PARA AVANZAR NO SE PUEDE MIRAR ATRÁS – NÚMEROS 11:56
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La semana pasada hablamos acerca de lo que implica el pedir a Dios que seamos examinados. Dios, conociéndonos mejor que a nosotros mismos, puede guiarnos dándonos dirección y estabilidad, donde el conocimiento y la dirección de Dios siempre serán para nuestra protección y transformación de nuestra vida. Hoy hablaremos de lo difícil que resulta cuando lo que se vive y se hace, por costumbre y por difícil que pueda parecer, no siempre es lo mejor. Esto le pasó al pueblo de Israel en su camino por el desierto hacia la tierra prometida. Para avanzar, no se puede mirar atrás.
El pueblo de Israel había salido de Egipto. Conforme más pasaba el tiempo y la llegada a la tierra prometida parecía cada vez más lejos, Israel nuevamente volvía a quejarse, y esta vez por comer carne. Números 11:56 dice: “Nos acordamos del pescado que comíamos en Egipto de Balde, de los pepinos, los melocotones, los puerros, las cebollas y los ajos, y ahora nuestra alma se seca, pues nada sino este maná ven nuestros ojos”.
Ciertamente, la situación del pueblo no era fácil, y mirando atrás, sentían, según ellos, que algo les hacía falta. Sin embargo, esta situación fue consecuencia de sus propias decisiones, como su falta de fe y en ningún sentido que Dios les estuviera castigando. Se necesita fe para aceptar la dirección providencial de Dios, y la fe de este pueblo no era su fortaleza. Qué fácil es perder de vista lo que verdaderamente importa, cuando nuestras malas decisiones nos llenan de frustración y no vemos más allá que un pasado que parecía maravilloso. Pero esto ya no era así. Ellos tenían delante la tierra prometida, en la que serían saciados de todo bien; solo debían tomarla.
No puede ser que un pescado, unos pepinos y unas cebollas fueran tan maravillosos, cuando en Egipto eran esclavos. Vivían y trabajaban como esclavos. Ciertamente, ahora estaban caminando por el desierto, pero libres.
Dios cuidaba de ellos de día y de noche. No cabe duda de que la nostalgia del pasado nubla nuestra vista, no dejándonos ver cuánto puede mejorar si vamos mirando hacia adelante. No se puede avanzar hacia adelante si miramos hacia atrás.
El proceso entre un lugar y otro puede llegar a ser difícil. Podemos pasar por escasez, angustia y llegar a sentirnos solos y sin fuerzas. Sí, puede pasar. Pero el tiempo que pasemos entre un lugar y otro, esto es algo que dependerá solo de nosotros, de nadie más. Todo dependerá de hacia dónde pongamos nuestra mirada. Un maravilloso pasado con pescado, pepinos y cebollas como esclavos, o voltear nuestra mirada hacia el frente a la promesa de una nueva vida en la tierra prometida.
¿En qué dirección quieres ir? Lo que tuvimos en el pasado no tiene más valor que lo que Dios nos ofrece para mejorar nuestra vida. Él desea darnos una nueva vida; solo debemos tomarla. Hasta aquí la meditación del día de hoy.
