EL EVANGELIO AUTÉNTICO

La epístola a los Gálatas

La carta a los gálatas ha tenido gran importancia en la historia de la iglesia. En la época de la Reforma del siglo XVI, Martín Lutero impartió seis series de predicaciones sobre este libro. La pregunta básica a la que responde esta carta es: ¿Cuál es el verdadero evangelio? Hoy también necesitamos saberlo.

En el capítulo 1 de la carta a los Gálatas, Pablo trata de la esencia del evangelio, y distingue el evangelio auténtico del “evangelio” espurio. “No es que haya otro evangelio, sino que hay algunos que os perturban, y quieren pervertir el evangelio de Cristo:” Este es un tema tan importante y vital, que  exhortamos a usted a invertir 16 minutos en su lectura.

El evangelio auténtico es el mensaje de perdón y salvación en Cristo en tanto que la perversión del evangelio, lejos de ser buenas noticias es un mensaje de esclavitud pues la esclavitud jamás es una buena noticia. Notemos tres características del evangelio:

El evangelio auténtico tiene su origen en Dios, pues sólo de Él viene la salvación. Pablo se identifica como un apóstol, como una persona enviada por Jesucristo y  por Dios el Padre, quien le levantó de los muertos (v.1), para difundir su mensaje de gracia.

El evangelio auténtico tiene un contenido específico: Trata de Jesucristo, “quien se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo.” El evangelio auténtico nos trae verdadera liberación.

En tercer lugar, el evangelio auténtico “es conforme a la voluntad de nuestro Dios y Padre”. Todo lo que hizo Jesús fue en obediencia al Padre, tiene sus raíces en la eterna voluntad de Dios y resulta en alabanza a Él, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos.” ( 4,5)

Siempre existe el peligro de falsas enseñanzas y de falsos maestros. En la época de Lutero – y tristemente hasta hoy – millones de personas que se llaman cristianas a sí mismas desconocen las gloriosas nuevas de salvación y ponen su fe en falsos “evangelios”.

El Evangelio de Jesucristo es la norma para juzgar todo mensaje y a todo mensajero. Esto es tan grave que Pablo usa un lenguaje muy fuerte para aquellos que enseñen otro “evangelio”, en efecto les maldice, ¡sean anatema! Así de serio es este asunto.

El apóstol tiene que responder a una acusación en este punto, pues algunos decían que estaba anunciando un evangelio muy fácil, que no requería de las obras de los hombres para salvación, con la intención de  agradarles. Pablo anuncia el evangelio de la gracia. Pregunta retóricamente, ¿busco el favor de los hombres?  Su respuesta enfática es ¡NO! Pablo obedece a Dios y es fiel a su llamado.

“La iglesia reformada siempre se está reformando”. La manera de reformarnos está en   insistir, conocer, creer, vivir y compartir constantemente el evangelio auténtico. En esto no podemos hacer concesiones.

G. Nyenhuis. (Adaptación vms)

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