En esta segunda parte de la meditación sobre “El adulterio comienza en la mente”, se reflexiona en las enseñanzas de Jesús según Mateo 5:29-30, donde Él advierte que, si algo nos lleva al pecado, debemos apartarlo de nuestra vida con decisión, pues el pecado es grave y tiene consecuencias profundas, ya que separa al ser humano de Dios y puede llevar a la condenación eterna; por ello, Cristo llama a combatir el pecado desde su raíz, en el corazón y los pensamientos, eliminando aquello que nos tienta, y así buscar una verdadera santidad basada en disciplina espiritual, renunciando a prácticas que alimentan el pecado y viviendo conforme a la voluntad de Dios, haciendo morir la vieja naturaleza y revistiéndonos de una nueva vida en Cristo caracterizada por pureza, humildad y obediencia.
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