Dios es el que te llama

CDMX, viernes 18 de septiembre de 2020

El libro de Jonás esta entre los profetas menores, es un relato histórico, fue escrito aproximadamente entre los años 800 y 750 A.C., aunque no hay una profecía registrada en el, en realidad es profético con respecto a la resurrección. El Señor Jesucristo mismo dijo en el evangelio de Sn. Mateo 12: 38 al 41, que, así como Jonás fue una señal para los habitantes de la ciudad de Nínive, El también sería una señal para su generación en su resurrección de entre los muertos.

El profeta Jonás nos relata, que sucedió cuando Dios le llama para ir a predicar a Nínive. Cuando los Asirios estaban en su apogeo, la ciudad de Nínive era su capital. Cercana a la actual Mosul en Irak, los historiadores calculan que sus murallas, habrán tenido unos 40 metros de alto por unos 12 metros de ancho. Situada en la orilla oriental del río Tigris, se extendía a lo largo de 50 kilómetros, con una anchura media de 20 kilómetros, Nínive era una grande, importante y populosa ciudad.

Jonás era un profeta judío nacido posiblemente entre el siglo noveno y octavo. hijo de Amitai y procedente de Gathefer, pueblo cercano a Nazaret, sirvió en el reino del norte, fue un gran devoto del judaísmo y un gran defensor del pueblo de Israel. En 2ª Reyes 14:25, se menciona que ejerció su ministerio durante el reinado de Jeroboam II.

En los versículos 1 y 2 de nuestro pasaje dice:
1 Vino palabra de Jehová a Jonás hijo de Amitai, diciendo:
2 Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y pregona contra ella; porque ha subido su maldad delante de mí.

Dios le hablo a Jonás directamente y le da un mandato, le dice que haga dos cosas, la primera es ve a Nínive y la segunda es pregona contra ella, es decir, repréndela por su pecado, llámala al arrepentimiento. En Nínive la capital del imperio más dominante de aquel tiempo, una ciudad pagana, plagada de todo tipo de placeres y libertinajes, Jonás tiene que decirles, ustedes son malos y pecadores, Dios los va a castigar, arrepiéntanse. Hermanos este era un lugar intimidante, atemorizante, ¿Por qué quería Dios que Jonás fuera? Debido a que Dios vio su iniquidad, su pecado. Ninguna iniquidad del hombre está escondida delante de Dios. Hermanos, Él ve todas las cosas y aun así, Dios les da una oportunidad, le pide a Jonás les dé una advertencia específica del juicio de Dios y se arrepientan.

En el versículo 3 dice:
3 Y Jonás se levantó para huir de la presencia de Jehová a Tarsis, y descendió a Jope y halló una nave que partía para Tarsis; y pagando el pasaje, entró en ella para irse con ellos a Tarsis, lejos de la presencia de Jehová.

Jonás dejó su ciudad natal de Gath-epher en el reino del norte de Israel, y con este llamado y comisión que había recibido de Dios, uno pensaría que se iba a dirigir directamente a la ciudad de Nínive. Desde Israel, para dirigirse a Nínive, Jonás habría tenido que salir hacia el este. Pero en vez de encaminarse en esa dirección, hizo otra cosa. Descendió hasta Jope y compró un pasaje en el primer barco que zarpó hacia Tarsis. Jonás intentaba alejarse lo más que pudiera de Nínive y del llamado de Dios de ir allí. Tarsis era una ciudad que había sido fundada por los Fenicios, en la costa sur de España. Era un lugar remoto hacia el oeste.

Hermanos, ¿si estuviéramos en la situación de Jonás haríamos lo mismo? ¿Huir de la presencia de Dios? ¿Por qué no quería Jonás ir a Nínive y hacer lo que Jehová le dijo que hiciera?

Podemos pensar algunas opciones de porque Jonás no quería ir a Nínive:
a) Tal vez la tarea se le hizo difícil, peligrosa o una locura, podía ser atacado, apedreado o asesinado, si él hacía lo que Jehová le mando.
b) No quería que se salvaran a los habitantes de Nínive. Había ciertas bases para ese odio y temor. Asiria, era una de las naciones más brutales del mundo antiguo. Predicar en la capital del pueblo gentil más peligroso y al que más odio le podían tener a causa del amplio poderío militar que podría provocar la destrucción de una nación. En Nahúm 3:1-4 nos da una buena idea de cómo era el pueblo de Nínive.
c) El profeta sabía que si llegaba a la ciudad de Nínive con un mensaje de juicio y la gente de la ciudad se arrepentía y volvía a Dios, Dios no los castigaría, sino que salvaría a la ciudad.
d) En el Antiguo Testamento, Dios nunca había enviado a sus mensajeros o profetas como misioneros a otros países. Por eso, él se sorprendió cuando Dios le dijo: Levántate y ve a Nínive.

