En este episodio meditamos en la sexta bienaventuranza del Sermón del Monte:
“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”
Jesús nos enseña que Dios no mira solo las acciones externas, sino el corazón, el centro de nuestra vida espiritual. La Biblia afirma que el corazón humano necesita ser purificado, algo que no puede lograrse solo con esfuerzo o educación, sino únicamente por la gracia de Dios.
Un corazón limpio es el resultado del arrepentimiento, del perdón que Cristo ofrece y de la obra continua del Espíritu Santo en nosotros. Esta transformación nos prepara para la promesa más grande: ver a Dios, primero por la fe y, finalmente, cara a cara.
Esta esperanza nos llama a vivir en santidad, confiando en que Dios completará la obra que comenzó en nosotros.
Leer más