El Sermón del Monte | EPISODIO 36 – BUSCA A DIOS PRIMERO Y TODO CAMBIARÁ – MATEO 6:33

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Desde el sur de la Ciudad de México, reciban un muy cordial saludo en este hermoso día y les invito para que ahora continuemos con nuestras meditaciones acerca del Sermón del Monte, poniendo ahora nuestra atención en el versículo 33 del capítulo 6 del evangelio de Mateo, que dice de la siguiente manera:

Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.

INTRODUCCIÓN

Al hablar del problema del afán y la ansiedad, Jesús nos dio un mandamiento que contiene una promesa y nos ordenó que, en primer lugar, debemos buscar su reino, lo que lleva implícito crecer en el conocimiento y en nuestra relación con Dios como nuestro Padre celestial.

En los versículos que hemos analizado, nuestro Señor Jesucristo en dos ocasiones nos dijo y lo repitió en diferentes formas: no os afanéis por la comida ni por la bebida ni por el vestido; no os afanéis por la vida en este mundo, no os afanéis por las tribulaciones y problemas que a veces son una prueba que Dios nos manda.

Y aunque antes nos ordenó “no os afanéis”, ahora en este versículo nos ordena que busquemos y nos afanemos por el reino de Dios.

Y aunque la palabra ‘buscar’, por sí misma, ya significa perseguir con afán, con intensidad, el Señor le dio prioridad a este mandamiento agregando la palabra ‘primeramente’ y dijo: ‘Buscad primeramente’, lo que significa que lo busquemos por encima de todo; como nuestra prioridad.

Entonces, lo que hay que hacer es colocar en nuestras vidas, en primer lugar, el reino de Dios y su justicia.

Y esta misma enseñanza la tenemos en el Padre Nuestro, donde Jesús en esa oración modelo, antes de pedir por el pan y nuestras necesidades espirituales, nos enseñó que al orar pongamos a Dios en primer lugar diciendo: Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad, como en el cielo, así también en la tierra”.

Y luego, y sólo luego, dice: “El pan nuestro de cada día, dánoslo hoy”. O sea, en esta oración Jesús ya nos había enseñado a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia y no el pan nuestro de cada día. En pocas palabras, debemos tener esa disposición mental, de corazón, la cual debe tener una prioridad absoluta en nuestras vidas.

Ahora bien, ¿qué quiso decir nuestro Señor cuando afirmó: “Buscad primeramente el reino de Dios»?

Obviamente, nos está diciendo cómo comportarnos como cristianos.

Y significa que, como creyentes, al estar ya en el reino de Dios y formar parte del reino de Dios, debemos procurar y buscar más y más su extendimiento.

Colosenses 3:2 dice: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra”. Este es el significado de buscar el reino de Dios.

John Stott dijo: Cuando Jesús habló del reino de Dios, no se refirió a la soberanía de Dios sobre la naturaleza y la historia, sino a ese reinado específico sobre su propio pueblo que él mismo inauguró con su venida, y que comienza en la vida de alguien cuando se arrepiente, se humilla, cree en el Señor Jesucristo y, entonces, nace de nuevo.

El reino de Dios tiene que ver con el dominio de Jesús sobre su pueblo; significa que hay un rey y que nosotros somos su pueblo, por lo que “buscar primero” este reino es darle prioridad a la extensión del reino de Jesucristo.

Y este deseo se convertirá en una realidad en nuestra vida cuando el hogar, el matrimonio, la vida profesional, la ética en los negocios, y aún la cuenta bancaria, y la declaración de impuestos, y todo nuestro estilo de vida, nuestra ciudadanía, es decir, todo, todo esté sometido a Cristo.

Y este reino se extenderá en nuestro entorno inmediato, al compartir el evangelio con nuestros parientes, colegas, vecinos y amigos. Y también se extenderá cuando apoyemos el trabajo misionero de la iglesia.

Miren ustedes, Dios es Rey; ha inaugurado su reino salvador por medio de Jesucristo y tiene derecho a reinar en las vidas de sus criaturas. Nuestra ambición, entonces, es buscar primero su reino y acariciar el deseo apasionado de que su nombre reciba de todos los hombres el honor que se le debe.

