PABLO ANTE AGRIPA – PARTE 4 – Hechos 26:12-18

Meditación bíblica sobre Hechos 26:12-18 por Alfonso Abascal
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. de México

A través del testimonio del apóstol Pablo hemos podido notar que, a pesar de todo su conocimiento del Antiguo Testamento, sus convicciones y su celo religioso, Pablo no fue capaz por sí solo de reconocer al Señor Jesús como el Mesías prometido por Dios.

Pablo en su vida pasada luchó contra Jesús, pero fue como darse de topes contra la pared. Pero todo esto cambió cuando tuvo su encuentro con Jesús resucitado. Ahora seguiremos adelante con la meditación de este día: Pablo ante Agripa – Parte 4. Les pido que lean Hechos 26:12-18.

Por tercera vez, Pablo relata su conversión camino a Damasco, ciudad extranjera a la que Pablo se dirigía en su persecución con las cartas que le habían sido otorgadas por los sumos sacerdotes. Y es aquí donde se da este momento decisivo que cambiaría su vida. Pablo dice que vio una luz que resplandecía más que el sol.

Lo que Pablo vio fue la gloria de Jesucristo. La luz del sol palidecía por la luz de la gloria del Señor Jesús. Luz que le dejó ciego por tres días (Hechos 9:9), y que le tiró en tierra a él y a todos los que con él estaban.

También dice que oyó una voz que le decía: «Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?». Dura cosa es dar coces contra el aguijón. Pablo le preguntó: «¿Quién eres, Señor?» Yo soy Jesús, a quien tú persigues. De inmediato, Pablo pudo darse cuenta de tres cosas:

La primera: Jesús no estaba muerto como él creía. Recordemos que los sumos sacerdotes ofrecieron dinero a los soldados para que dijeran que los discípulos de Jesús habían robado su cuerpo. (Mateo 28:11-13.)

Así, cuán difícil le resultaba a Pablo ir en contra de la voluntad de Dios. Jesús no estaba muerto. Él había resucitado.

Recordemos Mateo 28:6: “No está aquí, pues ha resucitado”, como dijo. Venir, ve del lugar donde fue puesto.

Y, por último, perseguir a los cristianos era perseguir a Jesús. Ahora Pablo narrará lo más relevante. ¿Para qué Jesús le había elegido? Elección que ciertamente no se dio en ese momento. Pablo menciona en Gálatas 1:15 que él había sido elegido antes de nacer, desde el vientre, para ministro y testigo.

La palabra ministro significa remero, y este era el sirviente más bajo en una galera y testigo: apóstol. Pablo pasó de ser un líder reconocido a un siervo subordinado y Jesucristo se convirtió en su señor. Este fue el llamado especial de Pablo, al igual que los profetas como Isaías y Jeremías.

Lucas describe esta doble función en Pablo. Servicio y testimonio. Pablo, como siervo fiel, testificaría de todo lo que había visto en cuanto a Jesús, como todo aquello que posteriormente le iría revelando.

Al creer y entender quién es Jesús, nuestros ojos son abiertos. Ya no hay este velo. Pasamos de las tinieblas a la luz.

El creyente cambia su condición. Ha pasado de muerte a vida y del señorío de Satanás al señorío de Dios y para que el creyente reciba por la fe en Jesucristo el perdón de pecados. Romanos 8:1 dice: “Ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús.”

Esta es la eficacia de la obra redentora de Jesús en la cruz y que recibimos por fe y por gracia. Hasta aquí la meditación del día de hoy.

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