellas: 1) Reconocerte como pecador merecedor del desagrado de Dios, con la esperanza puesta únicamente en su soberana misericordia. 2) Creer en el Señor Jesucristo como Hijo de Dios y Salvador de los pecadores, confiando solo en Él para la salvación. 3) Vivir como verdadero seguidor de Cristo, con humilde confianza en Su gracia. 4) Apoyar a la Iglesia en su culto y trabajo en la medida de tus posibilidades. 5) Someterte al gobierno y la disciplina de la Iglesia, comprometiéndote a estudiar su pureza y paz.
Te comprometiste a apoyar a la Iglesia en su culto y trabajo. Esto significa participar en el culto todos los domingos, salvo que circunstancias inevitables lo impidan. Implica involucrarse activamente en las actividades de la iglesia. No se trata solo de asistir a estudios bíblicos o grupos pequeños; se trata de servir en algún ministerio de la iglesia.
Esforcémonos por honrar nuestros compromisos y cumplir nuestros votos a Dios y a su Iglesia.
IGLESIA NACIONAL PRESBITERIANA BERITH, BOLETÍN BUEN ÓLEO, Domingo 3 de mayo 2026.