Y cuando oramos el Padre Nuestro y decimos «vénganos tu reino», estamos orando también por su segunda venida y para que este reinado total sempiterno se haga ya una realidad en el mundo entero una vez que todos los enemigos del Rey hayan sido puestos por estrado de sus pies y su reinado sea indiscutible.

Ahora fíjense bien, que este versículo también habla de la justicia y dice:

“Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia”.

Y la segunda parte de este versículo nos ordena que también demos prioridad a la justicia.

¿QUÉ SIGNIFICA BUSCAR SU JUSTICIA?

¿Qué significa su justicia? Significa que no solo hay que buscar el reino de Dios en el sentido de poner el corazón en las cosas de arriba, sino que también hay que buscar de todo corazón la santidad y la justicia.

Jesús hizo una distinción entre su reino y su justicia, quizás para enfatizar que una característica del reino de Dios es la justicia.

Y el cristiano busca la justicia, busca ser como Cristo, busca la santidad positiva, busca ser más y más santo, y busca crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.

Y Jesús en el Sermón del Monte nos enseñó tres cosas respecto a la justicia:

1. En la cuarta bienaventuranza Él dijo: “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados”, es decir, nos enseñó a tener hambre y sed de justicia.

2. En la octava Bienaventuranza él dijo: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”. Es decir, nos enseñó a desear ser perseguidos por causa de la justicia y

3. También dijo en Mateo 5:20: “Porque os digo que, si vuestra justicia no fuere mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos”.

Entonces, este versículo, además de buscar primero el reino de Dios, nos invita también a buscar con la misma prioridad la justicia de Dios.

El reconocido escritor contemporáneo John Stott resumió estos dos conceptos de la siguiente manera: estar en su reino es sinónimo de disfrutar su salvación. Solo el nacido de nuevo ha visto el reino y entrado en él. Y buscarlo primero es proclamar las buenas nuevas de salvación en Cristo.

Entonces, el reino de Dios existe hoy en día solo donde Jesucristo es reconocido como Señor y Salvador.

Pero la «justicia» de Dios es un concepto más amplio que el “reino” de Dios, ya que Dios ama la justicia y aborrece la injusticia.

Y porque Dios es justo, desea que haya justicia en cada comunidad humana, en cada distrito, en cada país y en el mundo entero, no solo en las comunidades y grupos cristianos. Dios ama la justicia y por ello los profetas en el Antiguo Testamento denunciaron la injusticia no solo en Israel y Judá, sino también en las naciones paganas circundantes.

El profeta Amós, por ejemplo, advirtió que el juicio de Dios caería sobre Siria, Filistea, Tiro, Edom, Amón y Moab por su crueldad en la guerra y por otras atrocidades, así como también sobre el pueblo de Israel. Y hoy en día el juicio de Dios ha caído sobre toda la humanidad con la plaga del COVID a causa de la depravación moral, la violencia y el pecado que sobreabunda.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

Este versículo al final incluye una hermosa promesa que va junto con el mandamiento.

Y fíjense bien, que esta promesa dice: “Todas estas cosas os serán añadidas”, es decir, las que nos son necesarias para el bienestar en esta vida y en este mundo nos serán dadas por añadidura. Apropiémonos de esta promesa.

CONCLUYO

¿Cómo podemos buscar primero el reino de Dios y su justicia?

1. Para buscar primero el reino de Dios, debemos evangelizar, puesto que el reino se extiende solo cuando el evangelio de Cristo es predicado, oído, creído y obedecido.

2. Para buscar primero la justicia de Dios, debemos también evangelizar (porque la justicia interna del corazón es imposible de otra manera).

3. Los creyentes, como luz y sal de la tierra, también debemos comprometernos a la acción y conducta sociales para extender en toda la comunidad las normas más elevadas de justicia que son agradables a Dios, y que esto incluya nuestras responsabilidades cristianas, sociales y evangelísticas.

Todos los que tenemos claro que Dios es Rey, debemos anhelar y debemos desear verlo ya coronado de gloria y honor como corresponde a su verdadero lugar como Rey de reyes y Señor de señores.

Y por ello que nuestra sincera oración diaria sea “vénganos tu reino” para que su reino y su justicia se extiendan por doquier. Amén.

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