En el versículo 4 dice:
4 Pero Jehová hizo levantar un gran viento en el mar, y hubo en el mar una tempestad tan grande que se pensó que se partiría la nave.

El barco y los marineros estaban en un lugar peligroso, el mar estaba agitado, encrespado, había una gran tormenta. Todo esto fue debido a que Jonás estaba a bordo de esa nave. No había nada malo con el patrón del barco o los marineros que estaban a bordo, pero Jonás no tenía por qué estar ahí.

En los versículos 5 y 6 dice:
5 Y los marineros tuvieron miedo, y cada uno clamaba a su dios; y echaron al mar los enseres que había en la nave, para descargarla de ellos. Pero Jonás había bajado al interior de la nave, y se había echado a dormir.
6 Y el patrón de la nave se le acercó y le dijo: ¿Qué tienes, dormilón? Levántate, y clama a tu Dios; quizá él tendrá compasión de nosotros, y no pereceremos.

Cuando el hombre está en problemas, si solo confía en sus fuerzas, trata de hace lo mejor que puede para arreglar el problema. Los marineros echaron el cargamento por la borda. Como eso no fue suficiente, de manera instintiva recurrieron a sus dioses. Si no conocemos al Dios verdadero, el Dios de la Biblia, pensaríamos que no hay solución posible y caeríamos en la desesperación, como ocurría con estos marineros. Jonás estaba durmiendo a pesar del tumulto que pasaba a su alrededor. El capitán sabía que su tripulación clamaba a sus dioses, pero no ocurría nada. Quizás el Dios de Jonás podía hacer algo para que se salvaran.

En los versículos 7 y 8 dice:
7 Y dijeron cada uno a su compañero: Venid y echemos suertes, para que sepamos por causa de quién nos ha venido este mal. Y echaron suertes, y la suerte cayó sobre Jonás.
8 Entonces le dijeron ellos: Decláranos ahora por qué nos ha venido este mal. ¿Qué oficio tienes, y de dónde vienes? ¿Cuál es tu tierra, y de qué pueblo eres?

¿Qué fue lo que motivó a los marineros que pensaran que esta tormenta fue enviada debido a uno de ellos?, quizás fue solamente una superstición, de marineros, alguien había hecho un gran mal y por ello les iba mal en la travesía.

Una vez que la suerte cayó en Jonás, los marineros querían saber lo más que pudieran de Jonás, para que pudieran descubrir el remedio para salvar sus vidas.

En los versículos 9 y 10 dice:
9 Y él les respondió: Soy hebreo, y temo a Jehová, Dios de los cielos, que hizo el mar y la tierra.
10 Y aquellos hombres temieron sobremanera, y le dijeron: ¿Por qué has hecho esto? Porque ellos sabían que huía de la presencia de Jehová, pues él se lo había declarado.

Cuando le preguntaron, “¿Qué oficio tienes?” él no contestó esa pregunta, pero los marineros debieron estar aterrorizados. Jonás conocía al verdadero Dios, aun así él está desobedeciendo la orden de ir a Nínive. Reconoce su temor a Jehová. Aunque fuera parcialmente verdad, debido a que él estaba huyendo de Jehová. Cuando los marineros le reprenden ¿Por qué has hecho esto?, quizás, en ese momento ya se había arrepentido de haber huido, debido a la tormenta y el mal causado a la tripulación del barco.

Al leer este relato debemos pensar en que a veces actuamos como Jonás, sabemos cuál es la voluntad de Dios a través de su palabra, pero tratamos de alejarnos lo más posible de Él. Tal vez nos encontramos a bordo del barco y estamos en la cubierta sonriendo, a medida que la vista de la costa se va perdiendo en la distancia. Y nos decimos: «¡Bueno, parece que voy a tener un viaje tranquilo!» o estemos durmiendo en la tormenta sin ver los problemas que nos rodean y no veamos a los incrédulos pedirle a su dios por su vida, por su salud, mientras los que conocemos al Dios verdadero, estamos durmiendo.

Hermanos, en el evangelio de Sn Juan 15: 14 al 16 el señor Jesús nos dice:

14 Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. 15 Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer. 16 No me elegisteis vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros, y os he puesto para que vayáis y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo déSn Juan 15: 14-16

Hermanos, Dios está con nosotros en todo momento, escuchemos su voz, llevemos buenos frutos sabiendo que él nos concede todo lo que pidamos por medio de nuestro señor Jesucristo.

A. I. Nelson Daniel Miranda Giles.

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