LA RESPUESTA DE FESTO Y AGRIPA – HECHOS 26:24-32
Meditación bíblica sobre HECHOS 26:24-32 por Alfonso Abascal
Iglesia Nacional Presbiteriana Berith
Cd. De México
. Seguimos con el libro de los hechos. Pablo ha dado su testimonio, ha hablado de su vida como fariseo, después como perseguidor de la iglesia y, finalmente, de su obediencia a la visión, ya como siervo fiel, testificando de Jesucristo.
Esta última etapa de su vida es la que mejor definía a Pablo, como fiel testigo de Jesucristo. No olvidemos que el mensaje de Pablo, como el de los otros apóstoles, se basaba solo en las escrituras del Antiguo Testamento, Moisés y los profetas, básicamente, llevando a los pecadores a Cristo y a gozar de una vida nueva. Ahora seguimos adelante con la meditación del día de hoy: LA RESPUESTA DE FESTO Y AGRIPA, y esta estará basada en Hechos 26:24-32. Les pido que lean en casa.
Pablo ha terminado de dar su testimonio, y como lo mencionamos al principio, el acusado terminaría siendo juez y ellos los enjuiciados. Por su parte, Festo lo tachó de loco, a lo que Pablo replicó que hablaba la verdad, y sin duda así era, pues hablaba la palabra de Dios, y además lo hacía con cordura. En cuanto al rey Agripa, a pesar de que Pablo le hizo ver su conocimiento acerca de los profetas, Agripa lo evadió, pues sabía lo que esto implicaría. Así adoptó una actitud de superioridad y evasivas hacia el testimonio de Pablo, diciendo: “Por poco me persuades”. Pablo les mostró la luz y el camino a la libertad en Cristo, pero ellos cerraron sus ojos y sus oídos, volviendo a sus pecados.
Cada vez que Pablo repetía su testimonio, en los tribunales él les predicaba el Evangelio. Pablo nos muestra lo importante que es aprovechar todo momento y circunstancia para testificar a otros, y hacerlo con valor y determinación, tal y como él lo hizo. Ni reyes, ni reinas, ni gobernantes, ni generales lo intimidaron.
Jesús advirtió a sus apóstoles, diciéndoles que los llevaría ante reyes y gobernantes, y ante tales circunstancias les daría sabiduría y elocuencia para hablar (Mateo 10:19). Sin duda, esa promesa se cumplió en Pablo, como también la de que él sería un instrumento escogido para llevar su nombre (Hechos 9:15). Ambas predicciones se cumplieron y Pablo se mantuvo firme. Así termina y dice a sus oyentes que su oración a Dios es que ellos, por poco o por mucho que se les predique, crean y se conviertan a Cristo, y al igual que él, den su testimonio.
Finalmente, sus jueces, sin tener más que decir, se levantaron y se retiraron, concluyendo que Pablo no había hecho nada que mereciera la muerte o la cárcel, agregando que de no haber apelado a César, Pablo podía ser puesto en libertad.
Así, Pablo será enviado a Roma, pero de esto hablaremos, Dios mediante, en las próximas semanas.
Por el momento, hasta aquí la meditación del día de hoy. A nombre de la Iglesia Nacional Presbiteriana Berith, me despido.
